Transtorno de la lateralidad – Problemas en el lenguaje, lectura y escritura

14 septiembre 2018 | Sin comentarios | Publicado en família, salud, Temas
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    [Familia - Niños / Salud


    La lateralidad es la definición en el sistema nervioso del predominio de un lado del cuerpo respecto al otro. O sea, si una persona tiende a usar el lado derecho o izquierdo de mano, ojo, oído y pie.
    Este predominio se define genéticamente, puede variar de grado y presentar así diferentes tipos de lateralidad: hay la persona completamente diestra y la persona completamente zurda, pero también existen dos formas de lateralidad: la lateralidad heterogénea (ambidiestría) y la lateralidad cruzada.

     

    Lateralidad heterogénea

    Hace referencia a aquellas personas que utilizan, por ejemplo, la mano izquierda para escribir, pero la mano derecha para comer, para realizar actividades de precisión y puntería, o viceversa.

    También están las personas que utilizan ambas piernas (tanto una como otra) para chutar la pelota cuando juegan al fútbol o cuando saltan a la pata coja.

     

    Lateralidad cruzada

    Se refiere cuando la persona puede hacer diferentes combinaciones, por ejemplo, diestra de mano pero zurda de oído, ojo y pie.

    La importancia de una lateralidad correctamente definida viene dada por la estrecha relación entre la lateralidad y los impulsos nerviosos que van hacia las diversas áreas del cerebro, los que sufran este trastorno verán también afectadas las áreas derivadas como la concentración, la atención, la organización temporal, la memoria, la orientación espacial, o el lenguaje.

     

    Síntomas

    Problemas en la atención-concentración

    > Dificultad en seguir el ritmo escolar. Son niños que pierden el hilo de las explicaciones.

    > Niños o adolescentes motrizmente inquietos, que les cuesta estar quietos en un lugar.

    > Dificultad para seguir con una tarea durante un tiempo prolongado. Dejan las cosas inacabadas.

    > Incapacidad de realizar dos tareas simples que se podrían hacer mecánicamente y sin pensar. (P.e. estar lavándose las manos y no poder llevar una conversación).

    > Incapacidad para estudiar. Hay casos que llega a afectar a la lectura de textos simples.

    > Poca efectividad. No se centra en una tarea y pierde el tiempo en detalles sin prestar atención a lo que interesa.

    > Despistes constantes y olvidos. ¿Dónde he dejado la cartera? ¿He cerrado la puerta? ¿He dejado el grifo abierto?

     

    Problemas en el lenguaje, lectura y escritura

    > Niños que invierten letras y números, se comen palabras al escribir y al leer o se inventan palabras al leer.

    > Tienen muchas faltas de ortografía

    > Tienen dificultad en la comprensión lectora

    > Les cuesta expresar con palabras o por escrito las ideas que tienen en la cabeza.

    > Tienen dificultad para tener un discurso ordenado.

    > Tienen el habla poco fluida, tropiezan habitualmente al hablar.

    > Alteraciones espacio-temporales

    > Son niños que no les da tiempo a copiar de la pizarra o a acabar los exámenes o deberes y siempre tienen tareas inacabadas.

    > Tienen problemas espaciales como la desorientación. No han interiorizado donde está la derecha y la izquierda. Se desorientan habitualmente paseando, en el metro…

     

    A nivel motriz

    > Niños patosos motrizmente, normalmente no son escogidos por sus compañeros a la hora de los juegos en el patio y por ello se van inhibiendo y apartando de actividades como jugar al fútbol, a pillar…

    > A veces pueden parecer ágiles motrizmente pero son niños que chocan con los muebles, se les caen las cosas de las manos…

     

    A nivel emocional

    Debido a las dificultades cognitivas que provoca este tipo de trastorno y el esfuerzo y agotamiento que supone para la persona que lo padece, mucha veces desencadena sintomatología variada:

    > Bloqueo (el niño sabe la lección pero a la hora del examen se queda en blanco).
    Inseguridad, baja autoestima, depresión.

     

    Tratamiento

    Después de haber realizado un buen diagnóstico (existen pruebas que valoran la existencia o no de este trastorno), se puede iniciar una terapia con el objeto de acabar con toda la sintomatología. El tratamiento trata de estimular todas aquellas áreas cerebrales afectadas con el fin de que funcionen correctamente. La recuperación llega a ser, al menos, de un 85%.  La meta que se quiere conseguir es equiparar el potencial intelectual al rendimiento personal y conseguir un equilibrio emocional.

     

    Siempre hay que consultar con un buen profesional, y, si se cree necesario, con varios.

     

     

     

    Equipo Torrese

    Este artículo es de libre de reproducción, a condición de respetar su integralidad y de mencionar a los autores y medio.

    Página de origen de la imagen:
    centro-educarte.com

     

     

     

     

     

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