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  03/09/2010
 

 Obesidad. El porqué y posibles soluciones

 

 
La homeostasis (adaptación) es un proceso mediante el cual el organismo mantiene su equilibrio y satisface sus necesidades. Para poner un ejemplo: si el azúcar de nuestro organismo baja, nuestras glándulas adrenales segregan adrenalina, lo que hace que el glicóceno del hígado se convierta en azúcar. Este proceso ocurre sin que nosotros nos percatemos de él. Curiosamente el nivel bajo de azúcar nos produce sensación de hambre por lo que nuestro organismo nos pide comer, al ser digerido el alimento, una parte se convierte en azúcar y va a la sangre. El proceso homeostático exige una percatación por parte del organismo. Sabemos que tenemos que comer por las señales que nos manda el cuerpo.

 

El hambre y la saciedad están controladas por un pequeño centro localizado en el hipotálamo, que actúa como un pequeño cerebro que se ocupa de las emociones, el sueño, la temperatura, la sudoración, la cantidad de orina, la sed, el ritmo cardíaco y el de la respiración, etc., siempre sin que nosotros seamos conscientes. Estas funciones se llaman vegetativas, para diferenciarlas de aquellas otras que hace que nuestro organismo se ponga en contacto con el medio y que son propias de la conciencia, porque somos conscientes de ellas. El hambre y la saciedad son, pues, involuntarias, pero pueden tener relación con lo voluntario o mental.

 

Es fácil comprobar cómo la visión, el olor y ciertos hábitos familiares y culturales (que son conscientes) pueden influir para desencadenar la necesidad desenfrenada de comer, que determinará un desequilibrio glandular y psíquico del organismo, perdiendo éste la capacidad de saber satisfacer las necesidades orgánicas reales.

 

Después, aunque la persona coma poco, mantiene su obesidad y es porque la grasa no es utilizada adecuadamente ya que se ha producido una alteración funcional en su organismo.

 

El hipotálamo (funciones vegetativas) aprendió de la corteza (conciencia) la lección, y se tiene apetito sin que la voluntad pueda remediarlo. Así pues el obeso cree que come lo que necesita, sin tener en cuenta la cantidad.

 

El engorde celular se puede producir a cualquier edad debido entre otras cosas a:

 

Hábitos alimentarios (frecuencia de comidas, tradición familiar, usos...

 

Estímulos externos (sabor, olor, aspecto...)

 

Factores psíquicos (complejos, ansiedades, frustraciones...)

 

Cualquiera de las situaciones anteriormente citadas podría producir una alteración de los mecanismos neuro-endocrinológicos, que determinaría un desequilibrio en la autorregulación del organismo.

 

Se llega a engordar si se aporta al organismo más energía de la que gasta.

 

La obesidad implica un síndrome endocrino-metabólico, pero éste no es la causa, sino la consecuencia. Esta disfunción endocrina-metabólica favorece la obesidad ya producida y facilita su persistencia.

 

El poco consumo de energía se debe a la poca actividad física del hombre moderno, con lo que disminuye la termogénesis (producción de calor con mayor gasto de energía y menor depósito de grasas).

 

El fenómeno de la termogénesis nos puede explicar porqué unas personas engordan más que otras comiendo lo mismo. Una persona con termogénesis aumentada libera energía sobrante. En cambio una persona con termogénesis disminuida transforma el aporte sobrante en grasa.

 

Habrá que provocar un desprendimiento de la acumulación de grasas y evitar una nueva acumulación.

 

El régimen dietético no puede ser el mismo para cada persona, por lo que habrá que consultar con el especialista.

 

 

Psicoterapia:

 

La técnica racional emotiva, el condicionamiento operante y las terapias breves. Todo ello acompañado de un régimen específico para cada persona.

 

 

 

DIETA

 

Las grasas de origen animal (carne, charcutería, mantequilla, queso...) ensucian las arterias, aumentan el colesterol y están en el origen de las enfermedades cardiovasculares.

 

Los azúcares refinados de rápida asimilación (azúcar blanco, pan blanco, refrescos gaseosos, dulces, pastelería...) producen obesidad, caries y aumentan el colesterol.

 

Los excitantes (alcohol, café, té, tabaco...) causan cambios bruscos en el estado de ánimo además de fatiga.

 

La sal produce retención de líquidos y tensión alta.

 

Comer más frutas ya que aportan vitaminas, minerales y rehidratan el organismo.

 

Comer verduras ya que gracias a su contenido en fibra, equilibran el colesterol en la sangre y previenen el exceso de peso y el estreñimiento, aportando además sales minerales y vitaminas.

 

Si se tiene predisposición a las flatulencias mezclar las legumbres con verduras, nunca con féculas.

 

Si de primer plato se ha comido pasta o patatas (féculas), de segundo se puede comer poca cantidad de verdura o legumbres.

 

Las frutas mejor comerlas entre horas

 

Consumir pescado que es fuente de proteínas y de ácidos grasos esenciales que previenen las enfermedades cardiovasculares.

 

Consumir azúcares lentos (legumbres, cereales integrales, verduras y frutas) que proporcionan energía de larga duración y previene n el estreñimiento por su contenido en fibra.

 

El agua es fundamental para rehidratar el organismo, mantener la piel bella y prevenir el estreñimiento.

 

 

Alerta sobre el porqué de perder fuerzas:

 

Consumo de alcohol, tabaco y fármacos.

 

Contaminación

 

Cultivos intensivos de alimentos y su posterior conservación en cámaras.

 

Estrés

 

Nuevos métodos de cocción

 

Pérdida de contacto con la naturaleza

 

Prisas y desorden en las comidas (saltarse comidas)

 

Sobreesfuerzo físico e intelectual

 

Vida sedentaria

 

 

El desayuno tiene que aportar la cuarta parte de la energía y nutrientes del día.

 

 

Existen fases en la vida en las que es necesario suplementar la alimentación:

 

Hombres y mujeres en períodos de sobreesfuerzo físico e intelectual

 

Mujeres embarazadas

 

Mujeres en período de premenopausia y menopausia

 

Niños en fase de crecimiento

 

Personas mayores

 

Los cambios de estación como en otoño y primavera repercuten el organismo causando debilidad, cansancio, fatiga, que se solucionarán complementando la dieta.

 

 

Cambios en la dieta diaria:

 

Sustituir la taza de café con leche por cereales, fruta, zumos de frutas.

 

Sustituir el pan blanco por pan integral (se hará una mejor digestión).

 

Incorporar alimentos enriquecidos con fibra, son eficaces contra el estreñimiento y un factor protector de muchas enfermedades degenerativas.

 

Sustituir el café por malta ya que es más natural y no produce insomnio.

 

La levadura de cerveza es muy efectiva para disfrutar de una piel sana.

 

La lecitina de soja ayuda a una mejor concentración.

 

La soja y sus derivados alivian las molestias de la menopausia.

 

Hay que tener en cuenta que está totalmente contraindicado realizar ayunos de un día o dos cada semana. Esto en lugar de eliminar grasa, sólo sirve para degradar los músculos.

 

 

Equipo Torrese

 

Fotografías:

revolucionnutricional.com
unav.es

 

3ª Pub. 23-05-2009
2ª Pub. 22-01-2007
1ª Pub. 04-12-2003

 

 

 

 

 
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