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  16/03/2010
 

 Efectos de la risa

 

A carcajadas


¿De qué nos reímos? ¿Por qué hay personas que ríen más que otras? ¿Influye la edad, el sexo o la situación geográfica? Durante años el ser humano ha buscado el porqué de la risa, del humor, de la felicidad. La risa siempre ha estado presente en el hombre y no se han discutido sus efectos positivos. Terapias como la risioterapia, genera mediante la risa, estados de ánimo positivos que influyen en nuestro cuerpo y en nuestra mente.


El hombre y la mujer son los únicos animales que saben reír. Es un sentimiento humano y al mismo tiempo irracional. En la historia de la Humanidad, estudiosos, filósofos, científicos, han intentando buscar una explicación a este fenómeno. Nos reímos de lo que vemos, de lo que oímos, por imágenes mentales, por el placer de un hecho, por gesticulaciones cómicas, ante las ocurrencias de nuestros amigos o compañeros de trabajo, pero también nos reímos por algo necio o soez, por preguntas y frases absurdas, por ironías inteligentes y divertidas, a veces de una forma crítica y –¿por qué no?– muchas veces nos reímos de los demás, con crueldad, sobre todo cuando se resbalan o tropiezan y dan con su cuerpo risueño en el asfalto. En este caso la risa es vergonzante, pero risa al fin.

 

Filósofos

“Muchos son los rumbos y las rutas posibles en el mar de la risa, tantos...”, apunta Emilio Temprano, discípulo del antropólogo Julio Caro Baroja. En su libro El arte de la risa, nos cuenta que Cicerón abordó este tema, si bien lo abandonó enseguida como una cuestión irresoluble. “Para Hobbes –añade– la risa procede de la súbita concepción de nuestra superioridad”. Kant piensa que es una emoción nacida de la súbita reducción a nada de una inmensa expectativa. Goethe, en cambio, considera que “lo risible proviene de un contraste moral, que de manera inofensiva es puesto en relación con nuestros sentidos”. ¿Se pueden encontrar los motivos o justificaciones racionales para explicar algo tan irracional que tiene que ver con sentimientos y emociones?

Según la revista Muy Interesante, los científicos han conseguido ver y reproducir los cambios cerebrales que se producen cuando nos reímos. “El escritor estadounidense Arthur Koestler, uno de los especialistas en el tema, dice que el humor es la única forma de comunicación en la cual un estímulo con un alto nivel de complejidad produce una respuesta estereotipada y predecible a un nivel fisiológico reflejo.”

Cuando nos reímos se pone en funcionamiento el córtex prefrontal del cerebro, particularmente el del hemisferio derecho, y se registra actividad en el lóbulo temporal. Esta explicación científica no aclara sin embargo por qué hay personas que ríen más que otras. En Muy Interesante, –publicación que ha abordado en varias ocasiones este tema–, se explica que los neurólogos creen que ciertas lesiones en el córtex prefrontal pueden causar una incapacidad para asimilar y crear metáforas y por tanto para entender situaciones o conversaciones graciosas. Vinod Goel, de la Universidad de Alberdeen (EE.UU), y Ray Dolan, del Instituto de Neurología de Londres (Gran Bretaña), han utilizado las técnicas de resonancia magnética funcional (IMR) consiguiendo imágenes de los cambios de oxigenación de la sangre que acompañan una actividad mental cuando se produce una reacción humorística.

Sin embargo, esto no ofrece respuesta a por qué hay personas que ríen más que otras. Para José Elías, psicólogo, el ser humano es una combinación perfecta de herencia y de conducta, depende en gran medida de cuáles son las posibilidades, las situaciones y las creencias, las supersticiones, los pensamientos y las actitudes. En definitiva, para este experto en la risa, que imparte un seminario sobre risioterapia –técnica de curación mediante la risa–, no es más feliz quien más tiene ni quien menos desea. “Yo creo que reír, ser feliz, se consigue teniendo los logros adecuados con los que una persona puede retroalimentarse. La felicidad no está en no querer nada ni en querer tenerlo todo sino en tener adecuadamente tus proyectos en marcha y que lo vayas consiguiendo”, matiza.

 

Afrontar la vida

La risa no deja de ser nuestra defensa ante la sociedad. Por eso, hay personas que ríen más que otras.

