Home  
Entrevista al escritor Aro Sáinz de la Maza
Convocatorias, becas y premios
Muerte e impunidad en México
Palmarés MECAL
Barbara Hepworth
Convocatoria VI Premio RBA de Novela Negra
Darse a la lectura
María Teresa León
Obras de William Kentridge
El hombre que pudo salvar el mundo
Edith Piaf
Larry Burrows, desafío de la muerte en cada toma
Cine, Cine, Cine¡¡¡
Una piel inhabitable
V Premio Internacional RBA de Novela Negra
Marino Marini, influencia esencial
Miroslav Tichý, el artista inaccesible
Edward Burtynsky, la metáfora en imágenes
V Premio Internacional de Novela Negra RBA
World Press Photo 2011
Daniel Mordzinski
Palmarés Mecal Pro 2011
Helen Levitt. Punto de encuentro
Ruth Orkin + Morris Engel. Lenguaje y emoción
Festival Mecal Pro 2011
Ana María Matute, pionera de la literatura
La estética del poder en los años de Hitler
Pablo Serrano, temperamental y cambiante
6ª Edición de Art Madrid
Especial noticias
José Miguel de Miguel
Goya, la genialidad de un cronista
Ángela Rodicio: “En la mente del viajero”
De Norma Jean a Marilyn Monroe
IV Premio Internacional de Novela Negra RBA
Fotografía - Francesc Català-Roca
La web de Serie Negra
En Face - Perfomance interactiva
Directorio Webs Literatura
Agustí Centelles, testigo excepcional
L’Hourloupe de Jean Dubuffet
Man Ray, genio del siglo XX
Eduardo Arroyo. Boxeo y literatura
Ricky Dávila - Descripción y metáfora
Sabine Weiss, fotógrafa de la luz
ARCHIGRAM. Experimental Architecture 1961-74
Historia de la radio
Fotografías de la Colección Laurence Miller
El cartel publicitario 1890 - 1960
Luis Goytisolo: Constelaciones y cosmogonías
Eric Fischl, sensaciones y vibraciones
Directorio webs arte
Sangro pero no muero
ZAJ – Colección archivo Conz
Eugene de Salignac - Documentos de New York
Carlos León, la culminación
Robert Mapplethorpe, el artista transgresor
Takashi Murakami
Chema Cobo
Vogue y Vanity Fair - Ilustraciones
Picasso. Sangre y arena
III Premio Internacional de Novela Negra RBA
La novela negra, cómplice en verano
Frank McCourt, autor de Las cenizas de Ángela
Biblioteca Digital Mundial
Émile Zola - Fotógrafo
MAGNUM'S FIRST - Exposición
MAGNUM'S FIRST - Fotógrafos
Esteban Vicente
Eugenia Rico, una escritora joven
Exposición B de Bernal
Poemas y canciones
«Yo, Picasso»: genio y chamán
El profesor Zdenek Bazant
MECAL 2009 - Festival Internacional Cortometrajes
Voom Portraits - Robert Wilson
Creadoras del siglo XX
Monedas africanas tradicionales
MECAL 2009 - Festival Internacional Cortometrajes
Nativel Preciado: Nunca seremos viejos
Dau al Set
Marcos Ana, el Quijote viviente - III
Marcos Ana, el Quijote viviente - II
Marcos Ana, el Quijote viviente - I
Los niños en la colección M. + M. Auer
Henryk Ross - Recuerdos enterrados
Matthias Weischer, creando espacios reales
Leandre Cristòfol - Del aire al aire
Homenaje a Johann Sebastian Bach
Manuela Ballester, hace 100 años...
II Premio Internacional de Novela Negra RBA
Bill Brandt - The Home
Game Over
Ouka Leele - Inédita
Tránsitos. En África
El Guerrero del antifaz
Yang Fudong, de la Generación Post-Tiananmen
Leonardo Da Vinci / Hombre - Inventor - Genio
Federico Mayor Zaragoza
Tan bella, tan ella: Sukkar banat
Daniel Richter
Jason Martin, vínculo entre luz, forma, espacio...
Miguel Macaya o los retratos de la derrota
Roni Horn, estética contadictoria
Louise Bourgeois

