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  07/09/2008
 

 Pareja más allá de la madurez

 


“El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que lo devora todo, la costumbre”. (Honorè de Balzac.)

 

Empezaremos bien si asumimos que nadie es perfecto, ni nosotros mismos y que, por lo general, nada es eterno.

Así las cosas también tengamos más o menos claro que el amor viene y puede quedarse o marcharse sin motivo aparente.

 

¿Qué podemos hacer para que nuestra relación de pareja sea satisfactoria para los dos y no sea aburrida cuando estamos en plena madurez?

 

1. Dejar a la persona que comparte nuestro tiempo que realice lo que le gusta sin protestar por ello.

Si le gusta pintar, leer, hacer crucigramas, que lo haga con toda tranquilidad y sabiendo que su pareja no va a poner mala cara porque “se aburre”. Al igual que ella hará con las aficiones que no comparta con nosotros.

2. No es necesario estar todo el día pegados para ser felices

Sería estupendo que mientras uno va al cine, a tomar un café con sus amigos o a ver una exposición, el otro estuviera en el gimnasio, en una conferencia o en un club de lectura y, cuando se reencontraran en casa se contaran el uno al otro sus experiencias. Eso no quiere decir que no compartan tiempo y actividades juntos. Es muy posible que cuando lo hagan sienta mucha más satisfacción.

3. Sentirnos orgullosos

Nuestra pareja hace cosas de las que nos sentimos orgullosos. Seguro que lo hace y sólo es cuestión de verlas, de saber verlas y demostrarle lo que apreciamos que las haga. Asimismo ella nos admira por otras, por nuestra fortaleza ante las adversidades, por nuestra fuerza de voluntad... De esta manera, al aumentar la autoestima mutua, nos sentiremos más felices.

4. Comunicarnos

No necesariamente tenemos que hablar sin parar para mantener una buena comunicación con nuestra pareja. Una caricia cuando nos crucemos por la casa, coger su mano mientras miramos una película. Ante cualquier conflicto no perder los nervios. Los gritos no solucionan nada y empeoran la situación. Hablar para acercar las posturas, para intercambiar maneras de ver las cosas. Nuestra pareja no tiene porque tener nuestro mismo punto de vista. No somos clones, somos personas distintas.

5. Confiar

Empezar teniendo confianza en nosotros mismos. Así nos será fácil no sentir celos y si no sentimos celos, no habrán dudas. De esta forma los puntos 1 y 2 se realizarán de forma natural.

6. Intimidad, ternura, sexo

Las relaciones sexuales son satisfactorias a cualquier edad. Seguramente en la mitad de la vida la frecuencia no es la misma que a los 20 años, cosa que no debe preocuparnos mientras mantengamos periódicamente intercambios sexuales con nuestra pareja.

En esta etapa de la vida sentirse querido es muy importante y los besos y caricias demuestran que lo somos.

7. Sonreír y mejor reír

En nuestro entorno todo parece ir por el camino del pesimismo: guerras, asesinatos, accidentes y cataclismos. Es el plato del día. Periódicos y medios de comunicación no dejan de bombardearnos con malas noticias.

Busquemos cosas agradables, porque las hay. Miremos a nuestro alrededor y destaquemos lo bonito. Una joven que cede el asiento a un hombre mayor, nuestra vecina ilusionada con su nueva cocina, una joven pareja enamorada que no ve a nadie más, el niño que nos coge la mano por equivocación pensando que es un familiar suyo, una gatita transportando a su cría con la boca...

Acerquémonos a personas que tengan sentido del humor para poder reír con ellas y gozar de su estabilidad emocional.

8. ¿Nos separamos?

Si nada de todo lo descrito se puede vivir con nuestra pareja, las discusiones por naderías son frecuentes y no existe tolerancia, ilusión y ninguna afinidad en cuestiones importantes. Si nos sentimos relegados sin ver en ella ningún deseo por agradarnos, antes al contrario, todo lo que hacemos le parece mal. Si nuestra pareja se ha vuelto una losa para nosotros que aplasta todo atisbo de calma y sólo nos proporciona inquietud, preocupación, malos humores e infelicidad.

Pensemos que a estas alturas de nuestra vida nos merecemos un poco de felicidad y, si no es así, al menos procuremos vivir esta etapa con tranquilidad. Si para ello hemos de reorganizar nuestra vida sin la pareja de toda la vida, lo haremos sin dudar. Aprendamos a querernos un poco.

¡Nada es perfecto!

 

Equipo Torrese
© Leonor Sedó

 

Imagen original: dietas.com

 

 


 

 

 

 
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