Rafael Serena – Rejuvenecimiento vaginal, laser, botox, tatuajes

30 noviembre 2012 | 2 Comentarios | Publicado en Mis entrevistas, Temas
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    Por Marina Torné, periodista

     

    Desde su fundación en 1971, Clínica Planas destaca por ser el centro pionero y de referencia en Cirugía Plástica y Estética en España. Clínica Planas cuenta con un equipo médico de larga trayectoria profesional, supra-especializados en cada área concreta de la cirugía plástica y medicina estética y dispone de la tecnología más avanzada para ofrecer los mejores cuidados al paciente, buscando así la excelencia en cada uno de sus tratamientos. 
 El centro cuenta con los últimos tratamientos en cirugía plástica y estética, cirugía capilar, senología, láser, tratamientos antiaging, medicina preventiva, medicina estética facial, nutrición y dietética, dermatología, estética dental y asesoría de imagen.
 Desde su fundación, a principios de los años 70 de la mano del Dr. Jaime Planas Guasch, se concibe como un centro dedicado al desarrollo de la Cirugía Plástica y Reparadora. Los ejes de su filosofía son la docencia, la investigación y la calidad en la asistencia a los pacientes.

    La cita es a la una del mediodía, con el doctor Rafael Serena, de la Unidad de Láser. La zona donde se halla ubicada la clínica, un remanso de paz. Calma total y también cierto misterio. Puede que tenga esa percepción porque no detecto mucho movimiento. Antes de entrar, en pleno bosque de la parte bien de la ciudad, me cruzo con una señora con evidentes signos de una reciente intervención, hablando por teléfono. En la puerta, una joven también hablando por teléfono, pero me parece que no se trata de una paciente sino de un familiar. En uno de los balcones que dan a la entrada principal sí que creo ver a dos mujeres estupendas, una joven y otra más mayor, que bien podrían ser madre e hija, disfrutando de la vista. Se me antoja que, al menos la hija, se ha arreglado el pecho. Como que me sobra un poco de tiempo, doy una vuelta por el perímetro y distingo claramente el edificio original, de la ampliación. El antiguo es más bien pequeño y de estilo mesurado, el nuevo, orientado hacia el futuro y un poco inquietante.

    Según he oído, a las horas de visita habituales, las salas de espera están muy concurridas, pero a mediodía sólo me cruzo con el personal del centro y con las personas que me conducen, casi flotando, hasta la consulta del doctor Serena. Eso sí, los teléfonos no paran de sonar: se trata de clientes que piden cita o que desean hablar con alguno de “sus” doctores.

    Serena me recibe con puntualidad casi británica. Se disculpa por el retraso de seis minutos y me estrecha jovialmente la mano. Para romper un poco el hielo le digo que quizás me esté “escaneando”; puede que pensando en cómo “mejorarme”, como en aquella serie americana de cirujanos plásticos que preguntaban a los clientes: “¿Qué es lo que no le gusta de usted?”, pero al revés. “¡No, por Dios!”, me contesta ligeramente incómodo.

    Sólo espero que la luz tamizada que baña la habitación suavice mis arrugas y el doctor no tenga que mentirme piadosamente.

     

    P. Tengo un arrebato y me hago un tatuaje: “Te amo X”. Pero resulta que al cabo de algún tiempo ya no estoy con… él.

    R. Sucede a menudo y curiosamente, he eliminado más tatuajes en hombres que en mujeres. Y también algo muy curioso que he observado es que nunca vienen solos. Acuden a la clínica con la pareja que quiere saber cuándo se puede borrar, cuántas sesiones son necesarias y qué precio tiene. Nunca se ha presentado a la consulta una persona sola y me ha dicho: “Doctor, quiero eliminar este nombre de mi piel”. Durante la visita, normalmente están serios los dos y entonces todo se hace evidente.

    P. Bueno. Me lo quita doctor, pero ¿cómo lo vamos a hacer?

    R. Hay dos formas. Primero: se puede eliminar el tatuaje en una sola sesión. La técnica implica borrar todo el tatuaje y dejar una señal, por no decir una cicatriz importante y segundo: mediante sesiones. A través de la fototermolisis selectiva, es decir, utilizando un láser que elimine la molécula de tinta de forma selectiva, mediante un golpe fotoacústico -se trata de un impacto de láser que destruye el pigmento- el tatuaje se micro-fragmenta y nuestro organismo disuelve poco a poco esta tinta, que ya no se interpreta como un tatuaje.

