La piel también sufre en invierno – El frío y el viento pueden causar importantes daños y llegan a producir deshidratación y envejecimiento

12 noviembre 2017 | Sin comentarios | Publicado en belleza, Temas
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    Si bien en líneas generales la piel sufre menos agresiones en invierno que en verano, en esta época del año tiene que adaptarse continuamente al medio ambiente, a la agresividad de las temperaturas frías y a las variaciones de humedad relativa propias del invierno. Aunque cada vez hay más concienciación sobre cómo cuidar la piel ante el sol, no ocurre así con el frío y el viento, factores que pueden causar importantes daños en la piel y que producen, a largo plazo, deshidratación y envejecimiento. Si no la protegemos adecuadamente, el frío puede llegar a dañarla de manera que se reseque, aparezcan zonas enrojecidas e incluso se descame. No hace falta ir a la nieve para dedicar unos cuidados especiales a nuestro cutis cuando el termómetro desciende, y más aún cuando nuestra piel es seca o sensible.

    > La piel muy sensible se caracteriza por ser muy irritable tanto con los cambios de temperatura como por el roce con ciertas prendas de vestir. En estos casos es frecuente el enrojecimiento de la piel, la tirantez y la sensación de disconfort,

    > mientras que la piel seca suele agrietarse y deshidratase con facilidad con el aire frío necesitando unos cuidados específicos.

    > La piel grasa aguanta mejor los cambios bruscos de temperatura y el viento, pero también puede deshidratarse por lo que necesita una adecuada protección.

    Además, las agresiones climáticas suelen ser factores que provocan deshidratación e inflamación de las zonas más sensibles de la piel, es decir labios y nariz que acaban por irritarse, resecarse y agrietarse. La Academia Española de Dermatología (AEDV) aporta una serie de consejos que pueden ser muy útiles para cuidar y proteger la piel de las agresiones provocadas por las bajas temperaturas:

    > Prevenir y combatir la deshidratación acentuada por el frío: hay que elegir una buena crema hidratante que contenga componentes humectantes que atraigan el agua dentro de la piel, como la glicerina, propilen-glicol, urea, lactato sódico, etc. y componentes con efecto oclusivo, que sirven de barrera, para impedir la pérdida de agua epidérmica, como son la lanolina, silicona y sus derivados, etc.

    > Para disminuir las arrugas superficiales emplear cosméticos que contengan hidroxiácidos, retinol y/o vitamina C. Si las arrugas están algo más marcadas, utilizar cosméticos con péptidos, que disminuyan el tono muscular.

    > Emplear una crema fotoprotectora a diario, cuyo índice de protección debe ser más elevado si se realizan deportes de invierno. Cuando se va a las estaciones de esquí o se juega con la nieve no se puede olvidar nunca la fotoprotección. En zonas nevadas, el sol puede ser aún más peligroso para la piel y los labios que en verano, porque los rayos solares se reflejan en la nieve y se potencia el daño.

    > Añadir complementos orales con vitaminas antioxidantes del grupo A, B, C y E que, aunque no revierten en el envejecimiento, sí mejoran su apariencia.

    > Si han aparecido manchas, emplear alguna sustancia despigmentante, bien añadida a un cosmético si las manchas son suaves o indicada por el dermatólogo.

    > No olvidar una limpieza cuidadosa, por la mañana y por la noche, eligiendo un limpiador suave, que no aumente la agresión diaria que el frío ocasiona.

    > Evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura al pasar de un ambiente caldeado por la calefacción al aire libre, con temperaturas muy bajas, ya que estos factores aumentan la posibilidad de aparición de vasos dilatados con las características rojeces.

    > Disminuir la ingestión de alcohol y el consumo de tabaco pues, junto con el frío, disminuyen la vascularización cutánea con lo que aumentan las rojeces y la deshidratación.

    > Ésta es la mejor época para someterse a tratamiento de rejuvenecimiento, tipo peeling o láser.

     

    Cuidados especiales

    > La rutina diaria de cuidado del rostro debe incluir limpieza, tónico e hidratante y, además, usar un exfoliante de una a tres veces por semana dependiendo del tipo de piel.

    > Una o dos veces a la semana usar también una mascarilla hidratante.

    > No olvidar la piel de alrededor de los ojos y la de los labios; ambas son extremadamente frágiles.

    > Los labios necesitan protección especial. Es recomendable utilizar una barra hidratante y aplicarla varias veces al día. En la farmacia podrá encontrar productos formulados específicamente para proteger la piel de la zona de nariz y labios frente a condiciones extremas y que también protegen frente a las radiaciones solares.

    > No usar agua muy fría o muy caliente. Especialmente, el agua caliente perjudica la epidermis y en general la circulación. Para evitar estos efectos es conveniente hacer el último aclarado con agua tibia.

    > Si su piel es muy sensible o está enrojecida evite productos con fragancias fuertes u otros irritantes.

     

     

    El Periódico de la Farmacia 
    Publicación de información sanitaria
    www.elperiodicodelafarmacia.com
     

     

    Página de origen de la imagen:
    estiber.com/es_ES/esqui-verano-alpes

     

     

     

     

     

     

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    2 – 06-01-2010 
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    2ª quincena diciembre 2008, año 4, nº 68

     


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