El grupo ‘Dau al Set’ a los 69 años de su creación

12 agosto 2017 | Sin comentarios | Publicado en cultura, Temas
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     [Cultura]   

     

    Ha pasado sesenta y nueve años de la existencia, tan efímera como fructífera, de Dau al Set’. Lo de efímera, aunque pueda haber alguna que otra excepción, es propio de la vida de los grupos artísticos en general. Su creación suele deberse al reconocimiento de afinidades e intereses que les lleven a formar un frente común, y su disolución, a diferencias de criterio, a problemas personales o al triunfo individual de alguno o algunos de sus miembros.

    Son muchos los grupos que no dejan huella en el arte, en tanto que otros alcanzan un relieve histórico que supera en exceso el valor artístico real de sus miembros, como son igualmente muchos los artistas que mantienen reconocimiento por haber tenido la oportunidad de participar en un grupo que resultaría relevante.

    dau-al-setA pesar de la sensación de importancia que puedan sentir los jóvenes artistas en los momentos fundacionales, el mismo medio artístico en que se muevan no suele advertir su verdadero interés y no lo reconocerá hasta más tarde. Es el caso de Dau al Set’, cuyo reconocimiento está plenamente justificado. Resultan significativas, en este sentido, ciertas declaraciones de Arnau Puig, miembro de dicho grupo, en las que afirmaba que “Fue años después como adquirimos conciencia de nuestros propios actos y sobre todo a consecuencia de los impactos internacionales que iban adquiriendo los artistas del grupo en el extranjero. A este respecto –continúa– recuerdo perfectamente que residiendo yo en París, allá por los años 1958 ó 1959, recibí un cartón de publicidad de una exposición que se celebraba –me parece– en Munich y en el que se hacía mención de Dau al Set’ (Cuadernos Guadalimar, número 7, Madrid, s/d).

    ‘Dau al Set’ fue creado en 1948 por los pintores Antoni Tàpies, Modest Cuixart, Joan Ponç, J. J. Tharrats, el poeta Joan Brossa –verdadero inspirador de su estética– y el citado Arnau Puig, filósofo, a los que se sumaría al año siguiente el también poeta Juan Eduardo Cirlot. El grupo editó una revista, con el mismo nombre, que aparecería entre septiembre de 1948 y diciembre de 1952. El prestigio que ha tenido y sigue teniendo ‘Dau al Set’ se debe, además de a la altura de sus representantes, al revulsivo que supuso y que, aunque se limitara al principio a un círculo reducido, iría ampliando progresivamente su influencia. Es indudable, por otra parte, que a su notoriedad, nacional e internacional, ha contribuido en gran medida la importancia alcanzada por Antoni Tàpies.

    A estos datos circunstanciales, siempre a tener muy en cuenta para explicarnos la existencia de un grupo, se ha de añadir que la estética con la que se alzaban como bandera, era de raíz surrealista. Sabemos que en aquellos años, concluida la segunda guerra mundial, el surrealismo estaba en retroceso internacionalmente, salvo, claro está, para los artistas que habían logrado un gran prestigio dentro de esta tendencia. Pero no olvidemos cuál era la situación artística, social y política de España a fines de la década de los cuarenta y comienzos de la siguiente. Los artistas vanguardistas habían tenido que abandonar su trayectoria, o mantener en el secreto de su estudio la tendencia que habían practicado en los años treinta, no sólo porque el coleccionista era en general conservador –y esto, no nos engañemos, ya ocurría antes de la guerra civil–, sino porque a esta inclinación del posible comprador se sumaba el rechazo del régimen franquista al arte renovador, por las connotaciones de rebeldía y subversión que apreciaba en él.

    El surrealismo, que se había extendido entre las minorías inquietas de Barcelona (España) y otras ciudades catalanas en los años treinta, se debía, no sólo a la influencia que había tenido este movimiento en toda Europa, sino a las grandes referencias que constituyeron en este sentido Salvador Dalí y Joan Miró. Pero, así como en los treinta, el primero había ejercido fuerte influencia en los pintores jóvenes, la principal referencia en la posguerra sería Miró, por haber mantenido mayor integridad artística y personal.

    Junto a Miró, con quien establecieron contacto personal, algunos otros artistas de la vanguardia internacional, sobre todo Paul Klee.

    Hay que tener en cuenta la escasa información sobre el arte que se hacía en París y otros núcleos que les era dado recibir a los artistas españoles. Los miembros de ‘Dau al Set’ tuvieron la suerte de contar con los supervivientes de la vanguardia de los treinta, concretamente del grupo ‘ADLAN (Amigos del Arte Nuevo)’ como Joan Prats y Joaquim Gomis, grandes amigos de Miró, y el gran poeta J. V. Foix, que había dado apoyo al arte más renovador en las décadas anteriores, quienes prestaron a los jóvenes de ‘Dau al Set’ información sobre las corrientes internacionales, como la que daba el famoso y ahora mítico número de la revista barcelonesa ‘D’ací D’allà’ de diciembre de 1934. Hay que recordar también el apoyo que recibieron de críticos jóvenes. Además del ya citado miembro del grupo y también poeta Juan Eduardo Cirlot, Alexandre Cirici y Cesáreo Rodríguez-Aguilera.

    Entre 1948 y 1957 se celebró en Barcelona el Salón de Octubre, en el que participaron, de manera destacada, los miembros de ‘Dau al Set’. Y por aquellos mismos años, signo de la gran inquietud y las ansias de renovación existentes, surgieron otras interesantes y enriquecedoras iniciativas, como las revistas ‘Cobalto’ y ‘Algol’ –precedente esta última de ‘Dau al Set’ y en la que participaron, entre otros, Joan Brossa, Arnau Puig y Joan Ponç–, los Ciclos Experimentales del Arte Nuevo, El Club 49, los Salones del Jazz y el ‘Grupo R.’ de arquitectura.

    Es interesante señalar la coincidencia de ‘Dau al Set’ y el Salón de Octubre, porque mientras el Salón constituía un frente amplio y ecléctico, donde cabían todas las tendencias posteriores al impresionismo, ‘Dau al Set’, como grupo y en sus publicaciones, se manifestaban decididamente por una renovación radical. Los papeles de ambos serían indudablemente positivos.

    El Salón iría aceptando y registrando los grandes cambios que se producirían en el arte, hasta llegar, en su noveno Salón, de 1956, al informalismo, que había dado a conocer Antoni Tàpies el año anterior, con motivo de la ‘III Bienal Hispanoamericana de Arte’. ‘Dau al Set’, que había apostado desde el principio por una aventura arriesgada y del máximo rigor, quedaría como uno de los capítulos más ricos y sugestivos del nuevo arte en Cataluña y en el conjunto de España.

     

     

     

    José Corredor-Matheos

    Sala Municipal de Exposiciones del Museo de la Pasión, Valladolid (España)

    Fotografía cedida por la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de la Pasión

     

     

    Ver:
    A 60 años del Grupo ‘El Paso’ – Puentes a la abstracción   

     

     

    1 – 21-12-2008
    Finaliza el 11 de diciembre de 2008


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