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  30/07/2010
 

 Lágrimas de cocodrilo

 


Hojeando un periódico, el pasado mes de septiembre, me sorprendió leer que el presidente Bush llora mucho.

En un primer momento se me ocurrió que quizá se estaba arrepintiendo de alguna decisión suya y por esto lloraba.

Quizá llora por la gran mentira con que se excusó para iniciar la guerra de Irak: “las armas de destrucción masiva” que, por cierto, aún no han encontrado (cosa normal dado que no existen). O quizás lo hace porque se está descubriendo que ya en 2001, cuando fue nombrado presidente, presionó a sus asesores para que buscaran la forma de derrocar a Saddam Hussein, según declaraciones de Paul O’Neill, el primer secretario del Tesoro entre enero de 2000 a enero de 2002, que añade que, en los informes de los servicios secretos a los que tuvo acceso, no existían “pruebas reales” de que Iraq dispusiera de armas de destrucción masiva. En una entrevista que concedió a la CBS, retransmitida el 11 de enero de 2004, declaró: “desde el principio existía la convicción de que Saddam tenía que irse” y “la idea de golpe preventivo, de que EE.UU. tiene el derecho unilateral de hacer lo que decida hacer, fue un gran avance respecto al pasado”. A principios de enero de 2004 se retiraron, con suma discreción, los 400 inspectores norteamericanos que buscaban las famosas armas de destrucción masiva y el secretario de Estado, Colin Powell, informaba que no existían pruebas fehacientes sobre los vínculos entre Hussein y Al Qaeda (argumento que usaron EE.UU., el Reino Unido y el Estado Español para apoyar la guerra de Irak)1.

Quizá llora por las torturas y vejaciones de todo tipo perpetradas por soldados americanos a los presos iraquíes en Abu Ghraib, en el año 2004. Y puede que llore mucho por los torturadores: americanos sin ningún tipo de humanidad, gente que ha perdido la esencia de ser persona y, llora todavía más, por los torturados: violados, apaleados hasta casi la muerte, humillados hasta límites inhumanos. Y puede que se suma en un baño de lágrimas porque, después de todo esto, América ya no puede ponerse como ejemplo a seguir. 

También debe llorar por los miles de sus soldados muertos, desaparecidos y por los cientos de soldados americanos heridos, con daños cerebrales y mutilados de guerra alojados en el hospital Walter Reed, junto a la compañía de cucarachas, ratones y suciedad infinita. Según The Washington Post, en referencia a uno de los edificios del hospital, “existen agujeros en los techos, moho en las paredes, excrementos de ratones y cucarachas muertas en el suelo y huele a “fritanga””2. Así agradece América a los jóvenes heridos sus “servicios a la patria”.

Puede derramar alguna que otra lágrima por Donald Rumsfeld, secretario de Defensa hasta la presentación de su dimisión el 8 de noviembre de 2006, puesto que en octubre de 2006, se presentó en Alemania una demanda contra él, por presuntos abusos a prisioneros en Abu Ghraib y en Guantánamo. La demanda presentada por un grupo de abogados internacionales, alega que Rumsfeld aprobó personalmente el uso de la tortura para extraer información de los prisioneros.

Podría también llorar, p.e., por Lewis Scooter Libby, mano derecha del vicepresidente Dick Cheney y uno de los artífices de la guerra de Iraq. Se anunció su proceso en octubre de 2005 por cinco presuntos delitos de perjurio, falso testimonio y obstrucción de la justicia. Este personaje fue jefe del Estado Mayor y asesor sobre la seguridad nacional de Cheney, así como asesor del presidente. Su principal responsabilidad era la de filtrar información y desinformación de acuerdo con las necesidades políticas de Cheney y Bush3.

Pienso que las lágrimas más amargas pueden ser a causa de la muerte de muchos niños iraquíes destrozados por las bombas racimo, y por cientos de miles de civiles que son matados en los controles militares, en las calles y casas antes de saber si son civiles o militares.

