Home  
Obsesión, pasión o fuerte enamoramiento
Diosas de la mitología erótica universal
Preservativo - Colocación y uso
Cáncer de testículos
El vaginismo o la imposibilidad de penetración
Mitos y leyendas sobre la anticoncepción
El tantra y el arte del amor
Aprende a elegir el anticonceptivo que va contigo
Fantasías sexuales… ni culpa ni vergüenza
Vibradores femeninos
Abrazos y caricias
La enfermedad del beso
El hombre y su menopausia
Uno de cada cinco varones sufre disfunción erectil
Vasectomía, control seguro de la paternidad
Esterilidad e infertilidad tienen solución
La falta de deseo es la disfunción sexual femenina
Disfunción eréctil. Pudor y falsos mitos
Afrodisíacos para cada signo
Andropausia: ¿la menopausia masculina?
Cuidado íntimo, una cuestión de pareja
El arte de seducir,
El fetichismo, una desviación sexual
Prótesis de pene
La píldora del día después
Adictos al sexo
Diagnóstico de sida en farmacias
La risa del vientre
Deseo
Molestias severas en la vagina
Los afrodisíacos
El Feng Shui y el espacio del amor

 Buscar
en 39ymas.com
Google


Temas Empresa Comunidad
  belleza | cultura | familia | ocio | salud | mujeres y entorno | tendencias | sexo
  04/02/2012
 

 Deseo

 

Me he encontrado en terapia diferentes personas que acuden con la demanda que ”no tienen deseo”, ganas de tener relaciones sexuales, después de un tiempo de relación de pareja. Comentan “¡Es que ya no es lo mismo”, no me apetece!”

 

Está claro que cada caso es diferente, y no se pueden hacer generalizaciones. La causa puede ser diferente de una persona a otra (años de relación, tipo de relación, problemas de pareja, cansancio, estrés, niños, rutina, emociones, problemas sexuales, falta de  intimidad…).

 

El deseo se tendría que comparar con la parte visible de un iceberg. Es lo primero que se ve, pero debajo hay más cosas que están influyendo y afectando. Que quizá es lo que se tiene que trabajar para que vuelva a surgir el deseo.  

 

Según algunos diccionarios se define como: “la voluntad de satisfacer una necesidad”, “Movimiento enérgico de la voluntad hacia el conocimiento, posesión o disfrute”. (Según  wikipedia.org). Pero me gustaría concretar algunas cosas. Creo que puede ser útil  explicar algunas cosas sobre este deseo. 

 

Cuando hice el Master en Terapia Sexual y de pareja, una de las primeras cosas que me chocaron es descubrir que existen dos tipos de deseo.


Se les puede llamar Deseo tipo I y Deseo tipo II.

 

Tipo I: sería el deseo que quizá queda un tanto explicado por las definiciones anteriores. Se podría decir que es un tanto físico.  Se ve un estímulo X  y aparece una respuesta (ganas de aproximación, excitación….) Este aparece mucho al inicio de una relación de pareja. Ves a la otra persona y ya tienes ganas de tener relaciones íntimas o sexuales con ésta. Esto no significa que sólo se de al inicio de la relación, podríamos decir que sube y baja según momentos, por ejemplo cuando uno de los dos realiza un viaje y después de unos días surge el encuentro… Éste es el que una persona, con el paso del tiempo, se da cuenta que ha disminuido. 

 

Tipo II: se podría decir que  el deseo es el resultado. Las ganas de estar con la otra persona aparecen después de un proceso, de un rato de intimidad, de dedicación,  de un contexto adecuado... No hay una intención en buscar una relación sexual, pero después de un rato de tener un espacio para la intimidad van apareciendo las ganas de proximidad.

 

Lo voy a explicar con un ejemplo; Imagina que estás en una cena con tu pareja, en un restaurante con una  luz tenue, estáis cómodos y hablando de temas interesantes. Como tú no tienes mucha hambre te pides sólo una ensalada, y tu pareja se pide un primer plato y un segundo. Tú con la ensalada ya estás llena/o y cuando llega el momento del postre no quieres pedirte nada, pero tu acompañante decide pedirse un plato especial de la casa, por ejemplo un helado de limón con chocolate caliente por encima. Cuando se lo traen te llega el perfume del chocolate. Miras como corta suavemente un trozo pequeño  y se lo lleva a la boca. Le queda un poco del líquido negro en los labios. En ese momento piensas que tiene buena pinta su postre, y que quizá esté bueno, por lo que empieza a apetecerte pedirle que te lo deje probar. Y cuando  lo haces te gusta y al final compartís el postre. (En este punto yo me siento bastante identificada). ¿Si te lo planteas, no tenias hambre, qué ha hecho que al final te apeteciera? ¿Quizá el contexto, quizá el percibirlo, quizá la tranquilidad con la que se lo comía?....


Con la sexualidad también pasa un poco igual (la verdad es que la sexualidad tiene mucho parecidos con la comida). Cuando se crea un espacio de intimidad (que cada uno se imagine el que le apetece, pero como ejemplos podría ser; una cena tranquila, una conversación agradable y romántica, un masaje sensual, unos besos en el cuello, un baño caliente, un rato escuchando música que os gusta, un nuevo juguete erótico…) esto puede crear una posibilidad para que el deseo vaya apareciendo y sin plantearlo pueden reaparecer las ganas de tener una relación de mayor intimidad, proximidad y o sexual.

 

Creando la posibilidad se puede crear la oportunidad.

 

 


Eva Aguilar

Psicoterapeuta y terapeuta sexual

centro@terapiacognitiva.net

 

Fotografías:
isaprincess4.spaces.live.com
carlyblog.com.ar
gbvalle.blogspot.com

 

 

 

 
Últimas noticias
Servicios
jurídicos
Recursos Humanos
Coaching
Multimedia
Foro 39ymás
Regístrate
Contacta
Recomienda

RSS
¡No te pierdas nada!
¡Suscríbete!

Regístrate para recibir los nuevos artículos mensualmente



© Creactivitat 2002
quiénes somos - políticas de uso - políticas de privacidad - publicidad