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| 24/05/2012 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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¿Qué es amar? ![]()
…Treinta y cinco minutos más tarde nos dábamos cuenta de que estábamos viviendo en un edificio de locos. ¡Rodeados por todas partes! Asediados por hombres y mujeres del mismo tipo, de la misma especie, de esos que se poseen, que se someten entre ellos. Todavía recuerdo aquella primera vez. Aquella vez primera hace escasamente un mes, en la que los del tercero discutían también, acaloradamente, en la puerta de su piso. Yo dormía en nuestra habitación tras haberme leído las últimas páginas de El Zahir de Paulo Coelho, mientras que tú terminabas de ver en la sala el último capítulo de Lost, una de tus series favoritas. Era más de la una y media de la madrugada. Me dijiste que oíste como ambos reñían, como se pegaban y entonces corriste a despertarme. No sabías que hacer y me preguntaste. Cierto era que no debíamos meternos en los asuntos de los demás, pero aquello había que pararlo de alguna forma. A los pocos minutos llegaba una patrulla de la guardia civil al edificio en respuesta a una denuncia efectuada por algún otro inquilino del bloque. Subían hasta su vivienda y hablaban con ellos durante un rato. Al final todo se quedaba en una simple discusión de enamorados. En un enfado de tres al cuarto entre ambos. Aquella noche de borrachera, de empujones, de enseres personales por el aire, aquel infierno de insultos y malos ejemplos para un niño de doce años… lo viví intensamente. Con un fuerte nudo en la garganta y un insufrible sabor amargo en la boca que no se me quitó en varios días. ¡Nunca lo logré entender! …Y no lo asimilé, ni lo comprendí, ni llegaré a comprenderlo jamás, porque nuestro caso es bien distinto. Porque aunque tú seas como eres y yo sea como soy, todavía nos respetamos, y lo que es más importante, nos queremos un montón… >>Hace algún tiempo, antes de conocerte, tenía claros los objetivos que quería satisfacer en mi vida punto por punto, planes y más planes que llevar a la práctica que cubrían un año, dos, algunos tres, otros cinco... aunque en solitario. Pero desde el mismo segundo que entraste en mi vida todo eso se vino abajo. Lo cambiaste todo. Así que dejé atrás antiguas ilusiones y pasiones y forjé otras nuevas junto a ti. ¡Parece mentira como una persona puede llegar a amar tanto a otra! ¡Y sin quererlo! Por que lo reconozco Alfredo: te quiero, te quiero y te necesito cada vez más. Como el sol al día, como las estrellas a la noche, los fideos a la sopa o los tampones y las compresas a las mujeres cuando estamos en “esos días”… ¡buff, este último ejemplo me ha hecho ruborizar! Me gustaría ir a la NASA, tomar prestado uno de sus cohetes espaciales y fugarme contigo a la Luna; me gustaría vivir para siempre juntos; tener hijos -aunque me de miedo-; ir a clases de yoga para aprender a relajarme en situaciones de tensión y sobre todo y por encima de todo no envejecer jamás, aunque para algunos pueda resultar aburrido. Quiero que lo compartamos todo eternamente. Y es que la vida cambia tanto y tan rápido que muchas veces no sabes ni lo que va a suceder mañana. Un día temprano te levantas de la cama para ir a trabajar, tomas tu café, coges las llaves del coche, arrancas y en un descuido, por la nacional, todo se va al garete. Por eso necesito, quiero creer que nuestras vidas, van a ser como nos gustaría que fuesen, quiero pensar que dentro de diez, veinte o treinta años vas a seguir aquí a mi lado. Que vamos a compartir, a vivir unidos, los intríngulis de la vejez, ¡ya sabes!... los bastones, las gafas de culo de botella, las rebequitas para el frío, las zapatillas de borreguillo a cuadros con la bata a juego, los viajes a Benidorm del IMSERSO... No quiero que pienses que esto es una simple declaración de intenciones. Esto es una declaración de amor en toda regla. ¡Y ya está! En ella te ofrezco mi cuerpo, mi alma, mi ser, mi compleja identidad, mi vida entera. Sólo para ti, para los dos. Dos caminos paralelos que se cruzan en tiempo y lugar desconocidos y que a partir de ese punto de encuentro discurren por la misma senda. ¿Te lo imaginas? Quiero vivir, quiero sentir, quiero morir contigo. Por eso creo que me enamoré de ti y por eso mismo creo que nunca dejaré de amarte. << Y nosotros, ¡pobres ilusos!, que creíamos que en el mundo las relaciones de pareja estaban cambiando para mejor con las nuevas leyes contra la violencia de género y con una mas que firme convicción en los discursos de aquellos que manifiestan que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte, a favor del respeto mutuo y de la igualdad. ¿Utopía, ensueño?; ¿Realidad?… Realidad: Entre las cuatro paredes de aquel frío pasillo de hospital, durante aquellos fatídicos momentos, siempre destacó su figura. El rostro de la elegancia, de la dignidad, de la compostura, del trabajo, de la dedicación, del amor al prójimo, del sacrificio…Una efigie quizás vieja, ¡si!, aunque perteneciente a un ser totalmente enamorado, a una de las grandes damas de la pasión, a ella, tu abuela. Queriendo y siendo querida hasta el final… Ojala en un futuro todos los relatos que se escriban sean como los que hablan de su historia, como la de tantos otros a los que conocemos y recordamos, como la nuestra… Ojala en un futuro próximo las únicas misivas que se remitan se dediquen a él; a ese precioso, profundo, intenso e inmenso sentimiento: El amor. Ojala en ese futuro no tengamos nunca que pronunciar esa fea, sucia, dura y casi impronunciable palabra: Maltratador. Dedicada a todos aquellos que a día de hoy aún no saben lo que es amar Gemma María Pardo
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