Quizá llora porque no puede acabar de convencer al pueblo americano de todo lo “bueno” que reporta la guerra de Irak. Recordemos que, al regreso de un viaje relámpago a Bagdad, en junio de 2006, realizó una rueda de prensa en Washington, intentando persuadir de que la “misión” de Iraq vale la pena y que finalizará con éxito. (La “misión” es para el presidente americano que Iraq pueda “autogobernarse, sostenerse por sí mismo, defenderse y ser un aliado en la guerra contra el terrorismo”.) Llora porque ha visto que cada vez hay más americanos contrarios a “su” locura de Iraq. Llora porque no sabe cómo salir del atolladero y ha pedido “ideas” a la Cámara de Representantes y al Senado para que se las regalen para poder salir mínimamente airoso de este sin sentido.

Llora porque se da cuenta que no hay ninguna “varita mágica” capaz de hacerle salir con cierta dignidad de este fangoso asunto.

Pero, al continuar leyendo el porqué de los lloros de Bush, veo perpleja que dice: “Tengo el hombro de Dios para llorar. Y lloro mucho. Lloro mucho en este trabajo. Apuesto que, como presidente, he derramado más lágrimas que las que Vd. puede contar. Derramaré algunas mañana”4.

O sea que Dios baja a la Tierra y presta su hombro para que el presidente llore en él. Y no sólo eso, sino que tiene un cupo de lágrimas diario. Así pues veo claramente que se cree un enviado divino que puede organizar guerras, arrasar ciudades enteras, llevar a la muerte a cientos de miles de personas: militares, niños, hombres, mujeres, ancianos… porque Dios está a su lado y le apoya y, cada noche, se va a dormir con la conciencia tranquila, con la satisfacción del deber cumplido. Y para mayor gloria suya, la del presidente, tiene a bien dar sermones periódicamente a sus correligionarios: los evangélicos fundamentalistas.

No hay ninguna duda, estamos en manos de una persona que necesita cuidados especiales. En 2004 bromeaba comentando fotos suyas en posición de buscar algo debajo de una alfombra y dijo que estaba buscando las armas de destrucción masiva (sabiendo que no existían). En septiembre de 2007 llora, y llora a tantas lágrimas por día. Planifica su llorera como puede planificar un viaje. A mí, la verdad después de todo lo visto y oído, se me han secado las lágrimas para siempre.

 

Por cierto ¿habrá llorado esta semana pasada al enterarse de que un avión B-52 de las Fuerzas Armadas Americanas ha sobrevolado todo “su” país cargado, por negligencia, con seis ojivas nucleares con los misiles montados bajo las alas?

 

Equipo Torrese

 

 

Fuentes:

1.        La Vanguardia 12-01-2004

2.        La Vanguardia, 04-03-2007

3.        La Vanguardia, 29-10-2005

4.        Dead certain: The presidency of George W. Bush (Totalmente seguro: la presidencia de George W. Bush), Robert Draper.
Entrevistas con Bush, su esposa Laura, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Karl Rove, Condoleezza Rice, Andrew Card y otros.

 

Más información:

Algunos asesores políticos de Bush:

Dick Cheney, vicepresidente
A pesar de haber sido acusado de un posible delito de fraude cometido cuando era presidente de la compañía petrolera Halliburton Company, en las elecciones presidenciales de 2004 repitió como candidato republicano a la vicepresidencia para un segundo mandato junto a George W. Bush. Una vez ganadas las elecciones, el 20 de enero de 2005 Dick Cheney volvió a jurar como vicepresidente para otros cuatro años. Siempre ha mantenido que no tiene ambiciones presidenciales. Wikipedia

Kart Rove
El hombre en la sombra de la Administración Estadounidense y el principal consejero de Bush ha anunciado hoy que se va. Lo ha hecho en una entrevista para el Wall Street Journal donde ha afirmado que a finales de mes dejará el cargo por motivos personales. Una decisión meditada porque dice que ya pensó marcharse hace un año pero la llegada de los demócratas al poder lo retuvo en La Casa Blanca. CUATRO, 03-08-2007

