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| 30/07/2010 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Robert Jonh Aumann ![]()
Robert Aumann nació en Frankfurt en 1930. Su familia emigró a Estados Unidos en 1938, dos semanas antes de ‘la noche de los cristales rotos’. Matemático y profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, recibió en 2005 el Premio Nobel de Economía junto a Thomas Schelling por su aportación a la denominada Teoría de los Juegos, que estudia los comportamientos estratégicos y su impacto en la política económica y social. Aumann, liberal convencido, ha escrito seis libros y ha dado clases en alguna de las universidades más importantes del mundo: Yale, Stanford, Princeton, Berkeley, Lovaina y la Universidad de Nueva York, entre otras.
“No hagan caso de las predicciones económicas” El Nobel de Economía Robert Aumann propuso recuperar el sentido común para superar la crisis. Lo hizo ante más de 500 empresarios y profesionales que asistieron a la 25ª jornada Viálogos titulada ‘El futuro empieza... ¡hoy!’. “Los altos ejecutivos asumen demasiados riesgos en la gestión de las compañías porque ellos siempre ganan. Da igual el resultado que obtengan los planes que desarrollen. Su salario no se resentirá, algo que no ocurre en el caso de los accionistas e inversores, que son los auténticos sufridores de una mala decisión empresarial”. Ésta es una de las causas de la crisis actual, según el Premio Nobel de Economía Robert Aumann. El prestigioso matemático, en su conferencia, propuso como solución a la actual crisis una reforma del sistema de retribución de las empresas a sus directivos. No solo eso. Para él, la única manera de superar el bache es buscando los incentivos que reactiven la economía –bajada de impuestos incluida– y no adoptando actitudes de pánico ante los acontecimientos adversos. Puro sentido común. Aunque partidario del libre mercado, Aumann defiende la intervención en el entorno actual como única salida posible: “Lo que importa hoy es buscar soluciones a esta crisis que ha estado demasiado expuesta a los medios de comunicación y a los ataques de pánico colectivos”. De todos modos, insiste en que se está sentando un precedente muy peligroso al exhortar a directivos y empresarios a que tomen todos los riesgos que quieran porque si ganan se harán ricos y si no, no pasa nada, el Estado pagará sus errores. No saltes del avión El Nobel hizo una recomendación al público asistente: “Sean prácticos”. Reconoció, por ejemplo, que sus propios ahorros los tiene repartidos a partes iguales en renta variable y en bonos del Tesoro. “La bolsa es así, sube y baja, y el que juega a ella debe tener en cuenta ese riesgo. Si no estás dispuesto a perder nunca, debes optar por productos más seguros pero menos rentables, claro”. No obstante, añadió: “Los inversores particulares deben quedarse quietos, creo que no es el momento de saltar del avión”. Pese a todo, Aumann se mostró optimista y vaticinó una recuperación más o menos rápida. “No soy bueno haciendo predicciones y veo poco la tele y los periódicos, así que no me atrevo a decir quién tiene las claves para salir de esto, pero confío en que sea pronto”. Según él, hemos aprendido algunas lecciones: “Las entidades financieras están demasiado enredadas, dependen en exceso unas de otras, y el modelo de retribución de sus directivos no es el adecuado. Es necesaria una mayor independencia”. “¡Ah, y no hagan caso de las predicciones económicas!”, advirtió, porque “hay muy pocas personas que lo hacen bien”. Un consejo que quizás debamos tener en cuenta, considerando que obtuvo el Nobel, junto a Thomas Schelling, por su estudio de los conflictos y la cooperación entre individuos, organizaciones y países desde la perspectiva de la Teoría de los Juegos, en la que se concibe la decisión como un proceso interactivo. O lo que es lo mismo, que para predecir el comportamiento global hay que analizar muchísimas variables que, a menudo, se pasan por alto.
La jornada Viálogos terminó, como en otras ocasiones, con una declaración de los compromisos que CAN (Caja Navarra) ha asumido con sus clientes de empresa. El principal, que les va a apoyar con capital, que es lo que realmente necesitan. En total, más de 1.500 millones de euros –su excedente de liquidez–, que CAN pondrá a disposición de sus clientes para que acometan las reformas necesarias para sortear los efectos de la crisis. Imágenes:
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