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| 12/02/2012 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Emprender es una forma de ver la vida ![]()
Érase una vez un niño que inventaba juegos de mesa. Se llamaba Juan y tenía 11 años. Un día se le ocurrió uno sobre la guerra civil española. Luego vendrían otros muchos, tantos que cumplidos los 28 decidió dedicarse a crear juegos para el ordenador y montar su propia empresa, Gestionet. Con una peculiaridad: sus videojuegos no son como todos, sino que enseñan emprender, a cuidar el medio transmiten valores como la tolerancia. La historia de Juan de Miguel, de 36 años, no es un cuento ni un ‘bestseller’ de ficción de los que lee antes de dormir, porque, “para crear una empresa no hay que ser un marciano ni una persona extraordinaria, basta con creer en tu idea y trabajar con paciencia y tesón”, cuenta. Y el resto va en el carácter: “Emprender es una forma de ver la vida y si eres observador, vas a exposiciones, te fijas en las cosas, surgen ideas, están en el aire. Yo nunca descanso, pero no lo considero un trabajo”. Además, Juan cree que las ideas no tienen que ser originales, inéditas, geniales… “Hay que detectar una necesidad o una forma nueva de hacer las cosas que nadie haga y lanzarse”. Es lo que ha contado a los chicos y chicas del Colegio Teresianas de San Sebastián que participaron el curso pasado en TribuCan. Y así lo hizo también Gestionet, que saltó al escenario con algo diferente mientras cientos de webs cerraban. Su distintivo son los value games o juegos para transmitir valores, como el que han creado para TribuCan. Todo comenzó después de estudiar Empresariales y pasar unos años trabajando en una empresa donde hizo sus pinitos con algunos videojuegos de formación. Entonces pensó en crear una empresa que se dedicara a estos productos. Pero antes… “quería formarme y reunir dinero para montar el negocio, con lo que fui profesor del INEM, gerente de un club de fútbol de tercera división, hice estudios de mercado y observé”, recuerda. En este tiempo conoció a las dos personas que hoy son sus socios. Les contó la idea, creyeron en ella y le ayudaron a hacerla realidad. Empezaron en una pequeña oficina de Bilbao (España), y ya hay ocho personas trabajando “El Messenger no solo sirve para chatear con los amigos”, advierte riendo. Reconoce que los tres primeros años fueron difíciles, dedicados a pequeños proyectos, hasta que consiguieron un contrato con una gran compañía. “Mereció la pena esforzarse y esperar”. Confía en sí mismo, en sus videojuegos y en su equipo. Y ahora que la crisis toca también este sector, sabe que está jugando una partida importante y que para llegar a meta debe animar a todos sus creativos, ingenieros y programadores a trabajar más que antes, “aunque se consiga menos, porque si lo hacemos así, cuando pase la tormenta todavía estaremos en pie”.
De la Revista Cancha, editada por Caja Navarra, nº 28, noviembre 2009 Imágenes publicadas en la Revista Cancha, editada por Caja Navarra, nº 28, noviembre 2009
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