Colin Powell, secretario de Estado
En su condición de jefe de la diplomacia norteamericana, protagonizó una intervención en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que ofreció un sinfin de pruebas que no pudieron ser verificadas como verdaderas, acerca de un presunto arsenal de armas de destrucción masiva del ejército iraquí. Su fallida intervención contribuyó a la definitiva defenestración de la vía negociada y al endurecimiento de la postura militarista; supuso también un fuerte golpe a su imagen pública que contribuyó a que no fuera confirmado en su cargo durante el segundo mandato del presidente George W. Bush.Wikipedia

John Negroponte
Inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 fue nombrado por George W. Bush embajador de la ONU, y más tarde de Irak en abril de 2004 después de la caída de Saddam Hussein. El 17 de febrero de 2005 fue nombrado jefe del nuevo Consejo de Inteligencia Nacional de Estados Unidos (DNI). Wikipedia
Participó en negociaciones secretas con el Vietcong en la fase terminal de la guerra de Viet Nam bajo el entonces secretario de Estado, Kissinger. Después de Vietnam fue enviado a Honduras, donde como embajador norteamericano censuró informes sobre los abusos de derechos humanos, concretamente el asesinato de casi 300 disidentes por Escuadrones de la Muerte del llamado Batallón 3-16. Desde Honduras fue el padrino del terrorismo de los Contras en Nicaragua y de los paramilitares hondureños. terrorfileonline

Donald Rumsfeld, secretario de Defensa hasta 2006
El plan de Rumsfeld para la modernización de las Fuerzas Armadas, que incluía el cierre de numerosas bases y el abandono de programas de armamento que juzgaba obsoletos, tropezó pronto con la oposición de los generales e incluso sus correligionarios republicanos en el Congreso. No obstante, persistió en su objetivo último de elaborar una estrategia militar para el siglo XXI hasta convertir al ejército en una especie de policía global y galáctica, frente a los que seguían abogando por una overwhelming force (fuerza aplastante) sobre el terreno.
El 14 de noviembre de 2006, una veintena de asociaciones de derechos humanos representadas por el abogado alemán Wolfgang Kaleck demandaron a Rumsfeld y otros cargos estadounidenses en el Tribunal Supremo alemán o Generalbundesanwalt de Karlsruhe, por crímenes de guerra presuntamente cometidos en Abu Ghraib y Guantánamo. Wikipedia
Igualmente, por su relación con las torturas perpetradas contra los prisioneros detenidos en las cárceles de Guantánamo y de Abu Ghraib (autorizando y ordenando crímenes, según varias organizaciones humanitarias), el 26 de octubre de 2007 varias organizaciones de defensa de los derechos humanos anunciaron en un comunicado la interposición de una querella en París, coincidiendo con la visita del político norteamericano a Francia. La iniciativa ha partido de la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), La Liga Francesa de Derechos Humanos (LDH), la organización norteamericana Center for Constitutional and Human Rights (ECCHR).
Noticias de la Rioja, 27-10-2007

Oxfam Internacional y NCCI dan a conocer estos datos:

Ö Cuatro millones de personas en Iraq carecen de alimentación suficiente y necesitan diferentes tipos de ayuda humanitaria.
Ö Un 43% de iraquíes está en la pobreza absoluta.
Ö Más de la mitad de iraquíes está en el paro.
Ö El 80% no dispone de asistencia sanitaria básica.
Ö El número de personas que no tienen acceso adecuado al agua ha aumentado en un 50% desde antes de la guerra a un 70%.
Ö La malnutrición de los niños ha aumentado del 19% antes de la guerra al 28%.
Ö La violencia sectaria, que hace furor en el país desde 2003, ha provocado la huída de muchos ciudadanos de las áreas más violentas.
Ö Más de dos millones de iraquíes están desplazados en el interior de su país.
Ö Otros dos millones se han ido a naciones vecinas, en especial a Siria y a Jordania.
   Se aconseja:
Ö 
Que el gobierno descentralice la distribución de la ayuda.
Ö Que los poderes extranjeros con capacidad e influencia, como EE.UU. y el Reino Unido, proporcionen orientaciones y asistencia técnica.

Oxfam Internacional y NCCI, coordinadora de ONG. La Vanguardia, 31-07-2007

Un libro:
The price of royalty (El precio de la lealtad), Ron Suskind, Premio Pulitzer
Libro que analiza la relación entre Bush y O’Neill.

 

 

 

 
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