Don McCullin – Sus fotografías son testimonio de los horrores de las guerras

12 febrero 2018 | Sin comentarios | Publicado en cultura, Temas
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    [Cultura - Fotografía] 

     

    McCullin nació en 1935 en el barrio de Saint Pancras, en Londres y creció en Finsbury Park, un barrio popular al norte de la ciudad. La suya era una familia pobre. Su padre, padecía de asma crónico, por lo que raramente estaba en condiciones de trabajar. McCullin describe su infancia con candor y honestidad: “Conozco el olor de la pobreza… solamente te hablaban de la envidia, la confusión y la autoconmiseración; todo envuelto en la ignorancia”.

    Asistió en Londres a la escuela media del barrio mostrando una cierta tendencia por el diseño, y a la edad de doce años obtuvo una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Hammersmith.

    Vió morir a su padre lentamente. “Cuando mi padre murió estaba furioso con Dios -decía Mccullin- tuve la impresión de que Dios se había tomado la libertad de quitarle la vida a mi padre, la única persona en mi vida que menospreciaba los malestares de la pobreza. Quiero decir que la pobreza no tenía importancia mientras tuve a mi padre junto a mí… Cuando murió, creí renegar de Dios…”

    Tras la muerte de su padre, McCullin dejó la escuela y empezó a trabajar: “Trabajando en un carro restaurante de los ferrocarriles a menudo tuve el deseo de tirarme del tren hacia un río desde lo alto; de vez en cuando arrojaba un plato de té sólo para tener la sensación de saltar al vacío”. Después, durante dos años fue el botones cerca del estudio de animación W.M. Larkins en Mayfair y en seguida prestó el servicio militar en donde, para evitar los rigores de la vida militar, eligió trabajar en la sección fotográfica imprimiendo fotos aéreas y preparando imágenes fotográficas de cartas geográficas. Estuvo de guarnición en el Oxfordshire, en la zona del canal de Suez, en Kenia y en Chipre.

    En 1956 regresó a trabajar para la Larkins.

    McCullin1Empezó a frecuentar una pandilla de Finsbury Park y se vió involucrado en varias riñas que provocaron la intervención de la policía. En 1958 adquirió su primera cámara fotográfica, una Rolleicord biottica, con la que sacó algunas instantáneas de la pandilla, cuando ésta se vió implicada en el asesinato de un policía a manos de una banda rival. Un colega de la Larkins captó el potencial periodístico de las fotos de McCullin. A sugerencia de éste, McCullin se dirigió al Observer en donde encontró cierto estímulo. Su primer trabajo fotográfico se publicó en ese periódico el 15 de febrero de 1959. Eran fotos de su pandilla llamada The Governors o The Guv’ nors. Esto le valió encargos de The News Chronicle y del Sunday Graphic. Entonces empeñó la cámara para comprarse una motocicleta.

    En 1961 se casó. Despedido de la Larkins, por su propia iniciativa y con las últimas treinta libras esterlinas que le quedaban, se fue a Alemania a fotografiar la construcción del muro de Berlin. Su madre, mientras tanto, había rescatado la cámara del monte de piedad.

    Gracias al director de arte Tom Wolsey, el diario de moda Man About Town se convirtió (tras haber cancelado el Man About del título) en una revista de interés general de alta calidad. Town publicó las fotografías de McCullin sobre East End, Finsbury Park, Mayfair, la música Pop, Mister Músculo y Richard Buckle, acompañadas de textos de nuevos escritores como Eric Newby, Geoffrey Cannon y Jeremy Sandford. Los mejores cotidianos empezaron a publicar suplementos semanales a color: El Sunday Times Magazine, seguido de The Observer y del Daily Telegraph dos años más tarde. El fotógrafo Bryn Campbell, jefe del departamento de fotografía de The Observer en 1964, hizo un contrato con McCullin por dos días a la semana. Campbell inyectó sangre nueva y un sentido casi misionero de la fotografía inglesa. Se convirtieron en colaboradores habituales Michael Peto, Stuart Heidinger, David Newell Smith, Gerry Cranham, Tom Smith, Jane Bown, Colin Jones y David Sim.

    Cuando Campbell en junio de 1963 dedicó un número de la revista suiza de fotografía Camera a los fotógrafos británicos, escribió de McCullin: “En sus primeros trabajos dominaron los sujetos con los que creció y que conocía mejor: las pandillas de jóvenes, las minorías étnicas y la vida precaria de las clases trabajadoras más pobres. Le fascina la violencia en todos los géneros, quizás a causa de su fundamental sentido de inseguridad. Apenas ha hecho un reportaje fotográfico de los recientes alborotos fascistas en Londres y ya espera con ansiedad un encargo en alguno de los puntos “calientes del globo. Aunque la calidad de su foto refleja esta corriente subterránea de violencia, en sus obras más típicas, nunca está debajo de la superficie. No titubea de valerse de un fuerte contraste, usando puntos extremos en las tonalidades para subrayar las tensiones emotivas. Es el único de los fotorreporteros ingleses que tiene un estilo preciso, individualísimo. La franca honestidad de su trabajo, su fuerza emotiva y visual, hacen de Don McCullin el talento más interesante y prometedor de la fotografía inglesa”.

