Home  
Animales: Explotación, comercio y tortura
Anorexia y Bulimia
Alerta con el sol y los diferentes tipos de piel
Lydia Cacho en Barcelona
Las viudas del carbón
Métodos anticonceptivos
Qué hacer cada día para ahorrar energía
Ablación, el mayor dolor para las niñas
Aumenta la muerte de niñas y niños
Planeta Tierra, equilibrio roto - II
Planeta Tierra, equilibrio roto - I
Lágrimas de cocodrilo
Cuidado con el cáncer de mama
Asesinatos y desapariciones en Ciudad Juárez
La deforestación de la Amazonia
Nadie está seguro en México
El virus del papiloma humano
Chernóbil: repercusiones del accidente
¿Miedo a volar del nido?
Transgénicos sin fronteras
El planeta en peligro
Marruecos y el cambio femenino
Los niños AID (Internet Addiction Disorder)
La importancia de la entrevista de trabajo
La menopausia y la salud
Las nuevas titulaciones durarán cuatro años
Qué dicen de nosotros

 Buscar
en 39ymas.com
Google


Temas Compras Empresa Comunidad
  artículo del mes | e-novela | merc-arte | regístrate |
  05/09/2008
 

 Adolescentes problemáticos


 

C

ada vez más existen adolescentes que ocasionan conflictos en su entorno familiar y los padres no saben exactamente como afrontar este problema. Parece que en lo que se ha dado en llamar primer mundo cada vez existen más adolescentes con adicción a las drogas, alcohol y otras varias, de violencia contra el entorno en el que viven e incluso contra los mismos padres. Se han dado casos de jóvenes que han matado a uno o a los dos progenitores. Y, cada vez, se saben más casos en que los padres viven atemorizados por sus hijos.

Lo que está ocurriendo a nuestros jóvenes no sabemos exactamente porque pasa. Puede ser que estén demasiado sobreprotegidos y al no tener que resolver problemas inmediatos: comida, casa o trabajo, enfoquen la energía que tienen generando violencia contra sus más allegados porque les han dejado sin los conflictos propios de su edad.  Porque tienen resueltas demasiadas cosas, porque se les conceden demasiados caprichos, porque no saben que es esforzarse para conseguir lo que se quiere.

En algunos casos es posible que sea algún trastorno psicológico lo que les genere violencia contra el entorno; en otros, porque su familia esté desestructurada, en otros que los padres nunca hayan tenido tiempo de educarles, o porque trabajan demasiado para intentar darles una vida mejor de la que ellos han tenido, o porque su trabajo les absorbe demasiado y es más importante una reunión, un viaje o una fiesta que estar pendientes de sus hijos.

En cualquier caso los padres intentan buscar soluciones y entre ellas está la de mandarlos a algún sitio donde los reeduquen. Hay un lugar “Tranquility Bay” (Jamaica), donde padres americanos, de alto poder adquisitivo, envían a sus hijos problemáticos menores de edad. Un lugar de “modificación de la conducta”, un lugar que costaba, ya en el 2004, 40.000 dólares al año tener internado a un menor contra su voluntad (no van de buen grado).

En “Tranquility Bay”*, según Decca Aitkenhead, se sigue un sistema de recompensa y castigo diseñado para lograr el cambio de conducta. Para poder salir, los internos deben avanzar del nivel 1 al 6 a base de puntos. Cada aspecto de su conducta se evalúa día a día y, conforme adquieren puntos, adquieren privilegios.  En el nivel 1 no pueden hablar o moverse sin permiso. En el nivel 2 se puede hablar sin permiso previo. En el 3 pueden llamar por teléfono a su casa. En los niveles 4, 5 y 6 tienen privilegios como el de comer chocolate o vestir ropa diferente.