    P. ¿Las técnicas son muy distintas a las utilizadas anteriormente?

    R. Hace veinte años eliminábamos el tatuaje con un bisturí. Luego se hacía un injerto del propio paciente, que se podía obtener de zonas poco visibles como los glúteos, o las piernas y se sobreponía en la parte eliminada. La técnica se conocía como “mesh the skin“, “mallar la piel” y el tatuaje se eliminaba en una sola intervención quirúrgica. Hoy en día ya no se practica dicha técnica, espero, pero era una forma de borrar el tatuaje para siempre y de forma rápida.
    Luego aparecieron los láseres más potentes, como el láser de CO2 y el láser Erbium Yag que lo que hacían era vaporizar todo el tatuaje, como una quemadura, que dejaban una herida y, consecuentemente, una cicatriz. Con los láseres Q-Switched se revolucionó el sistema porque sesión a sesión, eran capaces de suavizar y aclarar poco a poco el tatuaje.
    Todo ello funciona muy bien para los tatuajes de color azul o negro. Para los que tienen tintas amarillas, verdes, rojas… ya es más difícil. Los láseres que se utilizan para eliminarlos son menos eficaces que los que usan para hacer desaparecer la llamada “tinta china”.
    Un tratamiento nuevo, con resultados muy prometedores, es un sistema que utiliza micro agujas para eliminar los tatuajes azules y de color. Se infiltra una solución dentro del tatuaje, que por capilaridad expulsa la tinta. Estamos a la espera de los resultados definitivos de dicha técnica y que no se sabrán hasta pasado un tiempo.

    P. Borrón y cuenta nueva. Ya no hay tatuaje que incomode. Y para la “puesta a punto” hablemos del láser y del rejuvenecimiento vaginal, que parece que también sirve para esto.

    R. Mediante un haz de luz, que se introduce en la vagina, puede llegarse a contraer el genital interno, por efecto del calor. Con respecto a los genitales externos, con el láser, se pueden reducir los labios como un cauterio y quedar rejuvenecidos.

    P. ¿Un cambio realmente espectacular?

    R. Sí. A mí me sorprende mucho todo esto porque no estamos acostumbrados a ello, pero cuando en un país como los Estados Unidos y alguno de Sudamérica también, ha habido un boom tan importante… Nosotros no sabemos si la fiebre por el rejuvenecimiento vaginal llegará aquí o no. Estamos a la espera. Actualmente se realiza el rejuvenecimiento genital mediante bisturí, pero es evidente que el  láser está superando las técnicas tradicionales. Sin embargo, actualmente, la parcela del rejuvenecimiento vaginal no ocupa una parte demasiado importante dentro de nuestra consulta habitual.

    P. ¿Y el “Top Ten” del retoque?

    R. En la consulta acude gente normal. Gente que trabaja y que está de cara al público. Me dicen: “Quiero algo que se note, pero que no se note”.

    P. O sea, que te digan: “¡Qué buena cara tienes!” Y ya está.

    R. Exacto. “Quiero mejorar y de forma discreta”, te dicen. Lo que valora más la gente es que se haga de forma segura, natural y eficaz.

    P. Hombres y mujeres pasan por la consulta para estar más guapos.

    R. Sí. La tendencia es que los hombres se interesan cada vez más por el aspecto físico.

    P. ¿Qué se arreglan las mujeres?

    R. Pechos, liposucciones, abdominoplastia…

    P. ¿Y los hombres?

    R. Párpados y bolsas, blefaroplastia, el surco nasogeniano…
    Pero el tratamiento estrella es la toxina botulínica (conocida popularmente como Botox®), el producto en medicina estética con más demanda, aquí y en Estados Unidos.

    P. Caras de cartón.

    R. Este tipo de tratamiento requiere experiencia y buena mano. El resultado depende de ello. Este tratamiento debe ser realizado por médicos autorizados en centros médicos reconocidos por la Consejería de Sanidad correspondiente. Yo siempre digo que la belleza natural es lo más bello. Es mucho más hermosa una arruga natural que no un sobretratamiento sin arrugas.

    P. Ya. Pero pasa que tenemos cincuenta años y queremos aparentar treinta.

    R. Pienso que esto está cambiando, las personas no quieren aparentar tener veinte años. Quieren tener una buena imagen, una piel bien cuidada…

    P. Una nueva filosofía.

    R. Sí. Hay que reeducar el sentimiento. Habría que desear tener buen aspecto de acuerdo con nuestra edad y punto.

    P. Y estar bien por dentro…

    R. Exacto. Ahora en la Clínica Planas mediante el departamento de antiaging ofrecemos a nuestros pacientes un rejuvenecimiento global de todo el organismo.

