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| 17/05/2012 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Planeta Tierra, equilibrio roto - I ![]()
Cambio climático, una realidad que nos afecta a todos
El asunto es grave Nos enfrentamos a la muerte y destrucción del planeta por un exceso de temperatura. El consenso científico es prácticamente unánime. Día tras día se confirman las alarmas que se despertaron hace poco más de una década. Los casquetes polares se están derritiendo, las nieves perpetúas de cumbres como las del Kilimanjaro desaparecen, aumenta el nivel del mar y los desastres naturales son cada vez más frecuentes... Durante el siglo XX la temperatura media global ha subido 0,6ºC –en Europa, 0,95ºC y en España, 1,5ºC–. De seguir las cosas como hasta ahora, los científicos prevén que a finales de este siglo la temperatura media global aumentará entre 1,4ºC y 5,8ºC. Hay que actuar con urgencia, pues un incremento de fiebre por encima de los 2ºC puede resultar catastrófico. Estos datos provienen del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, en sus siglas inglesas), que engloba a 2.000 científicos pertenecientes a 100 países. El Panel fue creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. De forma conjunta, y como nunca antes se había hecho en la historia de la humanidad, los científicos trabajan para diagnosticar correctamente lo que le está sucediendo al planeta. Sus investigaciones confirman que este calentamiento ha empezado a derretir los hielos polares, y que, a consecuencia de ello, el nivel del mar ya ha subido de diez a doce centímetros. Varias son las causas que están provocando este problema. La principal es la quema de combustibles fósiles, pero en segundo lugar se encuentra la deforestación. Muchos países pobres se ven abocados a quemar sus bosques para transformarlos en campos de cultivo. Esta práctica conlleva dos perjuicios: por un lado, se lanzan enormes cantidades de CO2 a la atmósfera cuando arde la madera y, por otro, se elimina masa forestal, indispensable para absorber el dióxido de carbono que emitimos los humanos.
Desarrollo y pobreza Resulta evidente que el crecimiento de un país está en proporción directa con la energía que consume. Pero el modelo de desarrollo económico actual, basado en el uso intensivo de petróleo, carbón y gas natural, perjudica al entorno y provoca diferencias sociales. Por otro lado, cada vez somos más personas a contaminar. De hecho, antes de la revolución industrial, en el siglo XIX, tan sólo había 500 millones de individuos sobre el planeta, cifra que ahora supera los 6.300 millones, con un incremento de 70 millones por año. Algunos expertos –como Giovanni Sartori, autor del libro La Tierra Explota– defienden que el exceso de población es el principal problema ambiental del planeta. No podemos, pues, negar la evidencia de que cada vez somos más las personas que consumimos y contaminamos; aunque, eso sí, unas más que otras… Por ejemplo, Estados Unidos, que no llega al 5% de la población mundial, expulsa más del 25% de los gases de efecto invernadero. Esto quiere decir que cada americano emite anualmente a la atmósfera el equivalente a unas 23 toneladas de CO2; los europeos, por nuestra parte, rondamos las once toneladas, mientras que los habitantes de los países pobres no alcanzan las dos toneladas. Pero como los pobres son más, entre todos contaminan casi tanto como los ricos. Todo un problema global. “Los países desarrollados, principales responsables del cambio climático generado por el hombre, deberán destinar recursos y ayuda hacia los países en desarrollo para que éstos consigan reducir en lo posible los efectos adversos del calentamiento terrestre, del que apenas tienen culpa”, asegura Cecilia Carballo, directora corporativa de la Fundación IPADE. Así es, los países pobres, que apenas han tenido opción de contaminar, serán los más perjudicados. La ONU prevé que en 2050 haya 150 millones de refugiados ambientales, personas obligadas a huir de sus hogares por los efectos desastrosos del cambio climático. Ante semejante panorama, la Fundación IPADE ha puesto en marcha la campaña de sensibilización: Cambio Climático y Lucha contra la Pobreza. “Los países industrializados hemos alcanzado nuestro actual nivel de desarrollo basándonos en la quema de combustibles fósiles. Este modelo de consumo es el principal responsable del calentamiento global del planeta, y sus efectos están íntimamente relacionados con la generación de pobreza. Por eso, resulta absolutamente necesario basar el crecimiento económico, tanto de países desarrollados como de países en desarrollo, en el fomento de energías más limpias”, afirma Almudena López, responsable de sensibilización de la Fundación IPADE.
