
Por Eliseo López Rodríguez*
Vd. puede ir en “pelotas” por la calle, pero no puede ir sin camiseta, con bermudas y chanclas con calcetines de invierno. En el ámbito educativo no puede ir con pañuelo en la cabeza, pero si con boina. Puede inflar a “ostias” a un semejante y máximo le cae una multa, pero si pisa una bandera (la que sea) le cae “la del pulpo”, por traidor y no sé que cosas más. Puede arriesgar a su hijo subiendo una montaña, haciendo rafting o cualquier deporte de riesgo, pero no puede correr en San Fermín con ese mismo chico. Puede escuchar la radio, hurgarse la nariz o escribir un diario en el coche pero no puede hablar por teléfono.
En breve, y de seguir así, excederse en la velocidad con el coche o fumar en un local público será equiparable a ser terrorista (del modelo y la marca que sea) o asesino en serie. No es cuestión de que yo esté de acuerdo o en desacuerdo con ninguna de las opciones anteriores, lo que vengo a decir es que el caos es malo, pero un exceso de regulación es nefasto.
Hace ya años, en ésta misma página1, hablaba de esto como futurible, y poco a poco vamos llegando a ello. Y es culpa nuestra, por aceptar y aplaudir todo lo que a cada uno no nos afecta, sin darnos cuenta de que si el legislador tiene la absoluta libertad para regular, llegará una regulación (la que sea) que sí nos afectará a nosotros y entonces la llamaremos injusticia.
Como todavía hay gente que no se ha enterado de que estamos en crisis, sigue manteniendo su cartelito de “prohibido publicidad” en su casa o su buzón, para preservar su comodidad y vida agradable (insolidario) o por preservar el medio ambiente (mentira, y gorda). Pues bien el Ajuntament de Mataró, le puede multar a Vd. con 500 euros (el salario mínimo está poco por encima de esta cifra y desgraciadamente la gente que reparte publicidad muchas veces no llega ni a eso) por poner un folleto en un buzón dónde no desean recibir publicidad. Cuando por robar lo que sea por un valor inferior a 400 euros creo que a lo sumo recibes una pequeña multa o amonestación.
Y es que nos hemos instalado en una realidad donde interesa mucho más si la Duquesa de Alba se casa o no (con todo el respeto para la señora en cuestión a mi me importa un pito) o si el futbolista tal o cuál le pone los cuernos a no sé quién. Y sin embargo no tenemos, ni nos interesa tener, la más mínima información de los programas políticos de quién nos ha de legislar. O conocer la realidad de nuestro vecino de al lado, al que vemos cada día peor, pero no tiene glamour, ni nos interesa complicarnos.
Regresando a la distribución de publicidad, los del cartelito (que son muchos) no se han enterado que cada puñetero cartel es ¼ de puesto de trabajo menos, porque para poner un cartelito en la puerta no hace falta nada más que disponer de manos, pegamento y papel, el cerebro es innecesario. Sin embargo, para descubrir y eliminar toda la ilegalidad que rodea este mercado habría que empezar por regular a quienes les importa más pagar “una mierda” para obtener un resultado óptimo de su inversión. Claro aquí se incluyen clientes demasiado fuertes e importantes que nadie se atreve a tocar. Estamos como siempre David contra Goliat, pero a David le han roto la onda.
No sé si soy capaz de explicar correctamente lo que me gustaría transmitir, pero a modo de ejemplo se me ocurre pensar que hasta en el vocabulario estamos contaminados. A raíz del cierre del espacio aéreo europeo, nos da por hablar de catástrofe, desgracia, drama, hecatombe, etc. El que haya personas que han perdido tres días de vacaciones o que no han llegado a tiempo a un funeral o a una boda, es una incomodidad, una jugarreta, un mal trago, etc pero disculpen, una catástrofe, una desgracia, una hecatombe es lo de Haití, lo de Chile, lo de China, etc. Es que mueran personas en países africanos por falta de agua, por la malaria, etc.
Un mínimo de mesura, de ponderación, de lógica.
Lo dicho, de nuestra incapacidad para ver más allá de nuestra narices se aprovechan los que nos gobiernan para seguir dictándonos que debemos y que no debemos hacer. Lo que hizo (y hace donde puede) la religión (en todas sus formas) pero de un modo mucho más moderno, minimalista y democrático (eso sí).
Feliz inicio de verano y que aprovechemos las más horas de luz que tenemos para disfrutar de nuestras vidas. ¡Hasta Julio!
*Administrador de la Revista La Vall d'Horta i el Guinardó
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Imágenes tal como aparecen en las webs:
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1. Se refiere a otra editorial de la Revista La Vall d'Horta i el Guinardó