
orge Barbi vive y trabaja en La Guardia, junto a la frontera con Portugal. Alejado de las tendencias artísticas de moda, su formación es autodidacta y tardía (realiza su primera exposición individual en 1984). A su favor tiene ambos factores, nutriéndose para crear una obra silenciosa, sin estridencias, de lo que le rodea, que es el monte, el mar, lo que la naturaleza genera y destroza. Sobre todo esto Barbi observa, aprende, y crea. Su inmersión permanente en esta naturaleza de mar y tierra no le impide tratar de dominarla, domesticarla en sus piezas, siempre extremadamente respetuosas dentro de este punto de vista de "refinar" lo que la naturaleza produce.
El modo de trabajar de Barbi es tan importante como el resultado de sus obras: caminar, observar, encontrar, recoger, ensamblar y transformar. La naturaleza y la memoria son los nutrientes para crear un “cuaderno de viaje”, como denomina David Barro al proceso de sus obras, que se nos representan a modo de esculturas, de instalaciones para espacios específicos, y también acciones realizadas en la naturaleza, estas últimas con intervención suya o simplemente, reflexiones sobre la acción de los elementos naturales y animales. En la evolución de su obra se percibe desde una mínima intervención sobre objetos encontrados hasta una mayor manipulación de los mismos. En todos los casos, el proceso y su acabado es siempre riguroso, sutil, poético, pero sin cabos sueltos.
Su obra está representada en algunas de las más importantes colecciones públicas de España, y se puede hablar de él como de uno de los artistas gallegos más importantes en la actualidad.
El muro de Planck
Del 10 de julio al 28 de septiembre
La emblemática Capilla de los Condes de Fuensaldaña, rehabilitada como sala de exposiciones, posee una fuerza y carácter difícilmente igualables, lo que provoca que albergue exposiciones de una naturaleza particular, que sean capaces de competir y complementar a la arquitectura que los acoge. Estos proyectos, denominados site-projects, consisten en obras creadas específicamente para este espacio, que fomenten la investigación y presencia de nuevos planteamientos artísticos, rara vez presentes en los museos de arte contemporáneo de nuestro país. Este proyecto parte de una reflexión en torno a la teoría del fundador de la física cuántica, Max Planck, primer científico en señalar la incapacidad de la ciencia para cuantificar el comportamiento del átomo en situaciones extremas. Este punto se concreta en una medida temporal representada por la fórmula 10 –43, cifra que la investigación no ha logrado traspasar. Éste es el denominado Muro de Planck. Jorge Barbi se basa en esta teoría para llevarla a la metáfora del muro, que físicamente es la pared oeste de la capilla, donde plantea las dudas que provoca este lugar, ahora desprovisto de la función para la que fue creado.
Museo Patio Herreriano
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Fotografía: El muro de Planck, cedida por el Museo Patio Herreriano, Valladolid