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  07/09/2008
 

 El muerto es humano

 

Por fin alguien ha dicho en voz alta lo que Al Gore y sus chicos han conseguido borrarnos de la conciencia en una hábil labor de sustitución: que el verdadero problema actual no es el cambio climático, sino el hambre.

(Que no tiemblen los apóstoles del clima, que también lo suyo es gordo).

Lo que sucede es que en el asunto del cambio climático no hay responsabilidades serias y en el del hambre sí. Uno no puede salir a manifestarse contra la sequía o a favor de las nubes. Y aún así lo hemos hecho.

Y sin embargo, nadie ha puesto el grito en el cielo para denunciar que en este momento en este mundo millones de personas pasan hambre comiendo como comemos, tirando lo que lanzamos a los vertederos (eso sí, clasificado por colores).

Lo que sucede es que las soluciones a lo del clima son mucho más fáciles e infinitamente cómodas: que si apaga la luz del pasillo, que si coge menos el coche, que si cierra el grifo del agua.

Y además, la catástrofe provocada resulta menos desagradable de asimilar para nuestras torturaditas pequeñas conciencias. No es lo mismo que se te muera una ballena allá por Japón, ni es lo mismo que el millar de muertos sean foquitas, que personas desnutridas.

Manuel Toharia, físico de formación, director del Museo de las Ciencias de Valencia (España) ya lo ha dicho: "El hambre es un problema mucho más grave que el cambio climático". Gracias, caballero.

 

Cristina Fallarás

Artículo publicado en el periódico ADN, 24 de abril de 2008

e-mail: cfallaras@adn.es

 

Fotografías:
elcorreodigital.com
es.catholic.net

 

 

 

 
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