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  12/03/2010
 

 Incontinencia, un problema con solución

 

Se calcula  que un 35% de las mujeres está afectada de esta dolencia en algún momento de su vida. Entre los 30 y los 60 años se reduce al 25%, aumentando después de los 80 años.

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Esta patología no es dolorosa pero resulta altamente molesta. Un alto porcentaje de las mujeres que la padecen se sienten social y psicológicamente mal ya que en muchos casos están pendientes de si se nota o no su problema. También afecta sus relaciones con la pareja ya que esta incontinencia con frecuencia se manifiesta durante las relaciones sexuales.

Existen tres tipos de incontinencia urinaria:

Ö La del esfuerzo, que está muy relacionada con el parto o con grandes esfuerzos físicos. Los músculos del suelo pélvico son los encargados de mantener en su posición correcta la vejiga, el útero y el recto. Cuando estos fallan la válvula de salida de la orina (uretra) deja escapar el líquido con mucha facilidad (cuando la persona ríe, tose o estornuda).   

La obesidad es también en este caso un factor de riesgo importante ya que los músculos deben soportar un peso importante. Durante la menopausia se suele perder elasticidad y tensión en el suelo pélvico

El tratamiento en este caso es la reeducación de los músculos del suelo pélvico, o, cuando ésta no funciona, se utiliza la cirugía.

Ö La incontinencia de urgencia, se da cuando el sistema nervioso no da la orden adecuada, es decir cuando el reflejo de inhibición que nos permite controlar el momento de la micción, no funciona correctamente y la persona no puede aguantarse cuando tiene ganas de orinar. Este problema se llama también vejiga hiperactiva. Otras causas suelen ser la obstrucción de la vejiga (enfermos de próstata), problemas neurológicos (esclerosis múltiple, envejecimiento, espina bífida) y otras causas aún desconocidas.

Este tipo de incontinencia se trata con fármacos y, a veces,  con fisioterapia.

Ö La mixta es la más complicada de tratar. La cirugía no garantiza solucionar el problema ya que en momentos de urgencia se siguen produciendo pérdidas de orina

Con un tratamiento adecuado la incontinencia urinaria tiene cura o puede tener menor impacto en la persona que la sufre.

 

Diferentes tratamientos:

Tratamiento conservador

Este tratamiento está basado en métodos de reeducación vesical, terapias de modificación de la conducta o fisioterapia de los músculos del suelo pélvico. Entre el 60 y el 70 por ciento de mujeres que lo sigue de forma correcta y bajo el control de un profesional mejoran sustancialmente.

La reeducación de la vegija intentando que la paciente retrase la micción siguiendo un programa de intervalos es un método que hay que combinar con terapias de modificación de la conducta. La paciente debe controlar su peso, la ingesta de cafeína así como el volumen de líquidos según la capacidad de su vejiga.

La rehabilitación* de la musculatura pelviana.

Los ejercicios* hechos con continuidad son útiles en un 70% de los casos de incontinencia esfinterial.

Los tratamientos farmacológicos (curan un 65% de los casos de vejiga hiperactiva) y la cirugía, que en los casos sencillos tiene éxito en un 95% de los casos.

Hay que tener en cuenta que en cirugía hay unas 150 técnicas diferentes y ninguna con una garantía absoluta. En general las operaciones duran unos cinco minutos.


*Rehabilitación:

Reeducar la vejiga.
Orinar a un horario fijo. Al principio los intervalos son de una hora (aunque no se tenga ganas). Paulatinamente se van alargando hasta llegar a las tres o cuatro horas.

*Los ejercicios de Kegel:

Son ejercicios para fortalecer la musculatura del suelo pélvico.

Hay que colocar un dedo dentro de la vagina comprobando que se pueden apretar los músculos de alrededor. Cuando se sienta la presión del dedo quiere decir que se esta trabajando esta musculatura. Intentar mantener el resto del cuerpo relajado, respirar de manera lenta y pausada, sin inclinarse ni apretar la musculatura de la espalda o abdominal. Es aconsejable hacer los ejercicios con las rodillas juntas (estiradas o sentadas) y seguir los siguientes pasos:

Ö Contraer los músculos de forma lenta

Ö Relajar y volver a contraerlos tres veces de forma rápida (hay que notar la vagina cerrada).

Ö Relajar y volver a contraer de manera rápida

Ö Relajar y apretar tan fuerte como se pueda, utilizando incluso la musculatura abdominal y volver a relajar suavemente.

Ö Hacer una pausa de unos 5 segundos

Ö Hacer una contracción rápida (1 segundo) y relajar rápido

Ö Volver a hacer una contracción rápida (1 segundo) y relajar rápido

Ö Hacer una contracción rápida y acabar relajando entre 10-15 segundos antes de volver a empezar.

Hacer esta serie de ejercicios durante 5 minutos unas 2 o 3 veces al día. Una vez se haya adquirido el hábito, se puede fortalecer más la musculatura apretando hasta 8 o 10 segundos.

 

Equipo Torrese

 

Imágenes:
uro.com.br (T.V.T. (Tension Free Vaginal Tape))

 

Revisado y puesto al día: 09-03-2010
4ª Pub. 15-02-2010
3ª Pub. 24-02-2009
2ª Pub. 08-06-2009
1ª Pub. 01-01-2005

 

 

 
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