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  07/09/2008
 

 Foie-gras natural al cabernet sauvignon

 

D

isfrutando de unas pequeñas vacaciones exploramos parte de l’Alt Empordà (Girona, España), pero no lugares cerca del mar, sino que nos dirigimos al interior. Después de cruzar Figueres, en dirección a Francia, dejamos la Nacional-II y nos adentramos en una comarcal  que se dirige a Boadella de l’Empordà, pasando por Biure y Agullana.

Elegimos Boadella porque nos habían informado que está situado cerca del pantano del mismo nombre y nos apetecía verlo. En este pueblecito de 150 habitantes y poco turismo, descubrimos algo especial: un restaurante.

En 1990, donde había existido un antiguo molino de aceite, un joven recién investido cocinero, decidió montar allí su propio negocio. Conservando lo poco que quedaba del molino, construyó un restaurante donde puso sus ideas directamente en los platos que confeccionaba. No había pasado un año cuando tanto los habitantes de la comarca como los visitantes de fuera de ella, incluyendo ingleses, alemanes, americanos y de otros diferentes lugares, tenían que reservar mesa si querían comer en El Trull d’en Francesc.

En su terraza acristalada justo al lado del río Muga, disfrutamos de una comida excepcional: Xató, Mil hojas de berenjena y Carpaccio de pies de cerdo, escogimos como primer plato. Espalda de cabrito al horno al aroma de las montañas, Pies de cerdo rellenos de butifarra de perol con setas y piñones y “Platillo” de pato con setas del tiempo, tomamos de segundo plato. Los vinos, sugeridos por el mismo Francesc, dueño y chef del restaurante, dieron a los platos el punto de exquisitez máximo.

Encantados del descubrimiento, nos lanzamos a los postres: el Mil hojas de crema de yogurt y frutas del bosque… nos dejó sin aliento, el Pecado de chocolate con helado de canela y crema de limón… insuperable y el Carpaccio de piña natural con helado de vainilla y coulis de fresas… no hay palabras.

El equipo del restaurante, amables y atentos en todo momento, nos guió sugiriendo o comentando los platos.

En su carta se encuentran tanto platos clásicos como alguna sorpresa de vanguardia y, en las diferentes infusiones que ofrecen se indican sus propiedades, detalle que es muy de agradecer.

Lugar especial con un entorno privilegiado: agua, vegetación, tranquilidad, fantástico trato y buena comida, ¿qué más se puede pedir? 

 

Equipo Torrese

 

Fotografías:
© Sebastià Xambó

 

 

 
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