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  24/05/2012
 

 Vibradores femeninos

Mucho más que un juguete

© Francisca García, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.*


Durante el siglo XIX, uno de los tratamientos para curar la “histeria” femenina era el masaje en el clítoris. En esta época, se creía que todos los problemas psiquiátricos de la mujer provenían de sus genitales, y que la histeria provocaba crisis de ansiedad, irritabilidad y exceso de lubricación vaginal. El masaje manual del clítoris pretendía producir a la paciente un “paroxismo histérico”, que no es otra cosa que lo que hoy denominamos orgasmo.

En 1880 el Dr. Joseph Mortimer Granville (¿cansado de masturbar manualmente a sus pacientes?) patentó un aparato electromecánico como instrumento terapéutico para efectuar ese “masaje pélvico” de forma más fácil y rápida. Así que, originalmente, el vibrador es un “instrumento médico”, y puesto que su uso era sobre el clítoris y externo a la vagina, se consideró que nada tenía que ver con la sexualidad, y fue muy bien aceptado socialmente. De hecho, el vibrador fue el quinto artículo para el hogar en ser electrificado, después de la máquina de coser, el ventilador, la cafetera y la tostadora, y precedió en no menos de diez años a la aspiradora y a la plancha. Suponemos que los fabricantes conocían las necesidades de los consumidores y se ajustaron a las prioridades. [...]

El mercado iba viento en popa hasta que en 1920, los vibradores empezaron a aparecer en películas pornográficas y perdió así su respetabilidad como electrodoméstico de uso doméstico, convirtiéndose en objeto de perversión. Pero las mujeres no renunciaron a usar la vibración como forma de autoproducirse placer, y los vibradores originales fueron sustituidos por los aparatos de automasaje, que estaban libres de sospechas y eran fáciles de adquirir en cualquier tienda de electrodomésticos. En la actualidad, el vibrador es un juguete sexual que muchas mujeres y parejas usan en sus juegos eróticos.

¿Quizás te preguntes que hace una fisioterapeuta hablando de vibradores? La respuesta es sencilla: tienen un uso terapéutico, aunque difiere bastante del que creía el Dr. Mortimer. Es una forma de sensibilizar la vulva y la vagina gracias al aumento de la circulación sanguínea que la vibración produce. La vasodilatación de los labios y el clítoris pueden verse reducidos tras una intervención de cirugía ginecológica y en algunos procesos fisiológicos, como la menopausia. Si usas tu vibrador un ratito varias veces a la semana, notarás que va aumentando la capacidad de tu vulva para sensibilizarse.

Asimismo, hay temporadas en la vida en las que se necesita más tiempo de estimulación para alcanzar un nivel de excitación óptimo. Suele ocurrir en los primeros años de crianza de los hijos, en épocas de cambios laborales o en cualquier situación que te produzca cansancio físico y preocupaciones. Para acercarte a la sexualidad y volver a despertar tu deseo, utiliza el vibrador. Es una manera tranquila y placentera de comenzar a poner tu cuerpo otra vez en situación.


* Directora de “El Centre. Fisioterapia para la mujer” (Barcelona, España).

Ver el artículo con diferentes vínculos en: http://www.sylviadebejar.com/vibradores-femeninos-mucho-mas-que-un-juguete-i/ 

 

Páginas de origen de las imágenes:
descargarfondos.manxbands.com/index.php/cuerpo-de-la-mujer-maravillosa/
doblejuego.com.ar/
los-expertos.es/article-200954--cuales-son-los-beneficios-de-los-vibradores-masculinos.html

 

 

 
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