    mccullin-3McCullin empezó a conocer a otros fotorreporteros de su generación. A sugerencia de Philip Jones Griffiths cambio la Rolleicord por una 35mm Reflex de un solo objetivo. La Rolleicord era el tipo de aparato usado con esplénddos resultados por Billy Brandt y por Brasai en los años treinta y cuarenta, pero no era la indicada para la fotografía de acción: Debe mantenerse a la altura del pecho, la imagen sobre el vidrio esmerilado es invertida, el formato es cuadrado y el objetivo no es intercamiable. McCullin adquirió una Pentax de segunda mano, que tenía la ventaja de ser ligera, de tener el enfoque a nivel del ojo y de poder emplear una serie de objetivos diversos. Con ella partió, en febrero de 1964, para su primer servicio en una zona de guerra: Chipre.

    Chipre presentaba un particular interés para la Gran Bretaña, ya sea por su posición estratégica, o como ex-colonia (1914-1960). Había pasado a formar parte de de la Comunidad de Naciones como nación independiente en 1961. La división entre la población griega (82%) y la turca (18%) habían generado una larga serie de encuentros violentos. Los tratados acerca del futuro de la isla fueron interrumpidos en Londres el 21 de enero de 1964, y algunas semanas más tarde en las calles, los tumultos se acaloraron.

    Las primeras fotografías de McCullin de la isla, se publicaron en el Observer el 16 de febrero junto a un reportaje de Iván Yates de Nicosia: “Los alborotos surgidos en Limassol la semana pasada han sido desleales y crueles. Grupos de griegos armados han cercado el pequeño barrio turco y han abierto el fuego desde los rincones y los techos. McCullin era el único fotógrafo en el asediado barrio turco. Había pasado la noche en un centro social transformado en hospital y el jueves fue despertado por el ruido de los proyectiles contra la rejilla de la ventana. Los viejos salieron al exterior mientras los combatientes se quedaron prudentemente en el interior”.

    Habiendo rehusado vender las fotos a otros diarios, Campbell fue capaz de enviar a McCullin otras dos veces a Chipre en las semanas siguientes. Paris Match publicó una foto que mostraba un francotirador turco en fuga a la entrada de un cine, aunque la publicaron después de haberla coloreado. Esta foto y otras, explotan con la máxima eficacia, la amplitud del enfoque. La trágica imagen del dolor de una mujer turca cuyo marido acaba de ser asesinado, con un niño al lado que “da y pide consuelo al mismo tiermpo”.

    mccullin-2McCullin se define generalmente como un fotógrafo de guerra, pero a partir de la segunda mitad de los años sesenta se le encontró en muchas situaciones que no tenían nada que ver con las acciones bélicas. La producción de los pioneros del fotoperiodismo de los años veinte y treinta es pequeña comparada con la vastedad de la de McCullin, como se puede ver en la bibliografía de Hearts of Darkness. En aquel período sus fotografías eran distribuidas por la agencia Camera Press de Londres, mientras el mercado británico era absorbido por The Observer, el Daily Telegraph Magazine y, a partir de 1966 por The Sunday Times Magazine. El primer servicio que le pidió el Sunday Times Magazine fue un reportaje a colores sobre el Mississippi en 1966. No seguirían muchos otros. Por un breve período, en 1967 colaboró con la Magnum, pero al encontrar insatisfactorios los términos del contrato, prefirió regresar al trabajo free lance. En 1969 firmó un contrato con The Suday Times. Siendo el máximo fotógrafo de ese periódico.

    Aunque gran parte del trabajo de McCullin trataba temas pacíficos, como Goodbye to the Puff Puffs (sobre las locomotoras de vapor) en 1965, o estaba dedicado al mundo del espectáculo, como el retrato de los Beatles para Life en 1968, su trabajo en Chipre lo convirtió en corresponsal de guerra. En 1964 fué por primera vez a Vietnam y al Congo para documental la actividad de los mercenarios blancos en Stanleyville. Sus imágenes registraron elocuentemente este período de terror aunque es preciso recordar que McCullin se ha comunicado también con la palabra. Sus servicios para el Congo aparecieron en el Observer con el título Climb Aboard for Stanleyville, con la firma de John Gale (el nombre de McCullin no fué usado con el fin de no impedirle su regreso a ese país).

     

     

     

    Fuente:
    Sala Municipal de Exposiciones San Benito
    , Valladolid (España)
    Sala San Benito     

    Fotografías cedidas por la Sala Municipal de Exposiciones San Benito:

    DonMcCullin,-Hue-1968-2

    MacCullin-1

    DonMcCullin, Snowy, The Mouse Man, Cambridge, 1978

    Imagen principal:
    xatakafoto.com

     

     


     

    2 – 03-08-2016
    1 – 05-05-2005


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