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| 17/05/2012 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Lágrimas de cocodrilo ![]()
En un primer momento se me ocurrió que quizá se estaba arrepintiendo de alguna decisión suya y por esto lloraba. Quizá llora por la gran mentira con que se excusó para iniciar la guerra de Irak: “las armas de destrucción masiva” que, por cierto, aún no han encontrado (cosa normal dado que no existen). O quizás lo hace porque se está descubriendo que ya en 2001, cuando fue nombrado presidente, presionó a sus asesores para que buscaran la forma de derrocar a Saddam Hussein, según declaraciones de Paul O’Neill, el primer secretario del Tesoro entre enero de 2000 a enero de 2002, que añade que, en los informes de los servicios secretos a los que tuvo acceso, no existían “pruebas reales” de que Iraq dispusiera de armas de destrucción masiva. En una entrevista que concedió a la CBS, retransmitida el 11 de enero de 2004, declaró: “desde el principio existía la convicción de que Saddam tenía que irse” y “la idea de golpe preventivo, de que EE.UU. tiene el derecho unilateral de hacer lo que decida hacer, fue un gran avance respecto al pasado”. A principios de enero de 2004 se retiraron, con suma discreción, los 400 inspectores norteamericanos que buscaban las famosas armas de destrucción masiva y el secretario de Estado, Colin Powell, informaba que no existían pruebas fehacientes sobre los vínculos entre Hussein y Al Qaeda (argumento que usaron EE.UU., el Reino Unido y el Estado Español para apoyar la guerra de Irak)1. Quizá llora por las torturas y vejaciones de todo tipo perpetradas por soldados americanos a los presos iraquíes en Abu Ghraib, en el año 2004. Y puede que llore mucho por los torturadores: americanos sin ningún tipo de humanidad, gente que ha perdido la esencia de ser persona y, llora todavía más, por los torturados: violados, apaleados hasta casi la muerte, humillados hasta límites inhumanos. Y puede que se suma en un baño de lágrimas porque, después de todo esto, América ya no puede ponerse como ejemplo a seguir.
Puede derramar alguna que otra lágrima por Donald Rumsfeld, secretario de Defensa hasta la presentación de su dimisión el 8 de noviembre de 2006, puesto que en octubre de 2006, se presentó en Alemania una demanda contra él, por presuntos abusos a prisioneros en Abu Ghraib y en Guantánamo. La demanda presentada por un grupo de abogados internacionales, alega que Rumsfeld aprobó personalmente el uso de la tortura para extraer información de los prisioneros. Podría también llorar, p.e., por Lewis Scooter Libby, mano derecha del vicepresidente Dick Cheney y uno de los artífices de la guerra de Iraq. Se anunció su proceso en octubre de 2005 por cinco presuntos delitos de perjurio, falso testimonio y obstrucción de la justicia. Este personaje fue jefe del Estado Mayor y asesor sobre la seguridad nacional de Cheney, así como asesor del presidente. Su principal responsabilidad era la de filtrar información y desinformación de acuerdo con las necesidades políticas de Cheney y Bush3. Pienso que las lágrimas más amargas pueden ser a causa de la muerte de muchos niños iraquíes destrozados por las bombas racimo, y por cientos de miles de civiles que son matados en los controles militares, en las calles y casas antes de saber si son civiles o militares. Quizá llora porque no puede acabar de convencer al pueblo americano de todo lo “bueno” que reporta la guerra de Irak. Recordemos que, al regreso de un viaje relámpago a Bagdad, en junio de 2006, realizó una rueda de prensa en Washington, intentando persuadir de que la “misión” de Iraq vale la pena y que finalizará con éxito. (La “misión” es para el presidente americano que Iraq pueda “autogobernarse, sostenerse por sí mismo, defenderse y ser un aliado en la guerra contra el terrorismo”.) Llora porque ha visto que cada vez hay más americanos contrarios a “su” locura de Iraq. Llora porque no sabe cómo salir del atolladero y ha pedido “ideas” a la Cámara de Representantes y al Senado para que se las regalen para poder salir mínimamente airoso de este sin sentido. Llora porque se da cuenta que no hay ninguna “varita mágica” capaz de hacerle salir con cierta dignidad de este fangoso asunto. Pero, al continuar leyendo el porqué de los lloros de Bush, veo perpleja que dice: “Tengo el hombro de Dios para llorar. Y lloro mucho. Lloro mucho en este trabajo. Apuesto que, como presidente, he derramado más lágrimas que las que Vd. puede contar. Derramaré algunas mañana”4. O sea que Dios baja a la Tierra y presta su hombro para que el presidente llore en él. Y no sólo eso, sino que tiene un cupo de lágrimas diario. Así pues veo claramente que se cree un enviado divino que puede organizar guerras, arrasar ciudades enteras, llevar a la muerte a cientos de miles de personas: militares, niños, hombres, mujeres, ancianos… porque Dios está a su lado y le apoya y, cada noche, se va a dormir con la conciencia tranquila, con la satisfacción del deber cumplido. Y para mayor gloria suya, la del presidente, tiene a bien dar sermones periódicamente a sus correligionarios: los evangélicos fundamentalistas. No hay ninguna duda, estamos en manos de una persona que necesita cuidados especiales. En 2004 bromeaba comentando fotos suyas en posición de buscar algo debajo de una alfombra y dijo que estaba buscando las armas de destrucción masiva (sabiendo que no existían). En septiembre de 2007 llora, y llora a tantas lágrimas por día. Planifica su llorera como puede planificar un viaje. A mí, la verdad después de todo lo visto y oído, se me han secado las lágrimas para siempre.
Por cierto ¿habrá llorado esta semana pasada al enterarse de que un avión B-52 de las Fuerzas Armadas Americanas ha sobrevolado todo “su” país cargado, por negligencia, con seis ojivas nucleares con los misiles montados bajo las alas?
Equipo Torrese Fuentes: 1. 2. 3. 4. Dead certain: The presidency of George W. Bush (Totalmente seguro: la presidencia de George W. Bush), Robert Draper. Más información: Algunos asesores políticos de Bush: Dick Cheney, vicepresidente Kart Rove Colin Powell, secretario de Estado John Negroponte Donald Rumsfeld, secretario de Defensa hasta 2006 Oxfam Internacional y NCCI dan a conocer estos datos: Ö Cuatro millones de personas en Iraq carecen de alimentación suficiente y necesitan diferentes tipos de ayuda humanitaria. Oxfam Internacional y NCCI, coordinadora de ONG. Un libro:
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