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| 23/05/2012 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Goya, la genialidad de un cronista ![]() Los desastres de la guerra, los Caprichos, la Tauromaquia Goya fue un hombre de su tiempo, genuino representante de una sociedad, la española del siglo XVIII y principios del XIX, de grandes contrastes. Vivió plenamente el Siglo de las Luces y participó del espíritu de la Ilustración; pero, al mismo tiempo, fue testigo de las sombras de una España cautiva de la superstición y que se rebeló contra la libertad. El claroscuro de esa sociedad necesitaba tal vez de los rotundos contrastes, del blanco y el negro con que Goya resolvió en los grabados una visión ética y artística de su tiempo, lanzando el nítido mensaje intelectual que aún hoy perdura. Como ha señalado Pierre Gassier, los grabados de Goya reflejan todos los aspectos de aquel hombre excepcional: vigor, humor negro, sátira mordaz, sus sueños, sus obsesiones y su vitalidad. Son declaraciones públicas sobre los asuntos que más hondamente le afectan, y quedarán por siempre como uno de los aspectos más conmovedores y apasionantes de su legado. “La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos”. “Yo me dejo ver muy poco y sólo trabajo para personas de alto rango o para los buenos amigos. Pero cuanto más me hago de rogar, tanto menos me dejen en paz, y no sé cómo hacerlo todo.” “[… ] No encuentro otro medio más eficaz de adelantar las artes, [… ] sino [… ]el de dejar en su plena libertad correr el genio de los discípulos que quieran aprenderlas, sin oprimirlos […] ” “He tenido tres maestros: Rembrandt, Velázquez y la Naturaleza.” “Como la mayor parte de los objetos que en esta obra [Los Caprichos] se representan son ideales, no será temeridad que sus defectos hallarán [...] mucha disculpa entre los inteligentes: considerando que el autor ni ha seguido el ejemplo de otros ni ha podido copiar [...] de la naturaleza.” “la pintura, como la poesía, escoge en lo universal lo que considera más conveniente para sus fines: reúne en un solo personaje de fantasía circunstancias y caracteres que la naturaleza ofrece repartidos en diversos individuos; y de tal combinación, sabiamente ordenada, resulta feliz imagen por la que un buen artífice adquiere el titulo de creador y no de imitador servil.” “Goya es siempre un gran artista y a menudo un artista aterrador…añadió a ese espíritu satírico español, fundamentalmente alegre y jocoso, que tuvo su día en la época de Cervantes, algo mucho más moderno, una cualidad muy apreciada en la época actual, un amor por lo indefinible, un sentido aterrador de la naturaleza, de los rasgos humanos que han adquirido características animales…” En esta exposición el público podrá adentrarse en la particular interpretación de nuestro país que el genial Francisco de Goya (1746-1828) realizó en su época. A lo largo de su trayectoria artística hizo patente su maestría en todos los géneros que abarcó, desde el retrato hasta el paisaje sin dejar pasar los temas costumbristas que su época dictaba y, por supuesto, sin olvidarnos de los temas bélicos y sociales. Además dominó numerosas técnicas, no sólo el dibujo o el óleo si no que su capacidad como grabador le llevan a estar a la altura de grandes artistas como Rembrandt que tuvieron una producción destacable, entre otras cualidades, por su manejo de esta técnica. En esta ocasión podremos disfrutar de tres series bien distintas que, sin embargo, se complementan estableciendo una crónica precisa y cuidada de nuestro país en el siglo XVIII. El mismo artista dijo: “Como la mayor parte de los objetos que en esta obra [Los Caprichos] se representan son ideales, no será temeridad que sus defectos hallarán [...] mucha disculpa entre los inteligentes: considerando que el autor ni ha seguido el ejemplo de otros ni ha podido copiar [...] de la naturaleza.” Tal vez pronunció estas palabras para dotar a las estampas de un carácter fantástico para evitar críticas o incluso la represalia de La Inquisición. La serie se puso a la venta en 1799, anunciándose en el Diario de Madrid donde se podía leer: “Colección de estampas de caprichos inventadas y grabadas por Don Francisco de Goya. Persuadido el autor de que la censura de los errores y de los vicios humanos puede también ser objeto de la pintura, ha escogido como asuntos proporcionados para su obra, entre la multitud de extravagancias y desaciertos que son comunes a toda la sociedad civil, y entre las preocupaciones y embustes vulgares, autorizados por la costumbre, la ignorancia o el interés, aquellos que ha creído más aptos a suministrar materia para el ridículo y ejercitar, al mismo tiempo, la fantasía del autor...” Años más tarde, con setenta años, pública su tercera gran serie de estampas, La Tauromaquia gracias a la cual nos sumergiremos en el arte del toreo desde la genialidad de Goya con estampas que nos acercan a esta tradición cultural que ya gozaba de una gran popularidad en tiempos del artista. Por último en esta muestra podremos acercarnos a través de, Los Desastres de la Guerra, al testimonio artístico de un hecho dramático que marcó la historia de nuestro país, la Guerra de Independencia Española (1818-1814). Estas estampas, que el espectador podrá ver, contienen ese lado dramático e incomprensible para la razón y la moral humana que Francisco de Goya quiso inmortalizar para, como el mismo sentenció, “tener el gusto de decir eternamente a los hombres que no sean bárbaros”. Siempre fue un artista preocupado por la renovación de España y murió esperando el eterno cambio que trajera consigo la libertad de pensamiento y la instrucción del pueblo. Por eso Goya fue mucho más que un pintor, fue un intelectual ilustrado que supo utilizar sus obras para expresar sus mayores anhelos. Como el propio artista sentenció: “la pintura, como la poesía, escoge en lo universal lo que considera más conveniente para sus fines: reúne en un solo personaje de fantasía circunstancias y caracteres que la naturaleza ofrece repartidos en diversos individuos; y de tal combinación, sabiamente ordenada, resulta feliz imagen por la que un buen artífice adquiere el titulo de creador y no de imitador servil.”
Fundación Municipal de Cultura, Valladolid (España) Ilustraciones cedidas por la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de la Pasión:
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