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| 16/03/2010 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Concurso DIEZ NEGRITOS
Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan nació en 1890 en Devon, Inglaterra, en el seno de una familia acomodada. Su padre murió cuando Agatha tenía 11 años, y su madre, al constatar lo brillante que era la joven, se ocupó de que Agatha se educase en casa, sin asistir al colegio, y la animó a que escribiese desde muy pronto. Cuando tenía 24 años, Agatha se casó con Archie Christie, piloto de guerra inglés. Y sería durante la guerra, mientras su marido combatía y ella trabajaba como enfermera en un hospital del ejército, cuando Christie comenzaría a trabajar en la primera novela de su personaje más famoso, Hércules Poirot. Aunque acabó la novela en 1915, no sería hasta 1920 cuando la publicase y su carrera despegase velozmente y en paralelo a las ventas. En total llegaría a escribir unas ochenta novelas y catorce piezas para el teatro, incluyendo La ratonera, la obra teatral que más ha durado en cartelera en la historia. Hasta su muerte, en 1976, Christie publicó una media de una novela por año. Diez negritos fue escrito durante la Segunda Guerra Mundial, mientras la autora trabajaba, de nuevo, en un hospital. Se trata de una de sus mejores obras y una de las más grandes que ha dado el género, del que por otra parte Christie es en gran medida inventora. En su momento, la novela fue celebrada por la notoria dificultad que planteaba la resolución del misterio de diez ajusticiamientos en una isla en la que no queda nadie vivo para endilgarle la responsabilidad. Claro que Christie se hizo famosa, entre otros motivos, por su capacidad para escribir misterios de una dificultad rayana en la imposibilidad, y ello sin “hacer trampa” o poner a sus personajes a mentir en sus reflexiones de modo de despistar al lector. De hecho, la autora se enorgullecía de ser honrada con el público. Como mucho, el recurso del que echaba mano era dotar de ambigüedad a las afirmaciones y pensamientos de sus personajes, de modo que se pudiesen interpretar de varias maneras. Si en la primera lectura no se era capaz de resolver el misterio (y esto es lo más posible), las claves serían muchos más evidentes en una relectura, una vez que se descubriese al asesino. Y no quedó ninguno ("Then There Were None"), como se ha titulado en otras ediciones, se llamó originalmente Diez negritos ("Ten Little Niggers"), pero el título ha sufrido varios cambios en las épocas de mayor sensibilidad o corrección política (en Estados Unidos llegaría a cambiarse a los “negritos” del título por “inditos”). Los negritos del título hacen referencia a una cancioncilla infantil no exenta de crueldad, en cuyo patrón de desaparición se inspira el orden —y la forma— de las muertes en la isla: Diez negritos se fueron a cenar / Uno se ahogó y quedaron / Nueve / Esta obra ha sido adaptada al cine nueve veces,incluyendo una versión rusa y una versión india. Decir que Agatha Christie, la Reina del crimen, es la escritora de novelas de misterio más leída y mentada de la historia es una obviedad. y, al mismo tiempo, parece necesario insistir —felizmente— en ello en una época en que, como es de todos sabido, la producción editorial de novedades se impone y apisona los títulos del fondo de las editoriales, un momento en que la urgencia de la continua sustitución de las mercancías, la avidez de productos aparentemente originales y sin embargo idénticos entre sí determina, de alguna manera, el gusto y desde luego la atención de tantos lectores. Y hay que insistir en ello porque son los lectores (esos que la han convertido en un éxito de ventas sólo superado por la Biblia y por Shakespeare, y ello en menos de cien años), de todas las clases y preferencias quienes siguen dejándose fascinar por la obra de Agatha Christie (y hay que decirlo, lectores de todas las edades y costumbres, al punto de que una nueva tendencia —del mercado sí, pero, cómo no, cultural también de pleno derecho— es la adaptación de las imperecederas historias de Christie a populares juegos de consola). Lo dicho: el detective belga Hércules Poirot, célebre invención de Christie, está por cumplir el centenario. Y aunque no parezca haberse cumplido la predicción de Somerset Maugham de que llegaría el momento en que las novelas de misterio se estudiarían en las universidades, y tampoco se ha llegado a conceder al género policial reconocimiento como la mayor aportación literaria del siglo XX, lo cierto es que —y esto les honra—, el público y una cierta crítica no se dejan intimidar por la popularidad de Christie, y han sabido comprender que gustar a muchos no significa necesariamente sorprender a muy pocos. Al contrario, si hay algo en Diez negritos y en la obra de Christie en general que nos impida abandonar la lectura una vez comenzada, se trata de las constantes sorpresas a las que nos dispone.
Algunas opiniones sobre Agata Christie Es inútil compararla con otros escritores de misterio. Christie es la reina indiscutible de la novela policíaca. Personajes y conductas, todo en una pieza... Es el gran don que distingue al novelista del fabricante de tramas. En el terreno de la ficción detectivesca, nadie la ha superado. Es la única autora de inspiración extraordinaria en un arte en el que la astucia y el voluntarismo sustituyen tan a menudo al genio. Muy pocos autores consiguen la combinación ideal de enigma y entretenimiento en la forma en que lo hace Agatha Christie.
Escribe tu final de Diez negritos y gana un viaje a Londres.
Más información: RBA Editores
Itziar de Francisco itziar-francisco@rba.es Laura Santaflorentina l-santaflorentina@rba.es Imágenes cedidas por RBA Editores
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