    P. ¿Alguna vez ha dicho: “No, esto no se lo voy a hacer”?

    R. Muchas veces.

    P. Si le digo que quiero aumentarme los labios…

    R. En caso de tener un volumen correcto recomendamos no aumentar los labios y que tampoco deje que se lo haga nadie. Hace unos años una señora quería aumentarse el labio superior. Yo le dije que no estaba indicado, que tenía el volumen correcto y que no le recomendaba que se lo hiciese. Al cabo de un tiempo volvió y a mí me pareció un resultado incorrecto. Yo pensé que venía para otra cosa pero me dijo: “Doctor, quiero quitarme el volumen del labio porque ahora, aunque tengo justo el labio que yo quiero, me molestan las críticas de la gente”.
    Esto fue una lección para mí porque me di cuenta de que tengo que profundizar mucho más en lo que explico: “No importa sólo conseguir la imagen que usted quiera dar, sino la opinión estética de la sociedad”

    P. Una especie de “anorexia estética”.

    R. Sí.

    P. Nadie me ve la nariz grande pero yo sí.

    R. Sí. La mayoría de personas no se gustan físicamente. Yo veo aquí modelos de alto nivel, que salen por televisiones internacionales y quieren corregirse cosas… Como mis hijas, que son todavía muy pequeñas y me dicen: “Papi, es que…”. Yo creo que a la mayoría de la gente les gustaría mejorar, pero no siempre es necesario ni obligatorio. El objetivo no es no tener arrugas, si no ser coherente, natural y vernos bien de acuerdo con nuestra edad.

    P. ¿Hacia dónde vamos?

    R. La tendencia actual es que las técnicas sean lo menos invasivas posibles, lo menos traumáticas posibles. La tendencia en medicina estética es proporcionar al paciente un cambio que sea poco evidente. La gente quiere que cuides su imagen, su piel, su cara, durante el mayor tiempo posible. Interesa mucho la prevención, la naturalidad, cambios que no sean bruscos, que te veas bien, mejorar de forma discreta. La tendencia es querer mantenerse.

    P. Un calvario.

    R. Querríamos ver algo que nos lo arreglara todo, como queramos, en el momento que queramos, sin postoperatorio, arreglarlo todo de una vez y que dure. Pero esto no existe.

    P. Querríamos que fuera “bueno, bonito y barato”.

    R. Sí. Están saliendo herramientas súper especializadas: para la firmeza, para el color de la piel, para las secuelas del acné, para la flaccidez, para las arrugas… Nos gustaría que existiese una pastilla o un tratamiento de luz que nos diera el aspecto deseado, pero… Las marcas comerciales, los laboratorios están especializando mucho sus dianas, sus objetivos.

    P. Retinol, péptidos, ácido hialurónico, vitaminas, coenzimas…

     R. Hay mucha oferta porque hay también mucha demanda. Se está investigando mucho. Por ejemplo un láser que suavice las arrugas sin que se forme una costra. Equipos como el de De Grey investigan para que la gente viva veinte años más y de forma correcta. Hay una tendencia hacia el rejuvenecimiento global y parece que el futuro apuntaría por este camino. También se habla de “vacunas” para rejuvenecer o para no envejecer.

    P. Y si no envejecemos a ustedes se les acaba el trabajo.

    R. Esto sería un mal menor. Pienso en la gente que se jubilaría a partir de cierta edad y viviendo con una pensión hasta… Alargar la vida… ¿Cómo se pagaría? Alguien me dijo hace algún tiempo cuando yo le transmití mis inquietudes, que su trabajo era alargar la vida, que el resto de consideraciones eran cuestiones políticas, pero yo creo que también hay que reflexionar sobre ello.

    P. ¿Por qué es tan cara la cirugía plástica?

    R. La cirugía plástica, como en todas las cirugías, los materiales médicos y quirúrgicos son de elevado coste. Si utilizas materiales que se introducen en el organismo como prótesis, implantes o rellenos repercute en el precio, evidentemente. Si tienes en cuenta, no sólo las manos de los cirujanos sino también a los adjuntos, anestesistas, instrumentistas, diplomados en enfermería, auxiliares con sus respectivas guardias de 24 horas, los gastos del quirófano, limpieza y esterilización… todo ello genera un coste importante. Yo no considero que sea especialmente cara, simplemente pienso que representa un elevado importe debido a los elevados gastos si se pretende conseguir resultados satisfactorios con garantías de seguridad.  

    Ya en la calle, ajenas a todo, tres muchachas adolescentes cruzan el jardín del centro, pisoteando la hierba, con la insultante belleza de la juventud.

     

     

     

    marina.torne@gmail.com
    Barcelona, 29 de noviembre de 2012

     

     

    Página de origen de la imagen principal:
    doctoralia.es   

    Fotografías Clinica Planas: Marina Torné

    VER:
    Rejuvenecimiento vaginal con láser – Corrección de la incontinencia urinaria y de la atrofia vaginal  


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    2 Respuestas para “Rafael Serena – Rejuvenecimiento vaginal, laser, botox, tatuajes”

    1. Teodora Mary ha puesto:

      Me encanta este articulo

    2. admin ha puesto:

      Gracias!!

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