| |
Gerhard Richter

RETROSPECTIVA Exposición del 16 de enero al 18 de abril
exposición reúne un total de treinta obras realizadas por Gerhard Richter (Dresde, 1932), entre 1960 y 2003. El conjunto de las obras constituye un recorrido único por la pintura del genio alemán, quien vuelve a demostrar que el concepto de estilo no puede ser aplicado a su trabajo. Pintura realista basada en modelos fotográficos, pintura-pintura, sus célebres grisallas y, especialmente, el expresionismo abstracto son las tendencias predominantes en las obras seleccionadas.
En cada una de ellas Richter revela su virtuosismo en el uso de un lenguaje pictórico, del que domina de forma extraordinaria géneros tan diferentes en tema y técnica como el paisaje, el retrato y las composiciones geométricas. En este sentido, Jürgen Schilling, comisario de la exposición afirma: “Las clasificaciones de los historiadores del arte, que quieren adscribir su obra a corrientes determinadas por medio de etiquetas de estilo, no acaban de encajar en vista de su poliformismo, surgido a menudo de crisis”.
A lo largo de su trayectoria, el trabajo de Richter se ha distinguido por su dominio tanto de la figuración como de la abstracción. Su obra sobresalió en un contexto en el que la pintura llegó a ser considerada por muchos como un medio de expresión artística obsoleto, agotado y destinado a desaparecer ante la llegada de las nuevas tecnologías de la imagen.
Comienzos
Nacido en 1932, tras la II Guerra Mundial Gerhard Richter permaneció en la República Democrática Alemana, en donde se formó como artista en la Academia de Bellas Artes de Dresde. Entre sus comienzos destaca la práctica de pintura mural de contenido político. Sus primeros desplazamientos a Alemania del Oeste le pusieron en contacto con nuevas corrientes como el Expresionismo Abstracto y el Informalismo.
En 1961, poco antes del levantamiento del muro de Berlín, se instaló definitivamente en la República Federal Alemana y fue aceptado en la Academia de Arte de Dusseldorf, en donde descubrió la obra de Jean Dubuffet, Alberto Giacometti, Jean Fautrier y las experiencias del grupo Fluxus, un resurgir del movimiento Dada. Por un periodo de tiempo, formó parte del llamado Realismo Capitalista, una tendencia efímera ligada al Pop que, desde una perspectiva satírica, describía la situación de la Alemania de la posguerra.
La fotografía como base
A partir de 1962, Richter abandonó el Informalismo y pintó sus primeras obras basadas en fotografías proyectadas. Es la época de sus conocidas grisallas, ya que la mayoría del material fotográfico que llegaba a sus manos era en blanco y negro, reproducciones de periódicos y revistas, revistas pornográficas, folletos de publicidad y retratos de desconocidos y artistas aparecidos en la prensa. De este periodo son Waldstück (Trozo de Bosque, 1965), Liebespaar im Wald (Pareja de enamorados en el Bosque, 1966), Olympia (1967) y Porträt Liz Kertelge (Retrato de Liz Kertelge 1966). En el género del retrato destaca en la exposición el de Brigid Polk (1971), una de las grandes figuras de la Factory de Andy Warhol en Nueva York de la que existen en total cinco retratos.
Al mismo tiempo que realizaba los cuadros basados en fotografías y demostrando una vez más que su evolución no puede ser narrada linealmente, Richter creó un nuevo grupo de obras de clara inspiración Pop y protagonismo absoluto del color. Un excelente ejemplo de este periodo es Sechs Farben (Seis Colores, 1966), presente en la exposición.
A partir de 1969, en el trabajo de Gerhard Richter comienzan a predominar los paisajes, género que ha cultivado regularmente hasta hoy y representado en Una Colección Privada a través de obras como Wilhelmshaven (1969), Brücke am Meer (Puente en el Mar, 1969), Seestück (Marina, 1969) y Stadtbild PL (Paisaje Urbano 1970), ésta última radicalmente distinta a las anteriores tanto por la perspectiva aérea como por la técnica utilizada.
Interés por el color
El interés de Richter por el color se demuestra en cuadros como Ausschnitt (Detalle, 1971), basado en una ampliación de las combinaciones cromáticas del óleo en la paleta, y Grau (Gris, 1976). Los lienzos de gris monocromos buscaban, según el propio artista, “la única e idónea correspondencia posible para la indiferencia, la negación del mensaje y la carencia de forma”.
Richter acomete su primera pintura abstracta, Konstruktion (Construcción, 1976), cuando aún pintaba grisallas. Se trata de una obra claramente diferente en técnica y elaboración de las abstracciones posteriores, representadas en la exposición a través de cuadros como Pavillon (Pabellón, 1982), Eule (Lechuza, 1982) e Ingrid (1984).
La dedicación a la abstracción no impidió que Richter siguiera cultivando la figuración. Así, creó paisajes como Krems (1986), naturalezas muertas como Blumen (Flores, 1994) y enigmáticos cuadros de velas y calaveras que recuerdan las representaciones de vanitas del simbolismo barroco, como en Schädel mit Kerze (Calavera con Vela, 1983).
Sobre el futuro de la pintura, el propio Richter explica: “La historia del arte ha mostrado todo desde hace mucho tiempo y los nuevos medios de comunicación, vídeo, performance, etc, pueden concebirlo todo a tenor de los tiempos. Sin embargo, por otra parte, el goce es, claro está, una prueba de la necesidad de la pintura. Todos los niños pintan espontáneamente. La pintura tiene un futuro maravilloso, ¿o no?”.
CAC (Centro de Arte Contemporáneo) Málaga Departamento de Comunicación – Tel. 952 12 00 55 cacmalaga@cacmalaga.org www.cacmalaga.org Fotografía: Ausschnitt, 1971 Detalle
Óleo sobre lienzo 250x375 cm (Tríptico, 250x125 cm c/u
A partir del 19 de abril esta exposición se podrá ver en el Museu do Chiado de Lisboa (Portugal)
|
|
RSS ¡No te pierdas nada! ¡Suscríbete!
|