 Buscar
en 39ymas.com
Google


Temas Empresa Comunidad
  belleza | cultura | familia | ocio | salud | mujeres y entorno | tendencias | sexo
  23/05/2012
 

 De Norma Jean a Marilyn Monroe

Su álbum privado

 

Sus primeros pasos 

Gladys Pearl Baker, madre de Marylin Monroe, se casó en 1924 con un noruego llamado Edward Mortenson, pero la pareja se separó al poco tiempo. Posteriormente ella descubrió que estaba embarazada. La futura actriz nació en Los Ángeles, California, el 1 de junio de 1926. Aunque en el registro civil apareció como Norma Jeane Mortenson, su progenitora en realidad la llamó Norma Jeane Baker porque su padre era "desconocido", y utilizó el apellido de su ex marido para que su hija no fuera ilegítima. Se sabe que ella tuvo varias parejas mientras trabajó como cortadora de negativos en la productora de cine RKO Pictures.

Gladys no podía cuidar de su hija debido a los problemas económicos y emocionales que tenía, por lo que dejó a la pequeña Norma Jeane con sus padres adoptivos, el matrimonio conformado por Albert e Ida Bolender, que vivían en Hawthorne, California.

Una vez que Gladys consiguió una casa propia, se llevó consigo a Norma Jeane. Después de unos meses, la madre sufrió una crisis nerviosa, por lo que la custodia de la niña le fue entregada a Grace McKee, su mejor amiga. Fue ella quien despertó en la niña interés por el cine y quien la incentivó para que se convirtiera en el futuro en una actriz. Luego, McKee se casó con Ervin Silliman Goddard en 1935 y se trasladó a la costa oeste de los Estados Unidos, y la pequeña fue dada en custodia a varias familias. Dos años después de su boda, ella se llevó nuevamente consigo a la pequeña. Sin embargo, meses más tarde McKee le entregó la custodia de la pequeña a su tío, Olive Brunings, después de que la menor acusara a Gobbard de haber abusado sexualmente de ella. A sus 12 años de edad, la niña sufrió un nuevo abuso sexual, esta vez por parte de uno de los hijos de Brunings.

A comienzos de 1938, McKee llevó a Norma Jeane con una de sus tías, Ana Lower. A comienzos de 1942, Lower comenzó a padecer serios problemas de salud que le impidieron seguir cuidando a la menor, por lo que debió volver a vivir con el matrimonio conformado por McKee y Goddard. La pareja se trasladó a Virginia, donde el esposo había recibido una lucrativa oferta laboral. Para evitar tener que ir a un orfanato, McKee le propuso a Norma Jeane, de 16 años de edad, casarse con el hijo de una vecina suya, un policía de 21 años llamado James Dougherty, y ella aceptó. Dougherty y Norma Jeane se casaron en junio de 1942; de este modo, abandonó sus estudios para poder desempeñar el rol de esposa y ama de casa.

Desde su niñez hasta su primer matrimonio (1926-1942)

La pequeña Norma Jeane nació el 1 de junio de 1926 a las 9.30 de la mañana, en el Hospital General de Los Angeles.

Ya desde su nacimiento, la vida de Norma Jeane siempre estuvo marcada, de una u otra forma, por el séptimo arte. Su madre, Gladys Baker, trabajaba en un estudio cinematográfico como montadora de películas cuando, tras una noche desenfrenada propia de los locos años 20, quedó embarazada de ella.

Cuando ya contaba siete años de edad, la joven Norma Jeane, junto con su madre, Gladys, y la que sería su futura tutora, Grace Goddard; empezó a adentrarse en el mundo del cine como espectadora, en muchas ocasiones en el famoso Grauman Chinese Theater, donde Norma Jeane comprobaba cómo sus manos eran mucho más pequeñas que las que habían dejado en el cemento las huellas de Gloria Swanson.

En la gran pantalla brillaban nombres tan dispares como Clark Gable, Mae West o los hermanos Marx, pero Grace estaba convencida de que la hija de su amiga estaría a la altura de la actriz por la que suspiraban casi todos los hombres: Jane Harlow.