“Hay mucha gente que se entera de la actualidad a través de nuestras páginas porque la realidad, las noticias diarias, son sufientemente duras y el humor siempre nos aporta otro enfoque. También tenemos un humor sociológico, costumbrista, el parado que vive todavía en casa, hay una identificación con esos personajes”, explica Maite Quiles, redactora jefe de la revista El Jueves. En el fondo, añade Elías, tiene que ver con la forma con la que nos enseñan a afrontar las situaciones, los problemas, en definitiva, la vida. “Cuando estamos ante una circunstancia muy mala nos reímos porque el ser humano tiene ese mecanismo en su sistema inmunológico, es su mecanismo de defensa, por ejemplo, las personas que cuentan chistes en un velatorio. Lo que pasa es que la sociedad nos hace muy estructurados, muy rígidos, la gran ventaja es ser libre y esto sólo se consigue mediante la risa.”

Situaciones dolorosas, largas y aburridas que, sin embargo, se convierten en placenteras y llenas de sonrisas. Esto lo sabe bien Mariano, que desde el año 1978 realiza actividades lúdicas en el Hospital del Niño Jesús de Madrid. “Cada vez los niños se hacen adultos antes, los videojuegos, la sociedad... En el equipo de voluntarios que dirijo intentamos que los niños se rían, no como terapia, sino como humanización. El niño se olvida de la enfermedad”, explica.

Y el niño se olvida de su dolencia hasta tal punto que le apetece estar en el hospital, algo que no es muy bien aceptado por los médicos. Cuenta Mariano, payaso profesional, que tuvieron a un niño que le daban ataques epilépticos constantes. “Un día –explica– simuló que le daba uno y le trajeron rápidamente al hospital. De repente nos preguntó, ¿quién actúa esta tarde? El padre, por supuesto, le echó una bronca descomunal”.

Jóvenes, mayores, hombres, mujeres ¿influye la edad o el sexo para reír? Basándose en su experiencia, José Elías piensa que la juventud actual tiene mucho confort pero no es feliz porque pretenden tenerlo todo sin esfuerzo, que las cosas surjan de la nada, y quieren sobre todo tener sus necesidades cubiertas. “No tienen ilusión. Les veo reír cuando se están divirtiendo pero a mí me interesa la risa en estado permanente que te permita que en cualquier momento te rías de la situación, aunque no lo expreses. Les falta ilusión, están desorientados y muchos de ellos deprimidos”, añade.

 

Comprar la risa

Tanto necesitamos reírnos que, a veces, compramos carcajadas. El Jueves es la revista que más tiempo lleva en los quioscos españoles. En 2002 cumple 25 años. “Es una publicación que tiene lectores muy jóvenes. A los 30 dejan de leerlo y nos dicen, ¡es que habéis cambiado! Yo les pregunto ¿no será al revés, que los que habéis cambiado sois vosotros?”, cuenta Maite Quiles, redactora jefe en esta revista de humor.

Por la consulta del psicólogo José Elías pasa mucha gente mayor que aseguran que antes se reían mucho y ahora han perdido la sonrisa, se han quedado solos y la tristeza se apodera de ellos. “La situación depende de nosotros, una cosa es someterte a ello sin ninguna posibilidad de salir y otra cosa es ver el lado positivo incluso en las situaciones cotidianas”, matiza Elías. “Por ejemplo, si tenemos que trabajar, ver cómo puedo estar mejor con los demás, con los compañeros, el lado lúdico, profesional. Mejor así que si tengo que ver cómo pasa el tiempo. Estamos siempre en contra de la corriente. El ser humano en vez de accionar, reacciona, pensamos mucho lo que vamos a hacer”, apostilla.

Un sondeo realizado en Francia demostró que el 26 por ciento de los franceses ríen a carcajadas dos o tres veces al día. El 30 por ciento son mujeres y el 22 por ciento hombres. “La mujeres ríen más porque se han tenido que defender de muchas más cosas en la vida porque cuando ésta es difícil es más fácil que salga ese mecanismo de defensa aunque ahora están adoptando muchas posturas de los hombres", explica el psicólogo José Elías.

