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| 03/09/2010 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Antibióticos: el peligro de su abuso ![]()
El uso incorrecto de los antibióticos está creando un grave problema de salud en todo el mundo, que consiste en la aparición cada vez con más frecuencia de bacterias resistentes a los mismos. España es uno de los países con mayor tasa de automedicación con antibióticos, y por lo tanto con mayor cantidad de cepas resistentes. El Ministerio de Sanidad ha lanzado una campaña para frenar el uso inadecuado de estos medicamentos.
El alto consumo de antibióticos en España –uno de los países con mayor índice– ha motivado una campaña divulgativa por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo. Bajo el lema “Sin tu ayuda, los antibióticos pueden dejar de curar” nos recuerdan lo que el uso abusivo de antibióticos puede provocar en nuestro organismo.
Los antibióticos son uno de los logros médicos más importantes del siglo pasado. El descubrimiento de la penicilina en 1928 por parte de Alexander Fleming revolucionó la sanidad. Desde entonces, los antibióticos han contribuido enormemente a la reducción de las cifras de mortalidad. En las tres últimas décadas se ha popularizado su uso en los países desarrollados y en la actualidad son los fármacos más utilizados después de los analgésicos. Con su mayor uso, ha crecido el abuso o uso incorrecto, lo que entraña un grave riesgo para la salud pública mundial, según informes de la OMS. Los antibióticos, medicamentos que matan o impiden la multiplicación de cierta clase de bacterias, no son eficaces contra catarros, resfriados y gripes. Estas dolencias están causadas por virus y su utilización en estos casos es ineficaz y perjudicial. La automedicación o la administración incorrecta han llevado a la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Por otra parte el tratamiento con antibióticos siempre debe ser completado, ya que si no se erradica la totalidad de los microorganismos que causaron la infección, aquel grupo pequeño de bacterias superviviente al antibiótico se reproduce y, por un proceso de selección genética, esta nueva generación tiene muchas más probabilidades de resistir en el futuro al tratamiento con antibióticos.
La Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha señalado este hecho como “un problema de salud pública de primer orden”, porque medicamentos que fueron útiles en su día para combatir determinadas infecciones pueden llegar a ser inservibles. La contribución a crear bacterias resistentes es uno más de los efectos negativos que causa el ser humano sobre el medio ambiente, en este sentido la ministra ha señalado que “la resistencia a antibióticos es un proceso natural de la bacteria; sin embargo, su velocidad de aparición se ha incrementado sustancialmente en los últimos años, en paralelo al aumento del consumo de antibióticos. Cuando esto sucede, el tratamiento con ellos es ineficaz. La resistencia no afecta sólo a quienes han abusado o los consumen indebidamente sino a la población en general. De esta manera, el proceso de infección, la probabilidad de contagio y la aparición de complicaciones se multiplican”. En una encuesta publicada recientemente, realizada en 19 países europeos, se revela que España es uno de los países de mayor consumo y con mayor tasa de automedicación con antibióticos (junto con Lituania y Rumania); y junto con Italia, donde se acumulan más antibióticos en los hogares. Como consecuencia de ese uso masivo, nuestro país tiene mayor porcentaje de cepas bacterianas resistentes. El mayor consumo de estos fármacos no se explica por una mayor existencia de infecciones en nuestro país, sino porque se utilizan también para tratar infecciones causadas por virus, que no responden al tratamiento con antibióticos. Aunque los antibióticos son medicamentos que requieren receta médica, alrededor de un 30 por ciento de su consumo en España se realiza sin que el tratamiento haya sido indicado por un médico.
Lola Pelayo tiene 42 años, y es madre de tres niños pequeños. Ella admite: “Con tres hijos no puedo pasar el invierno sin antibióticos; si alguno enferma y el médico no me lo receta, tardan mucho más en curarse. Con el antibiótico a los pocos días se ponen “Yo nunca compraría medicamentos que no me ha recetado mi médico”, dice por el contrario Carmen López, de 64 años. Sin embargo, reconoce que cuando le han recetado antibióticos que le han curado, los recomienda a sus amigas con alguna dolencia parecida. Y es aquí cuando propicia un mal uso de los antibióticos. La automedicación es una práctica recomendable sólo en los casos en que los medicamentos son de venta libre, y se cuenta con el consejo del farmacéutico, pero en otros casos sólo el médico es capaz de diagnosticar correctamente y de prescribir antibióticos. ".." La administración incorrecta de un antibiótico que sí ha sido recetado también contribuye al problema. Muchas veces, los pacientes a quienes ha sido prescrito el antibiótico, después de tomar un par de dosis se sienten mejor y dejan el tratamiento. Esta conducta lleva a que las bacterias supervivientes a la infección desarrollen resistencia a ese antibiótico y ese antibiótico se vuelve ineficaz. Actualmente, la velocidad de aparición de resistencias bacterianas es mayor que la aparición de nuevos antibióticos, por lo que no es descabellado imaginar que pueda alcanzarse la situación en la que no se disponga de ningún antibiótico para el tratamiento de algunas infecciones. La concienciación y la responsabilidad de pacientes, padres y profesionales de la salud es parte fundamental de la solución de este problema.
Ö Se deben respetar las indicaciones del médico en cuanto a su administración. Ö Para respetar las horas entre dosis, lo mejor es pensar en el horario más adecuado para cumplir el tratamiento. Así, si se prescribe una dosis cada 8 horas, se puede comenzar a las 8 de la mañana, tomar la siguiente dosis a las 4 de la tarde (o después de comer) y la última a las 12 de la noche (o antes de ir a dormir). Ö Si el antibiótico recomendado sólo necesita una dosis al día, lo ideal es tomarlo siempre a la misma hora. Ö No se debe dejar el tratamiento, aunque desaparezcan los síntomas de la enfermedad. Ö Hazte responsable de que tu hijo lo tome.
Uso correcto Ö En caso de enfermedad, acudir al médico para que revise los síntomas y diagnostique correctamente. Ö Preguntar al médico todo lo que se quiera saber sobre la enfermedad. Ö Comprar antibióticos sólo con la receta cuando hayan sido indicados por el médico. Ö Respetar la dosis y duración indicadas.
Uso incorrecto Ö Tomar antibióticos sin que lo haya prescrito un médico. Ö Exigir al médico antibióticos sin que él lo considere necesario. Ö Pedir antibióticos en la farmacia sin tener receta. Ö Tomar dosis inadecuadas o de forma irregular, sin terminar el tratamiento.
Marilín Gonzalo Revista muf@ce nº 205 Diciembre-enero-febrero 2006-2007 Fotografías: Revista muf@ce
2ª Pub. 01-01-2009
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