En una de esas proyecciones, cuando la famosa actriz Jean Harlow aparecía en pantalla Grace le susurraba al oído: “Esa es una estrella de cine”. Jean Harlow fue la primera rubia platino de Hollywood.

Norma Jeane también iba con ellas a salones de belleza donde la peinaban y maquillaban para hacer realidad el sueño de Grace de que la niña diera la imagen de una artista del séptimo arte. Después del internamiento de Gladys por cuestiones de salud mental, Grace continúo llevando durante muchos años a Norma Jeane a salones de belleza.

En 1939 se produjo una transformación en el físico de Norma Jeane: Su cuerpo se desarrolló prematuramente y ya no era el de una niña. A los doce años tenía el aspecto de una chica de diecisiete. Grace, consciente de la evolución, se volcó de lleno creando una nueva imagen. Las fotografías de la época nos revelan a una Norma Jeane diferente a cualquiera de sus compañeras. Maquillada y vestida como una adulta conseguía atraer la atención de aquellos y aquellas que antes la rehuían, proyectando un magnetismo del que pocos podían escapar. La niña triste y solitaria ahora pasaba varios minutos en los aseos del colegio retocando sus rizos o perfilándose los labios.

El descubrimiento de la futura actriz (1943-1945)

Al poco tiempo de cumplir los dieciséis años, Norma Jeane se casó con Jim Dougherty, el hijo de una amiga de su tutora Grace Goddard.  Poco tiempo después Jim fue destinado a  luchar en el Pacífico y en el sudeste asiático y Norma Jeane empezó a trabajar en una empresa denominada Radioplane Company como montadora de paracaídas. Por aquellas fechas dirigía el mando del primer Centro Cinematografico del Ejército un oficial llamado Ronald Reagan (futuro presidente de E.E.U.U.). Éste ordenó a una serie de fotógrafos que acudiera a la  Radioplane Company para que capturasen imágenes de aquellas mujeres que estaban colaborando con el Ejército en diversas labores. David Conover, un cabo segundo del ejército, quedo enamorado de aquella chica de 19 años llamada Norma Jeane y le dijo que debería trabajar como modelo. En ese mismo año Norma Jeane apareció en la revista de la Radioplane Company, Radio Plane Static Magazine, elegida como la reina del baile que había organizado la compañía, la revista dedica un párrafo entero a la presentación de “La reina Norma”.

El 2 de Agosto de 1945, a  instancias de su descubridor, se inscribe en la agencia de modelos Blue Book y, en tan solo seis meses, consigue ser portada de 33 publicaciones. Había empezado una nueva etapa de su vida, el nacimiento de Marylin Monroe.

Norma Jeane se convierte en Marylin Monroe (1946-1962) 

El día 24 de agosto de 1946 Norma Jeane Dougherty se reunía con el ex actor y cazatalentos de la Fox, Ben Lyon. Norma Jeane  había realizado unas pruebas como actriz y estaba a punto de firmar un contrato con la Fox, pero quedaba resolver un detalle: La cuestión de su nombre.

Lyon dijo rotundamente que había que cambiar el apellido porque Dougherty no sonaba bien. Norma Jeane  no vaciló y escogió el apellido de la familia de su madre: Monroe.

Solo quedaba el nombre y, de repente, Lyon exclamó: “¡Ya sé quién eres; eres Marilyn!”. Lyon admiraba a una actriz llamada Marilyn Miller y Norma Jeane  le recordaba mucho a ella.


 

Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla, Valladolid (España)
Colección Maite Mínguez Ricart
Coordinación de la Exposición en la Sala: Juan González-Posada M.
www.fmcva.org -  exposiciones@fmcva.org

Finaliza el 14 de noviembre de 2010

Imágenes cedidas por la Sala de Exposiciones de la Casa Revilla, Valladolid (España)

 

 

 

 
Últimas noticias
Servicios
jurídicos
Recursos Humanos
Coaching
Multimedia
Foro 39ymás
Regístrate
Contacta
Recomienda

RSS
¡No te pierdas nada!
¡Suscríbete!

Regístrate para recibir los nuevos artículos mensualmente



© Creactivitat 2002
quiénes somos - políticas de uso - políticas de privacidad - publicidad