Home  
El timo de la tarjeta VISA
Higiene en la cocina sin ayuda de mamá
Aprender a ser cívicos
El complejo mundo de los complejos
Las tarjetas-llave de los hoteles
Perder el DNI. Una historia para no dormir
El complejo de Antígona y otros complejos famosos
Ciudades y exclusión social en España
Drogas de síntesis – Éxtasis
Directorio webs adolescentes
Ice Age: El deshielo
Nuevas titulaciones
La importancia de la orientación educativa
Niños superdotados
Educación y violencia machista
La educación infantil de 0 a 3 años
Civismo y educación en los lugares públicos
Los secretos de nuestra nevera
La cocaína, el maldito polvo blanco
Enséñale a estudiar
Hogar - Problemas y soluciones
Formación obligatoria: ¿personas o intereses?
La rebelión del maestro horchatero
Vocablos extranjeros
Transtorno de la lateralidad
Los mejores años
Las nuevas profesiones
El cuidador perfecto
Sesenta y tantos
Cómo ahorrar hasta un 20% en la factura de la luz
Hogar – Eliminar manchas rebeldes
Hogar - La ropa y la lavadora
Ahorrar energía: Formas de hacerlo
Paella Pineda de Empuries
Los niños pierden interés por la técnica
Convulsión febril
Envejecer también afecta al sueño
La declaración de Bolonia, esa gran desconocida
Mentes activas
Tatuajes y perforación corporal
Pequeños problemas del hogar
Crisis: A ver cuánto resistimos
Locuciones latinas generalizadas en el lenguaje
Recomendaciones a los consumidores
Los doce pecados del verano
Consejos útiles para mayores
Educar sin gritar
El muerto es humano
Radiografía de nuestros mayores
Mujer creciente, hombre menguante
Tu ordenador tiene un precio elevadísimo
Direcciones para el apoyo de adolescentes
Directorio webs 3a edad
Noticias para nuestros mayores
Informaciones 3ª Edad

 Buscar
en 39ymas.com
Google


Temas Compras Empresa Comunidad
  belleza | cultura | familia | ocio | salud | mujeres y entorno | tendencias | sexo
  12/03/2010
 

 Crisis: A ver cuánto resistimos


Los bancos me provocan una mezcla de insondable complejo de culpa y arranque asesino. No es extraño.

Ha sido siempre así y ahora cuando veo cómo van a echar mano del dinero de los ciudadanos, más. El Estado no tiene dinero, nada de nada, cero. La Administración pública, como su nombre indica, administra. ¿Y qué administra? Nuestro dinerete, el suyo y el mío, y ahora ha decidido dárselo a los bancos para que no sufran. Pobres. Lo que el Estado paga y apaga en estos días de incendios, lo hace con nuestro dinero. Eso sí, muy solidario y muy bombero. No es extraño. Todavía les deben la última campaña electoral.

Los banqueros y sus secuaces son hombres de manicura, camisa de cuello aparte y satisfacciones inmediatas. Con su dinero se harán una limpieza de cutis. Con el mío, alguna marranada urgente. No es extraño. Ellos no son como nosotros. Son otra cosa.

La inmensa mayoría de los ciudadanos permanecemos callados, pendientes del precio de los limones mientras contemplamos cómo ese dinero que el Estado nos lima del sueldo para construir una sociedad mejor se les va en loción a los mismos que nos cobran una comisión por respirar. La población (llamémosle) mundial occidental ha decidido ser buenísima, calladísima y sumisa mientras se deja robar un poco más, ahora con recochineo. Esto sí es extraño, muy extraño.

Tan extraño que he decidido unirme. Un ejercicio de masoquismo, a ver cuánto resisto. A ver cuánto resistimos siendo buenos.


Cristina Fallarás
Publicado en ADN, 09-10-2008

e-mail: cfallaras@diarioadn.com
cristinafallaras.blogspot

 

Fotografías:
misaccciones.wordpress.com
altonivel.com

 

 

 
Últimas noticias
Servicios
jurídicos
Recursos Humanos
Coaching
Multimedia
Foro 39ymás
Regístrate
Contacta
Recomienda

RSS
¡No te pierdas nada!
¡Suscríbete!

Regístrate para recibir los nuevos artículos mensualmente



© Creactivitat 2002
quiénes somos - políticas de uso - políticas de privacidad - publicidad