Anorexia nerviosa – La curación de esta enfermedad es mayor cuanto más temprano se detecta

20 septiembre 2018 | Sin comentarios | Publicado en família, salud, Temas
anorexia-nerviosa
  •  

    [Familia - Salud]

     

    La anorexia es una enfermedad de origen psicológico descrita desde la antigüedad y estudiada por numerosos profesionales de la salud y de la psicología, entre otros. Actualmente se ha disparado muchísimo su frecuencia y también ha cambiado la edad de aparición, pues si hasta hace poco se asociaba a chicas adolescentes y muy jóvenes, ahora es posible detectarla en mujeres adultas, y cada vez más en los hombres.

    La anorexia es la expresión de nuestro estado interior, a veces confundido, deteriorado por el sufrimiento o por alguna enfermedad mental. La confusión viene de la mano de una sociedad carente de valores esenciales que cada vez más nos deja sin voluntad propia y nos somete a la disciplina de los valores externos: ser más bellos/as, tener más, ser el primero/a. Nos priva de nuestra unicidad y nos alienta a la competición, para así poder manejar la voluntad colectiva y dirigir nuestra forma de vida, sin tener en cuenta las necesidades propias de cada cual, y en la mayoría de las ocasiones con un fin lucrativo.

    Ya sabemos que son variados los factores que nos llevan a esta enfermedad (personales, culturales, familiares). Unas veces aparece en personas sanas, motivadas para la vida con familias normales que pasan momentos buenos y malos. Otras da la cara en personas que han sufrido durante su infancia y primera juventud y no han desarrollado un conocimiento de sí mismas adecuado, no reconocen señales internas de hambre, dolor, afecto, etc., por lo que todo lo que les viene de fuera es aceptado sin más. En otras ocasiones, la persona tiene alguna enfermedad o trastorno mental previo a esta otra. Lo común a todas ellas es el medio en el que vivimos.

    Lo primero que aparece es un estado de disconformidad con nosotros/as mismos/as, no nos gustamos como somos, no nos encontramos con nuestro lado bueno, sólo hallamos imperfecciones que hay que eliminar como sea y a costa de lo que sea.

    Se habla mucho del sobrepeso, pero ¿Quiénes hablan del infrapeso, de la alimentación deficitaria y de las repercusiones que tiene sobre nuestro ánimo y nuestro organismo? Sabemos muy bien que la desnutrición nos hace enfermar y que incluso mata, pero normalmente entendemos que eso pasa en los países menos desarrollados, donde no hay comida. Pero no nos puede pasar a nosotros, que tenemos exceso de nutrientes. Lo que no sabemos es que una parte de nuestra población está mal nutrida y enferma, y que muchas de esas personas que tienen sobrepeso también lo están, y a veces esta situación causa la muerte. Todo porque, a pesar de que no nos faltan alimentos, hemos confundido la belleza, el éxito, el valor personal y social con la delgadez. Es inadmisible pensar que en la actualidad pesar más de lo estipulado (¿por quién?), tener sobrepeso, michelines, cartucheras etc. no nos permite competir en la vida social, ni en la laboral y más aún que nos va a costar trabajo hasta encontrar pareja. Pero ¿por qué aceptamos esto?

    Muchas son las personas que intentan alcanzar el éxito y ser bellas, y para ello deciden hacer dietas, ejercicios, utilizar cremas, píldoras etc. Sin embargo, existe otro grupo de personas para quienes esto es lo más importante que pueden hacer en la vida: ver cumplida la promesa que la sociedad lanza de que si ponen en práctica todos los métodos pregonados van a conseguir la perfección de su cuerpo y con ello la felicidad y el éxito, e inician un camino tortuoso, confuso y de difícil reconocimiento por parte de la persona afectada y de los que la rodean, sobre todo en los primeros estadios.

    Se sabe que la posibilidad de curación de esta enfermedad es mayor cuanto más temprano se detecta, ya que al principio la desnutrición es menor y, por lo tanto, todas las repercusiones que ésta tiene en los aspectos físicos y mentales son también menores.

     

    La hora de comer

    Cuando alguien percibe alguna parte de su cuerpo (generalmente de caderas para abajo) como horrible, deforme, no presentable ante nadie, siente miedo a demostrarlo, porque entonces piensa que no tiene posibilidades de ser aceptada por los demás. Cuando mira en su interior se siente vacía, sola, poco útil y alberga la esperanza de que todo cambiará si consigue poner en práctica lo que se dice que es “correcto”. Con este punto de mira comienzan a cambiar sus hábitos de alimentación, se preocupan excesivamente por la composición de los alimentos y las calorías que aportan. Hacen una selección, de modo que sólo quieren ingerir los asados o cocidos, se niegan rotundamente a comer guisos, grasas, dulces, fritos… y vigilan atentamente el aceite que llevan las comidas, ingieren grandes cantidades de agua, leche y, sobre todo, productos light. Suelen masticar chicles.

    Las horas de comer se van haciendo cada vez más tensas, sienten miedo cuando se enfrentan a ello, y poco a poco prefieren hacerlo en soledad. Cuando comen en compañía utilizan recursos como dejar parte del alimento en el plato, esconderlo en las servilletas, tirarlo a una maceta, o dárselo al perro; a veces escupen la comida sin haberla tragado o la chupan y luego la echan. Cuando adelgazan lo más probable es que los demás se lo premien, pero sienten que no es suficiente, que hay que continuar; tengan el peso que tengan su punto de vista sobre su cuerpo no varía, las deformidades persisten, y están permanentemente comprobando en el espejo o en los escaparates y mediante la báscula los resultados. Pasan mucho tiempo pensando en la ropa que se van a poner.