Efectos en España y en Europa A fin de evaluar las consecuencias del cambio climático, los científicos del IPCC elaboran periódicamente informes que entregan a los gobiernos de los distintos países. El pasado mes de abril se presentó en España el informe del Segundo Grupo de Trabajo, cuyo capítulo dedicado a los efectos del calentamiento global en Europa ha sido coordinado por el catedrático de ecología de la Universidad de Castilla-La Mancha, José Manuel Moreno. Según las conclusiones de dicho estudio, el aumento de las temperaturas agrandará las diferencias entre el norte y el sur de Europa, donde se registrarán, por un lado, más precipitaciones y, por otro, como es el caso de España, se agudizarán las sequías. Nos enfrentamos, pues, a numerosos peligros, entre los que cabe citar, las lluvias torrenciales, las inundaciones “relámpago”, la anegación de ciertas zonas costeras, las sequías severas o los riesgos para la salud debido a las olas de calor, que serán más frecuentes e intensas. “Este informe –enfatizó Moreno durante su presentación– pone el broche de oro a la idea de que ya estamos inmersos en un cambio climático sin precedentes”. “No hay lugar para el escepticismo ni excusas para dejar de tomar medidas”, afirmó el secretario general para la Prevención del Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, durante la presentación del informe. Y añadió, tras reconocer que España será uno de los países más afectados por el cambio climático, que “el Gobierno está trabajando duro para atajar los efectos negativos que se pronostican y acertar con la terapia”. Otra de las consecuencias que predicen los científicos es el aumento de 0,4 metros del nivel del mar en las costas españolas a finales de siglo. Este incremento de agua pondrá en riesgo el 20% de los humedales costeros de nuestro país. También avisan de que más de la mitad de las especies sufrirán diferentes grados de amenaza, un porcentaje que, en el caso de las montañas mediterráneas, se puede elevar al 60%. “A consecuencia de esta variación climática –señala Moreno–, en el sur de Europa se prolongará el uso de los aires acondicionados en verano y disminuirá la calefacción en invierno. Esto provocará una menor afluencia de turistas en los meses estivales y un Todo parece indicar, pues, que hemos roto el equilibrio con la Tierra. Los países industrializados, voraces consumidores, llevamos un tren de vida que está poniendo en riesgo la salud del planeta. No podemos superar los 2ºC en la temperatura media, porque entonces el cambio climático será un problema difícil de controlar, con graves consecuencias económicas, sociales y ambientales. “Si queremos mantener un calentamiento global por debajo de ese umbral, las emisiones de los países industrializados deberían reducirse en un 80% para mediados de este siglo. Aunque a escala mundial, sería preciso una disminución del 50% durante el mismo periodo”, señala Mar Asunción, responsable de Cambio Climático de WWF/Adena.
La UE depende en gran medida –en torno al 50%– de la energía procedente de países extranjeros. Una cifra que, en el caso de España, se eleva casi al 80%. Por este motivo, para que seamos lo más autónomos posible en generar la energía que consumimos, la UE está impulsando el desarrollo de las energías renovables. Como primer paso, y para cumplir el Protocolo de Kioto, se ha propuesto producir, en 2010, un 12% de la energía a través de fuentes renovables. De lo que se trata es de sacar el mayor partido posible al sol, al viento, a las mareas…, unos recursos naturales, inagotables y gratuitos que nos proporcionan energía limpia.
Nereida Cuenca Revista muf@ce, septiembre-noviembre, 2007 Fotografías: Más información:
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