
ames Brown es uno de los exponentes más significativos de la renovación experimentada por la pintura americana de los años ochenta en lo que a abstracción se refiere y en el marco de la llamada primera escuela de East Village. En sus primeras creaciones dominaba la figura humana, rostros de forma totémica emplazados en medio de otros elementos sagrados y que se fueron difuminando hasta convertirse en siluetas en etapas posteriores. Todo ello dejó espacio a la utilización exclusiva del signo y al dominio de la abstracción en su obra.
En sus trabajos más recientes, James Brown vuelve a hacer uso de la imagen figurativa, esta vez bajo la forma de collages: clichés fotográficos, revistas de naturaleza, minerales o tratados de zoología. Todo ello en permanente diálogo con los trazos exquisitos y el elegante equilibrio de sus composiciones. El trabajo de James Brown ha sido expuesto en numerosas instituciones, museos y galerías de América y Europa.
PLOMO
Del 18 de julio al 7 de septiembre de 2003
En la exposición Plomo se presenta una selección de la obra del artista californiano James Brown, quien en esta ocasión descubre su lado más abstracto en varias series de pinturas que reflejan su inclinación hacia el misticismo y el simbolismo.
Las trece pinturas que componen Plomo fueron realizadas por James Brown (Los Ángeles, 1951) entre 1988 y 1993 cuando, tras dejar a un lado la figuración propia de obras anteriores, comenzó cultivar en profundidad una tendencia hacia la abstracción a la que ya apuntaban sus comienzos. Esta es la primera vez que estas series, inéditas hasta el pasado otoño, pueden ser contempladas en España.
Entre los cuadros expuestos destacan Stabat Mater Grey, cuatro pinturas realizadas sobre grandes placas de plomo (200 x 200 cm) inspiradas en el Stabat Mater que Giovanni Pergolesi compuso en 1736, poco antes de morir a la edad de 26 años. Brown quedó impresionado por esta música, según sus palabras, “fascinante y sobrecogedora”, que escuchó por primera vez en la iglesia de San Ferdinando en Nápoles y que oía continuamente mientras pintaba esta serie en París.
En Stabat Mater Grey el pintor expresa multitud de matices diferentes sobre los que se impone la oscura luminiscencia del mineral que evoca, al igual que la pieza musical, la muerte de Cristo y las tinieblas que, según narra el Nuevo Testamento, sobrevinieron entonces.
La magnitud de estas piezas contrasta con el tamaño reducido de Metallic Gold, cuatro cuadros en los que, esta vez sobre tabla, Brown hace uso del pan de oro. La combinación de plomo y oro confiere una especial densidad al espacio expositivo y alude a la búsqueda del legendario secreto de la alquimia y la transformación de los materiales.
Frente a la solidez de estos metales, el artista californiano expone Seven Mercury Balls, una obra formada por siete tondos sobre los que esferas de mercurio ofrecen un reflejo de la realidad diferente, en la que el espectador está presente, forma parte de ella y se relaciona con el resto de los elementos que le rodean.
Completa la exposición la serie Mercury Balls, en la que James Brown, a partir de una técnica mixta sobre papel, retoma el expresionismo sobrio y elegante que denota su clara ascendencia europea, pues parte de su formación la realizó en la Escuela de Bellas Artes de París. En estas pinturas, transmite su noción de naturaleza y las fuerzas primitivas que la generan.
CAC (Centro de Arte Contemporáneo) Málaga
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Fotografía: MERCURY BALL, 1993
Técnica mixta sobre papel
70 x 52 cm