    Además, y como todos los esfuerzos son insuficientes, comienzan a hacer ejercicios de forma compulsiva, permaneciendo de pie, caminando mucho y a horas intempestivas, por ejemplo, de noche o en los momentos de más calor. También la idea de adelgazar más aún les lleva a modificar su vida social, de modo que no acuden a ninguna celebración o acto social relacionado con la comida o bebida. Así mismo dejan de mostrarse en público (no van a la playa o a bailar).

    Cuando el miedo a engordar les hace creer que han comido demasiado, es frecuente que provoquen el vómito y que recurran a los laxantes y diuréticos, o que decidan hacer ayuno saltándose algunas comidas principales.

    La desnutrición va haciendo mella, de forma que si observamos, veremos que el cabello se vuelve frágil, se cae con más frecuencia (algunas llegan a tener alopecias o pequeñas áreas sin pelo). La piel pierde brillo y se reseca, puede cubrirse de un bello muy fino donde no lo había. Las uñas se vuelven quebradizas. La pérdida de grasa debajo de la piel hace que soporten mal la temperatura y suelen pasar mucho frío. Los músculos también adelgazan y pierden fuerza. En estadios avanzados llega un momento en el que les cuesta trabajo hasta caminar. También afecta a la musculatura de los órganos internos; si se trata de la vejiga van muchas veces al baño, si afecta al corazón y vasos sanguíneos son frecuentes las lipotimias. El aparato digestivo se vuelve perezoso, y a pesar de lo poco que comen, las digestiones son pesadas, hay estreñimiento. Son frecuentes los sangrados de mucosa digestiva, las úlceras de la boca y caries en los dientes, sobre todo de la cara interna, cuando utilizan el recurso de los vómitos, que a su vez también repercute en las glándulas parótidas, que se inflaman, dándoles a la cara un aspecto redondeado típico. Es característico la pérdida de la regla, o si se produce es escasa y se presenta de forma irregular. Esta alteración de los ciclos menstruales ocurre porque no hay un adecuado funcionamiento del cerebro para producir hormonas. También tiene repercusión sobre la reproducción y en el área de la sexualidad (por un lado, porque no hay deseo sexual y, por otro, porque la idea de descubrir su cuerpo ante otra persona le aterroriza).

    En contra de la opinión general, estas personas sienten hambre, sobre todo al principio, pero la dominan a toda costa. En algunas de ellas, debido a momentos de gran malestar por la falta de nutrientes y la ansiedad que experimentan, aparecen crisis de bulimia en forma de atracones, y suelen ingerir grandes cantidades de comida en corto espacio de tiempo, mezclando sabores muy diferentes que apenas degustan ni mastican (a solas). Esta conducta primero les alivia su malestar, pero enseguida experimentan vergüenza por no poder controlarlo y miedo por lo que les pueda engordar, y entonces se prometen a sí mimas no volver a hacerlo y ayunar para contrarrestar, además de recurrir la mayor parte de ellas al vómito y/o uso de laxantes. Nunca lo cuentan a nadie.

     

    La anorexia no distingue sexos

    En los varones aparece más tarde que en las mujeres. Nos vamos a encontrar características similares, pero su pensamiento es el del logro de una figura perfecta que, según los medios, consiste en un cuerpo musculado, sin grasas y que se obtiene con dietas determinadas y la ingestión de sustancias químicas como hormonas anabolizantes y corticoesteroides, además de vitaminas y, ¡muchas horas de gimnasio! Las repercusiones en el organismo y la mente de estos chicos son muchas y parecidas a las ya descritas, y ocurre, al igual que en las chicas, que al intentar alcanzar un objetivo que no es real no pueden sentir el verdadero deseo: aceptación por parte de quienes le rodean, seguridad y tranquilidad personal.

    Hay una alteración que a los hombres les asusta: la dificultad que van desarrollando en la esfera de la sexualidad, en parte por la desnutrición, y la consecuente alteración en la producción de hormonas sexuales, y en parte como consecuencia de la ingestión de esteroides y anabolizantes. ¿Quiénes informan de esto?

    Es tarea de todas y todos hacer un alto en el camino de la vida para situarnos de  forma que podamos ver nuestro interior y el de los demás; probablemente al tomar contacto con nuestro lado más humano podremos “ver” dónde están las dificultades, los límites de cada uno/a y entenderemos que de la aceptación de los errores y limitaciones vendrá la comprensión y las modificaciones necesarias para que “aparezca el bienestar”.

    Cuando creemos que algún ser querido está desarrollando esta enfermedad, habremos de intentar el acercamiento a esa persona que está confundida y ha emprendido su especial batalla contra su figura y su cuerpo, y que tiene en los más cercanos la mayor posibilidad de ayuda. En estos casos es necesaria la ayuda profesional, y eso no hay que dudarlo.

     

    Mª Isabel Gálvez Franco
    Medicina Familiar y Psicosomática
    Revista meridiam del Instituto Andaluz de la Mujer, nº 25 

    Ayuda: 
    ACAB (Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia)
    www.acab.org

     

    Ver:

    Anorexia y bulimia

    Causas de la anorexia y la bulimia

    Conductas que pueden llever a la anorexia y a la bulimia

    Prevenir los transtornos de la alimentación

    Alimentación actual y sus controversias 

    Sección Salud  

     

    Página de origen de la imagen:
    apalcomunidad.org/2012/04/disenan-un-nuevo-tratamiento-para-la-anorexia-nerviosa

     

     

     

     

     

     

     

    7 – 09-09-2017
    6 – 09-12-2016
    5 – 16-06-2015
    4 – 29-04-2014
    3 – 23-11-2012
    2 – 13-06- 2006

    1 -  07-07-2003
    R.M.2002


    10157 visitas, 1 visitas hoy |

    Deja tu comentario

    *
    •  

      1207_tree_b
    • Archivos

    • Newsletter