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  24/05/2012
 

 Hinchazón abdominal

 

Entre las consultas más frecuentes que llegan a los especialistas en Aparato Digestivo están las relacionadas con la hinchazón o distensión del abdomen, una de las molestias más comunes causada por problemas relacionados con el tránsito intestinal. Este trastorno, sin embargo, no suele ser fruto de una enfermedad grave, sino más bien de un exceso de alimento, cuando no median otras causas como el síndrome premenstrual, el embarazo, la ingestión de aire al tragar o el simple aumento de peso. También puede ser resultado de la ingesta abundante de alimentos ricos en fibra como frutas, vegetales y legumbres, fuentes comunes de gases intestinales. Si bien el problema en principio no reviste gravedad, sí puede acarrear problemas de tipo social.

En cualquier caso, el hecho cierto es que el 75 por ciento de los españoles revela sufrir molestias digestivas, según quedó puesto de relieve en el estudio “Alimentación, Salud y Prebióticos” del Programa de Nutrición y Salud para profesionales sanitarios (NUSA). De dicho estudio se desprende, asimismo, que las molestias más frecuentes expresadas por los españoles son, por este orden, pesadez de estómago, sensación de hinchazón, tránsito lento, gases, dolor abdominal y flatulencias. La sensación de hinchazón o distensión abdominal, en concreto, afecta casi por igual a hombres y mujeres, aunque con un ligero predominio sobre éstas: una de cada tres españolas la padece, y entre el 40 y el 75 por ciento de ellas sufre un empeoramiento durante la regla.

El doctor Miguel Bixquert, jefe del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia (España), ya nos recordó durante un encuentro con los medios especializados celebrado el pasado año, que la hinchazón abdominal lleva al 43 por ciento de los afectados a medicarse para combatirla, mientras que el 16 por ciento precisa consulta médica, a veces especializada.

Mayoritariamente, tales molestias se acentúan de manera notable tras la comida y empeoran por la tarde.

Gas intestinal

Para que se cumplan los criterios de hinchazón o distensión del abdomen tiene que existir una sensación recidivante de hinchazón durante al menos tres días al mes a lo largo de los últimos tres meses, y notarlo desde seis meses antes. Según Bixquert, si este trastorno se asocia a diarrea y empeora con la ingesta de leche, frutas, vegetales y zumos, “vale la pena comprobar si existe intolerancia a la lactosa, ya que un 33 por ciento de la población padece esta intolerancia”.

En cuanto al tratamiento, la hinchazón abdominal puede desaparecer con éxito si se trata una condición asociada, por ejemplo, el síndrome de intestino irritable. Además, se recomienda la disminución de peso y el ejercicio físico, así como evitar las bebidas carbonatadas.

Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable se manifiesta con dolor o molestias abdominales, normalmente por debajo del ombligo, que suele aliviarse al defecar.

Es precisamente en aquellos días en los que el dolor es el protagonista cuando la diarrea o el estreñimiento aparecen. Hinchazón abdominal y sensación de no haber evacuado completamente son otros de los síntomas de una enfermedad crónica de la que aún se desconocen sus causas.

Los afectados pasan por temporadas buenas y malas y, aunque en muchos casos desaparece espontáneamente, puede prolongarse durante años. En relación al tratamiento, lo único que se puede hacer es aliviar los síntomas, seguir el tratamiento farmacológico marcado por el médico y evitar los alimentos que empeoran los síntomas. En general, puede ayudar no tomar comidas copiosas ni grasas y, salvo que el médico indique lo contrario, enriquecer la dieta con fibra, beneficiosa para la regulación del tránsito intestinal.

Recuerde

No se automedique. Si bien ciertos medicamentos frente a la hinchazón abdominal no precisan de receta médica, solo su médico o su farmacéutico podrán orientarle sobre el mejor tratamiento a seguir en su situación concreta.

Causas más frecuentes

Cada vez que tragamos alimentos, también tragamos aire. En el estómago el gas pasa al intestino delgado, donde es absorbido, pero una porción pequeña puede llegar al intestino grueso (colon), donde normalmente se produce el gas.

Las bacterias del colon (flora intestinal) utilizan como alimento los nutrientes que ingerimos y no son absorbidos por el intestino (desechos). En este proceso se generan muchos gases en el colon.

Parte de ese gas estomacal es eliminado por la boca (eructos) en vez de pasar el intestino delgado; el resto es eliminado por vía anal.

Es normal tener eructos durante o después de las comidas, pero si se presentan en forma excesiva puede ser porque se está tragando mucho aire (aerofagia) y liberando este gas aún antes de que llegue al estómago.

Algunas personas que eructan en exceso pueden tener una enfermedad digestiva como úlceras gástricas, reflujo o problemas de motilidad del estómago. El tránsito intestinal lento favorece la hinchazón abdominal.

Situaciones que facilitan tragar aire son mascar chicle, fumar, comer en exceso y muy deprisa y consumir bebidas carbonatadas (gaseosas).

Intolerancia a determinados productos, como la lactosa.

Padecer síndrome de intestino irritable o una obstrucción intestinal parcial.

Mejor prevenir

Algunos especialistas recomiendan consumir a diario leches fermentadas con propiedades prebióticas. En este sentido, las bífidobacterias, al parecer, alivian el malestar causado por la distensión abdominal, reducen el contenido intestinal de gas y facilitan su expulsión al tiempo que suprimen el aumento de volumen del vientre.

Si el problema es el exceso de ventosidades, procure llevar una dieta pobre en fibra para reducir la cantidad de sustrato que las bacterias del colon tienen para fermentar; de esta manera disminuye la producción de gas.

Límite los azúcares refinados. La mayoría de los alimentos que contienen carbohidratos (azúcares) pueden producir gas en el colon. Las grasas y proteínas normalmente no generan gas.

Verduras como el brócoli, el repollo, la coliflor, las coles de Bruselas, las cebollas, las alcachofas y los espárragos, ciertas frutas como las manzanas, las peras y los melocotones y granos enteros como el trigo o el salvado son productores de gas.

Consuma agua de forma adecuada.

Realice ejercicio físico.

Mantenga un horario regular en las comidas.

En la medida de lo posible, evite el estrés.

Mastique despacio, sobre todo si se trata de comidas pesadas, para que de tiempo al organismo a digerir bien el alimento.

Evite las bebidas carbonatadas, los chicles o chupar caramelos.

No beba líquidos con pajitas ni tome sorbos de la superficie de una bebida caliente.

Si el problema persiste, consulte con su médico la posibilidad de que le recomiende un cambio de dieta o le prescriba algún medicamento.

Si le han diagnosticado síndrome del intestino irritable, consulte con su médico en qué cantidad debe aumentar la fibra en la dieta y cómo disminuir el estrés emocional.


 

El Periódico de la Farmacia

Publicación de información sanitaria

2ª quincena de febrero de 2011 –  Nº 107

e-mail: elperiodicodelafarmacia@medynet.com

www.elperiodicodelafarmacia.es



Páginas de origen de las imágenes:
cantabrialiberal.com
nlm.nih.gov
globedia.com


1ª P. 02-03-2011

 

 

 

 
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