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  30/08/2008
 

 Un enemigo a bordo: el jet lag

 


C

uando volamos tan lejos que cambiamos de franja horaria y sufrimos un desajuste de al menos seis horas con respecto al lugar de origen, nuestro ritmo corporal se altera y nuestro cuerpo entra de repente en un estado de intenso estrés físico y psicológico. Es lo que se conoce como jet lag.

Cansancio, somnolencia durante el día y dificultad para dormir de noche, cambios de estado de ánimo, irritabilidad, falta de concentración, dolor de cabeza, indigestión, trastornos de la función intestinal, malestar general y reducción de las facultades físicas y mentales son las molestias que desvelan que lo que tenemos es un jet lag. Nuestro 'reloj fisiológico' necesita varios días, entre cuatro y seis, para sincronizarse con la nueva zona horaria. No se impaciente, poco a poco volverá a la normalidad y los síntomas se desvanecerán. Si, en cambio, estas molestias no desaparecen ha de acudir al médico.
 

Factores en juego

Ni todas las personas sufren el jet lag de la misma forma ni todos los viajes traen tras de sí las mismas consecuencias. Todo depende de las características de cada individuo, de si somos o no 'pasajeros frecuentes' y de la dirección y la distancia en la que se encuentre el lugar escogido para disfrutar de las vacaciones. Si para llegar a él hay que atravesar pocos husos horarios o viajar hacia el oeste la intensidad de los síntomas será menor.

Al viajar hacia el este el día se acorta, por lo que debemos intentar levantarnos y acostarnos antes de lo que acostumbramos los días previos a coger el avión y dormir poco durante la parte del vuelo que hagamos de noche. Así, tendremos sueño cuando llegue la hora de ir a la cama en nuestro destino. En cambio, hacia el oeste los días se alargan por lo que la aclimatación es más fácil. Debemos acostarnos y levantarnos más tarde durante unos días antes y, al llegar a nuestro destino, esperar a la noche para acostarnos y no irnos a dormir nada más llegar.

Existe una excepción para todos los casos: cuando vamos a estar fuera menos de 48 horas, lo mejor es no adaptarnos y mantener nuestro reloj fisiológico.
 

Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo, España

 


Para un a recuperación más rápida
 

1. Descansar antes de iniciar el viaje y durante el vuelo. Durante el viaje son beneficiosos breves periodos de sueño.

2. Beber agua y/o zumos antes y durante el vuelo. Utilizar la cafeína para retrasar el sueño no aporta ningún beneficio.

3. Tomar comidas ligeras.

4. Limitar el consumo de alcohol antes y durante el vuelo.

5. Si es necesario tomar medicación con un horario estricto, debe consultar a su médico.

6. Adaptarse al ritmo horario del destino tan rápido como sea posible (horas de comidas y de sueño), preferiblemente empezando durante el vuelo. Dormir durante la noche y evitar las siestas durante el día.

7. Ya en el destino, pasear por espacios abiertos durante las horas diurnas para exponerse a la luz natural nos ayudará a adaptarnos, ya que el ciclo de luz y oscuridad es uno de los factores más importantes para fijar el reloj corporal interno. Además, la actividad física nos ayudará a sentirnos más cansados a la hora de ir a dormir, aunque hay que evitar el ejercicio intenso justo antes de meterse en la cama.

8. Si durante los primeros días padece insomnio, se puede tomar un sedante suave, siempre y cuando siga recomendaciones médicas.
 
 

El Periódico de la Farmacia

Publicación de información sanitaria

2ª quincena/julio de 2007 – Año 3. Nº 38

e-mail: elperiodicodelafarmacia@medynet.com

www.elperiodicodelafarmacia.es


Otros problemas de volar

Crisis de ansiedad

Algunos pasajeros sufren claustrofobia o miedo a volar que puede desembocar en una crisis de ansiedad o ataque de pánico.

Mal de altura

Los cambios de presión que se producen en los aviones durante los vuelos largos causan síntomas de mal de altura en algunos pasajeros.

Las molestias que acompañan al mal de altura varían desde leves dolores de cabeza y náuseas hasta los casos graves, en que el líquido se acumula en los pulmones dificultando la respiración. A nivel del sistema nervioso central puede producirse edema cerebral (líquido en el espacio intersticial del cerebro) causando confusión, coma e incluso la muerte.

A los primeros síntomas habrá que avisar al personal de vuelo y si las molestias persisten se necesitará atención médica y bajar del avión.

Síndrome de la clase turista

Se produce al formarse coágulos en venas de las piernas debido al estancamiento de la sangre por falta de movilidad en vuelos de más de cuatro horas. Estos coágulos pueden desprenderse y bloquear un vaso sanguíneo en los pulmones, causando así una embolía pulmonar que puede llegar a ser mortal. Para prevenirlo, se recomienda levantarse ocasionalmente durante el vuelo y ejercitar la musculatura de las pantorrillas moviendo las articulaciones de los tobillos y de los dedos de los pies, lo que estimula la circulación de la sangre en las piernas.

 

Equipo Torrese

Fotografías:
l4ado.com
todo-aviones.com.ar
academy.umd.edu
trivonach.com

Revisado y puesto al día: 10-07-2008
1ª Pub. 01-08-2007

 

 

 
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