Según Aitkenhead, cuando estos jóvenes llegan a "Tranquility Bay" (algunos son llevados por guardias desde sus casas hasta el aeropuerto donde son escoltados hasta este lugar) no pueden creer que su única alternativa sea la sumisión. Muchos no obedecen y entonces los guardias de Tranquility los llevan a un cuartito vacío donde son obligados a tumbarse boca abajo, sin moverse ni hablar, durante cincuenta minutos para que reflexionen. Cada cincuenta minutos tiene una pausa de diez para estirar piernas y brazos y durante algunos intervalos se les sirven comidas básicas. Por la noche pueden dormir en el pasillo adyacente a la celda. Cada 24 horas son evaluados y solamente un arrepentimiento sincero e incondicional les permitirá volver a la “normalidad” del centro. Estos jóvenes saben cuando entran, pero no cuando salen, porque sólo saldrán cuando estén convencidos de que su estancia en Tranquility ha sido lo mejor que les ha pasado en la vida.

En Zurich (Suiza), una organización, Time Out, está siendo cuestionada estos días. Esta organización posee una masía, “Can Gener”, en Sant Llorenç de la Muga (Alt Empordà, Girona, España) donde envía a adolescentes conflictivos para su rehabilitación. La huída de cinco de estos  jóvenes, de nacionalidad suiza, que estaban en ella y las declaraciones de uno de ellos diciendo que habían sido maltratados, ha hecho que la prensa española y europea se hayan hecho eco de ello.

El director de la misma, Beat Dünki, afirma que las acusaciones son falsas. Tanto en Suiza como en Alemania se siguen programas de enviar a adolescentes problemáticos fuera de su entorno para intentar lograr un cambio en su conducta y para que no queden marginados socialmente de por vida. Jörg Ziegenspeck, profesor de la Universidad de Lüneburg (Alemania) y Director y fundador del Instituto de Pedagogía Vivencial, explica que todo empezó hace unos veinte años, en lugar de enviar a delincuentes juveniles alemanes a la cárcel, los enviaron a navegar a vela en una especie de barcos-escuela para alejarlos de sus lugares habituales y de sus pandillas, así tenían una ocupación física y estaban en contacto con la naturaleza. Además, en la inmensidad del mar, se evitaban las fugas.

Como los barcos resultaban demasiado caros para el erario público alemán, se buscaron soluciones más económicas como enviarlos a granjas en países al sur de Europa donde todo era más barato. El problema empezó, según el profesor Ziegenspeck, cuando los educadores, para ganar más dinero, acogieron a más de dos adolescentes en cada centro. Habían llegado a acoger a más de seis en un mismo centro. Esto ocasionó problemas en los países de acogida ya que, algunos jóvenes huían y se implicaban en robos, violaciones y otros delitos, siendo, algunos, apresados y juzgados en el país donde se encontraban.

Estos lugares son regentados por personas (educadores) de los centros de origen y, que se sepa, no están registrados ni tienen autorización de las autoridades locales para ejercer esta clase de actividad. Tampoco se tiene constancia de que hayan tenido alguna vez intención de formalizar su actividad en los países en los que tienen montadas estas deslocalizaciones. De momento el departamento de Asuntos Sociales de Zurich, que había delegado en Time Out el tratamiento de tres de los adolescentes fugados y que financió su estancia, ha cortado su relación con el centro.

Como vemos se intentan buscar soluciones. Hay casos con final feliz y otros, por el contrario, es peor el remedio que la enfermedad. Si los padres (padre y madre) se implicaran, desde que su hijo nace, en su educación, en darle unas normas de conducta, un ejemplo a seguir y no esperaran a que la escuela se responsabilizara de todo, es muy posible que se ganara mucho. Pero hay que tener en cuenta que hay muchos padres que no tienen normas ni ejemplos que dar y que hay muchos hijos sin padres...


 

Equipo Torrese

 

* Tranquility Bay es uno de los once centros afiliados a una organización con sede en Utah (EE.UU.) llamada World Wide Association of Speciality Programmes (Wwasp).

 

Fotografía: indymedia.org

 

 

 
Últimas noticias
Servicios
jurídicos
Recursos Humanos
Coaching
Multimedia
Foro 39ymás
Regístrate
Contacta
Recomienda


Regístrate para recibir los nuevos artículos mensualmente



© Creactivitat 2002
quiénes somos - políticas de uso - políticas de privacidad - publicidad