No es lo mismo el humor de un gallego que el de un castellano o el de un andaluz. Influye el arraigo cultural, la costumbre, las connotaciones sociales. “Yo no creo que ría más un gallego que un andaluz, el ser humano tiene que aprender por encima de regionalidades. Los latinos nos reímos más, pero en definitiva es algo que tenemos que hacer nosotros. No sabemos afrontar la vida y no sabemos ver muchas más posibilidades”, apunta Elías. “La risa no se tiene que practicar cuando nos vaya bien, que es lo que solemos hacer, sino cuando se está mal, como mecanismo, como terapia”, aconseja. “Hay que aprender a reírse de uno mismo por encima de regionalidades. Tenemos limitaciones, no todas nuestras capacidades están al máximo. La vida es una tragicomedia, no sabemos adónde vamos, qué hay después de la muerte, es creencia... pero no sabemos. Lo importante es aprender a reírnos de esas situaciones y después reírnos con los demás porque tienen los mismos problemas y ventajas que nosotros”.

La sabiduría popular nos dice que vale la pena estar siempre triste para evitar que los batacazos sean más fuertes, o cuanto más alto subas más vas a caer. “No seas payaso, reír es de tontos.” Algunas corrientes de la psicología tradicional nos advierten que ser alegre o reírse no nos lleva a una situación muy buena porque se tiende a ser más descuidado. “Reír –concluye Elías– está considerado un acto de negligencia, incluso por los psicólogos mismos. Seriedad y tristeza están muy igualadas. No concebimos que una persona sea seria y se ría. ¿Qué es lo que tenemos que buscar ser de mayores? Ser serios, responsables. La sociedad no está predispuesta a que la gente se ría”.
Marisa Domínguez

Efectos beneficiosos de la risa

La risa no es la panacea, ni la felicidad, pero está muy emparentada con ésta. Lo que parece fuera de toda duda es que ayuda a sentirse mejor.

La risa incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo; evita la depresión y la tristeza al forzar cambios emocionales en la persona. Es también una fórmula eficaz para eliminar pensamientos y emociones negativos –es imposible reír y pensar al mismo tiempo–, por lo que ayuda a combatir las enfermedades psicosomáticas. Alivia el insomnio al producir una sana fatiga que el sueño repara con facilidad, la hipertensión, al aumentar el calibre de los vasos sanguíneos y reparar los músculos lisos de las arterias, reduce la presión arterial. Combate miedos y fobias y la timidez, al facilitar la comunicación entre las personas ayuda a expresar emociones y favorece los lazos afectivos. Asimismo alivia el sufrimiento y sirve para descargar tensiones, potencia la creatividad y la imaginación.

Por otro lado puede ejercer efectos positivos contra enfermedades fisiológicas: refuerza el sistema inmunológico, facilita la digestión, fortalece el corazón acelerando el ritmo cardíaco, mejora la respiración, ya que la ventilación respiratoria llega al máximo cuando reímos y aumenta la actividad vital al incrementar la circulación nerviosa. En definitiva, y como dice un viejo proverbio chino: “Para estar sano, hay que reírse al menos treinta veces al día.”

 

Risoterapia

Ya en el siglo xv, el filósofo Luis Vives, quien hizo observaciones muy agudas sobre el significado de reír, nos señala la buena incidencia de la risa en la salud y nos habla de que las impresiones inesperadas y repentinas nos afectan más y nos hacen reír más pronto y mayor tiempo.

Henri de Mondeville, famoso cirujano francés del siglo xiv, nos advierte de “que el cirujano debe ocuparse de regular todo el régimen de vida de su paciente de modo que esté dirigido a la alegría y a la felicidad”.

La risa siempre ha estado presente en el ser humano y no se han discutido sus efectos positivos. La risioterapia es una técnica de curación reciente que mediante la risa consigue generar estados anímicos que influyen en nuestro cuerpo y nuestra mente. Las investigaciones más recientes sobre esta técnica complementaria se están llevando a cabo en Suiza aunque los pioneros en crear centros dedicados a la risa han sido los americanos y los canadienses.

La risa favorece la producción y liberación de sustancias bioquímicas como la dopamina, que nos eleva el estado de ánimo; la serotonina, tipo de endorfina con efectos calmantes y analgésicos; o la adrenalina, que nos permite estar más despiertos y receptivos, proporcionando mayor creatividad.

 

Marisa Domínguez


Fotografías:
sabiask.com
elsiglodetorreon.com.mx
dietasyvidasana.com
adrformacion.com


Artículo publicado en el nº 14/184 Otoño 2001 de la Revista muf@cewww.map.es/muface/ 

2ª Pub. 02-06-2008

 

 

 

 

 

 
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