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  03/09/2010
 

 ¿De dónde vienen tus vaqueros?

 

Antes de llegar al armario, tus vaqueros han pasado por muchas manos de diferentes países, aunque las etiquetas muchas veces no lo digan, ni tampoco si en su confección se han respetado los derechos  humanos o el medio ambiente. ¿Qué podemos hacer para comprar de un modo responsable?

Cada vez que te compras algunas prendas de vestir –por ejemplo, unos vaqueros- mueves una ficha de la economía mundial. Elegir una marca u otra, puede repercutir en el medio ambiente o las condiciones laborales de trabajadores de otros países. Y es que tus vaqueros tienen mucho mundo: el algodón con el que se han confeccionado ha sido cultivado en India, la tela se ha hilvanado en Turquía, cosido en Bangladesh… Y, en muchos casos, las personas que han participado en su elaboración son las auténticas fashion victims (víctimas de la moda). Este es el viaje de un vaquero hasta que llega a nuestras manos.


La prueba del algodón

La materia prima con la que se confeccionan los pantalones vaqueros es el algodón. Su cultivo de da trabajo a más de 100 millones de personas, sobre todo en países del sur (China, Pakistán, el mundo y generan un consumo abusivo de agua (10.000 litros por kilo de algodón). Todo ello provoca un gran daño al medio ambiente: contaminación, agotamiento de acuíferos… Pero además, muchos campesinos se endeudan para comprar los costosos pesticidas de las multinacionales químicas. En los últimos 13 años, 150.000 campesinos, 30 por día, se han suicidado en la India por este motivo (según datos oficiales). ¿La alternativa a este problema? El algodón orgánico, cultivado sin productos químicos. Muchas marcas, de hecho, ya ofrecen líneas de vaqueros ecológicos, aunque sólo representan el 5% de la producción.


Fabricas del sudor

Los talleres, también llamados maquilas, en los que se cortan y confeccionan los vaqueros o se les añaden botones y cremalleras se encuentran en diferentes países de Asia  (Indonesia,  China, Bangladesh…) y Centroamérica (México, Honduras, El Salvador…). En las últimas décadas, las empresas más importantes han  trasladado sus plantas de producción a lugares en los que los costes laborales son más bajos. Es la llamada deslocalización. Estas maquilas se ubican en zonas francas, es decir, exentas de impuestos, y, en muchos casos las trabajadoras (porque el 75% son mujeres) son explotadas: carecen de contrato y derechos sindicales, llegando a realizar jornadas de 12 o 14 horas… En los últimos años las multinacionales han elaborado códigos de conducta que sean responsables con las condiciones laborales de sus proveedores, pero en este sector es muy frecuente la subcontratación, más difícil de controlar, y en la que abundan la economía sumergida, el trabajo infantil, etc.

Finalmente el pantalón llega a las tiendas. Imaginemos que quieres comprarte unos vaqueros. Si has llegado hasta aquí, ahora deberías plantearte más preguntas, además de si te favorecen o no. Hacer una compra responsable no resulta sencillo. La legislación española, por ejemplo, no obliga a incluir el origen de la prenda (el made in) y sólo algunas marcas usan etiquetas indicando que su ropa respeta los derechos humanos y el medio ambiente.  ¿Qué puede hacer entonces un  consumidor concienciado? Puede reclamar en la propia tienda, o a través de oficinas de consumidores, cuando no tenga información o ésta es poco clara; puede comprar prendas ecológicas o de algodón orgánico; y puede, por ejemplo, interesarse en campañas como e implicarse Ropa limpia, impulsada en España por Setem (federación de ONG de solidaridad internacional nacida en 1968 que centra su trabajo independiente en concienciar a nuestra sociedad de las desigualdades Norte-Sur, denunciar sus causas y promover transformaciones sociales, individuales y colectivas, para conseguir un mundo más justo y solidario), que trata de sensibilizar a los consumidores, exigir y ayudar a las marcas a cumplir códigos éticos de conducta.

Moda tóxica

¿Sabías que para fabricar unos pantalones vaqueros de algodón cultivado con métodos convencionales (rociado con pesticidas, fertilizantes, etc.) se emplean 350 gramos de productos tóxicos? ¿Y que muchos de ellos permanecen en la prenda cuando llega a tus manos?  Así informa Greenpeace en su informe Moda sin tóxicos. Frente a ello, el algodón orgánico crece de forma natural, es decir, sin fertilizantes químicos (se reemplazan por estiércol, materias orgánicas…) y es procesado sin usar productos tóxicos. Esto significa que tiene menos impacto ecológico y que permite a la tierra continuar con su ciclo de fertilidad. Por ejemplo, producir un metro de tela de algodón orgánico supone evitar el uso de un cuarto de kilo de productos contaminantes y disminuye un 25% el consumo de agua.


Moda ética

Cada vez son más las grandes marcas que fabrican ropa ecológica. ¿Cómo distinguirla? No existe ninguna normativa, pero algunas marcas indican la procedencia del algodón en sus etiquetas. Además, existe una etiqueta internacional, “Made in Green”, impulsada por la asociación privada sin ánimo de lucro Aitex (Instituto Tecnológico Textil), que certifica que la ropa ha sido fabricada respetando el medio ambiente y los derechos de los trabajadores. Esta campaña se ha lanzado a nivel europeo y cuenta con el apoyo de personajes famosos como Juan José Millás, Adolfo Domínguez, Juan Manuel Serrat, Chenoa, David Meca o Ángel Casero.


Artículo publicado en la Revista Cancha
Editada por Caja Navarra, nº 24, septiembre 2008
cancha@cajanavarra.es

Más información:

www.ropalimpia.org  
www.madeingreen.com

Fotografías:
eyzmedia.de
habitamos.com 
imagenes.solostocks.com

1ª  Pub. 12-10- 2008

 

 

 

 
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